Entrevista a Hinds: 'The Prettiest Curse es toda nuestra realidad que nos ha llevado a críticas'

5 junio, 2020
Redaccíon: dod Magazine
Hinds (2020)
Foto: Keane Pearce Shaw

Redacción: Andrea Genovart

The Prettiest Curse, el tercer disco de las Hinds, debería haber visto la luz el pasado mes de marzo. Pero por razones obvias que no hace falta volver a mencionarlas, se vieron obligadas a aplazarlo al 5 de junio. Una pena la verdad, porque resulta ser su disco más ambicioso, con un sonido más alejado de los dos anteriores y con un gran trabajo artístico y estético detrás que le sumaba un plus.

Hablamos con Ana Perrote, voz y guitarra de la banda, que se encuentra en plena promoción. Telemática, por supuesto.

Entrevista a Hinds

 

¿Qué tal? ¿A tope de promoción, no?

A tope a tope, sí. Menos mal, ya...

 

No sé cómo encaráis la salida del nuevo disco. Si varía mucho, aunque supongo que sí, de cómo habíais pensado su salida. Si os habéis quedado un poco con mal gusto, si tenéis sorpresas… ¿Cómo se presenta?

Es un poco de todo; todas las sensaciones que me has dicho las hemos pasado. Al principio había desilusión, pero no tenía ningún sentido promocionar un disco cuando había tanto miedo e incertidumbre ante la salud mundial. Ahora ya he pasado ese miedo y estoy  más con las ganas, aunque es algo raro porque nosotras estamos acostumbradas a lanzar un disco, salir de gira y no volver casi en un año. Y esta manera de recibir el amor del público es lo más gratificante que hay en este trabajo, que tu público lo valore y verles bailar o lo que quieren hacer. Pero es lo que hay y hay que adaptarse, no estoy muy negativa.

 

No sé si todavía podéis saber cómo lo vais a acompañar. Si tenéis algo cerrado o nada absoluto.

Lo único a lo que me estoy aferrando y que sabemos seguro es que el sábado vamos a hacer una mini gira por diferentes tiendas independientes de Madrid. Con todos los protocolos y medidas y tal. Pero al menos vamos a ver gente y vamos a poder hacernos una foto o hablar. Y cuando se pase la Fase 2, cuando va a ser que se puedan hacer conciertos al aire libre y se nos deje, vamos a tocar en todos los lugares en que se nos deje.

 

Si ya antes erais el grupo culo inquieto de aquí, imagino que ahora lo debéis notar. Además, ayer hablaba con Belako y me comentaban que no hay la conciencia de que la gente que vive de la música vive realmente de la música en directo. Y que muchas veces hay que adaptarse precisamente por eso, por la romantización de la figura del artista.

De todos los conciertos que ahora hagamos online y de este tipo de iniciativas, eso no da de comer. Y el disco mucho menos. Si eso, inviertes, pierdes haciéndolo. Luego lo ganas promocionándolo y vendiendo la camiseta, porque literalmente el dinero viene de las camisetas que hacemos en los conciertos. Ni siquiera en los conciertos ganamos tanto porque cuesta mucho dinero en general todo pero, la verdad que sí, da miedo pensar en ello.

 

Bueno, también lo que se ha notado en esta época de confinamiento es que la gente necesita consumir más cultura que nada. El problema será más cuando volvamos a poder ir a conciertos, que si hay un aforo tan reducido muchos nos podemos quedar con las ganas de conseguir una entrada.

Ya que estamos hablando en plata… si una sala abre al 30%, es casi imposible hacer dinero. Si ya era difícil antes… O vendes las entradas a 200 euros, que tampoco es plan y no se venderían, o es imposible hacer dinero. Por eso los festivales era lo que mejor iba, porque era un momento en que mucha gente compraba entrada y tú podías llevarte una parte de eso. Pero claro el coste de alquilar una sala ahora es el mismo que antes, aunque se abran al 30%. Entonces pues es jodido… Con conciertos al aire libre va a ser más fácil, y va a haber un poco más de aforo; decían que hasta 400 personas. En eso sí que tengo más esperanza.

 

Aprovecho ahora que estás diciendo esto de conciertos al aire libre para preguntarte si teníais pensado algo así. Por ejemplo como Belako, que hacen esa mini gira por autocines. No sé si habíais barajado alguna posibilidad así, que por otro lado puede estar bien como algo anecdótico para la banda. Mientras retomamos la normalidad de antes, que dicen que será para 2021.

Totalmente. A diario estamos hablando con nuestro manager de aquí para ver las opciones y tal. Pero a lo que estamos esperando es a lo que te decía, a la Fase 2, para poder tocar en exteriores. Y si no, para nuestro público internacional estamos pensando en hacer algún tipo de concierto por internet, alquilando una sala… aunque habría que vender entrada porque tendríamos que llevar a técnicos. Nos has descrito perfectamente como culos inquietos y estamos abiertas todo el rato a cualquier cosa que podamos hacer.

 

Vamos a hablar de cosas más alegres… vuestro nuevo disco. Me ha parecido como el más diferente en cuanto a sonido, que ya os lo habrán dicho. Sí que por un lado es más pop pero personalmente hay algunas canciones que me recuerdan al punk-rock 2000, por ser muy melódicas. Burn, Boy… Canciones con mucho giro y mucho cambio, con esa vena happy pero a la vez muy fresca. Sobre todo entrando en la parte final del disco.

Cuando hablamos de sonido pop, más que en las canciones hablamos de la producción y del sonido. Que no está todo pasado por un ampli distorsionado y que están las cosas más separadas, con más capas y más profundidad de sonido.

 

Ah, vale. Pero de todos modos, también es más pegadizo, más bailable… No hay tanto ese sonido lo-fi ni tanto ruido. Se nota más producido, aunque es algo que pasa con las bandas cuando crecen y tienen más recursos.

En nuestro caso ha sido sobre todo tener tiempo, que ha sido la máxima gozada. Si tienes tres meses para componer y grabar un disco, vas más a lo seguro, que en nuestro caso era cómo lo cerrábamos en el directo. Hemos tenido más ese tiempo de investigar, a ver qué tal suena esto con un piano, a ver cómo sonamos con tal; tiempo incluso, fíjate, de llegar a conocer a la productora perfecta como ha sido Jenn Decilveo's para este disco. Un año entre componerlo y producirlo es un lujo.

 

Tenía mucha curiosidad para preguntaros sobre vuestro proceso de composición. Cuando os he leído en entrevistas, me ha dado la sensación que vais mucho al límite con el tiempo, que no sé si es en este caso.

Hasta ahora era siempre a contra reloj. Y con este ha sido todo lo contrario. Porque nos ha dado mucha libertad creativa pensar que podemos hacer canciones de mierda y no pasa nada, porque la única manera de probar las cosas es no tener esa presión de “dios me tiene que gustar muchísimo para el disco porque lo tengo que entregar mañana”.  Ha sido todo lo contrario, y poco a poco se ha ido forjando el sonido; también hemos podido descubrir cosas que nos gustan como cantar en español, cantar encima de los teclados o una determinada forma de encajar las voces por detrás. Muchas muchas cosas que requieren tiempo.

 

El cambio de idioma ha sido una de las cosas más evidentes y perceptibles. Precisamente, es algo que empieza a estar en la línea de muchos grupos que antes solo cantaban en inglés como Mujeres, que se han pasado ya al castellano y en Marathon solo lo asomaban. No sé si será el caso de las Hinds o tenéis alguna intención de probar como sería una canción entera en castellano, ahora que tenéis el gusanillo y veis que a todo el mundo le encanta.

De hecho estábamos pensando en traducir totalmente alguna de nuestras canciones al castellano. Pero depende mucho de cómo nace la canción, porque al ser dos idiomas totalmente diferentes muchas veces no encaja el tono o la longitud. Cosas como muy técnicas, como también es que tienen muchas menos palabras en general [los que hablan el inglés]. En algunas canciones encaja genial pero en otras es ridiculisimo. Pero vamos, que sí, es algo que tenemos súper presente y a ver si lo podemos grabar, pero es que no hay ni estudios abiertos. Pero es algo que tenemos en la cabeza y a mí me encantaría tener algo totalmente en español porque es algo con lo que nos hemos sentido muy bien haciéndolo y que me da esa riqueza.

Ya que tenéis un público consolidado e internacional es algo como de orgullo podéis acercarlos a otro idioma, ahora que tenéis esa receptividad previa.

A la gente de fuera le está encantando también. Es verdad que cuando lo hicimos pensábamos más en ese público español o latinoamericano, pero luego ha sido totalmente sorprendente como les ha gustado y apasionado. Porque no hay nadie en nuestro público internacional que no sepa que no somos españolas; si te gusta Hinds, te gusta España básicamente. Y ha sido como darles algo más íntimo.

 

Quieras o no, la gente de aquí puede conectar más emocionalmente con las letras.

Sí, era necesario.

 

Y volviendo a lo genérico del disco… ¿cuál dirías que es el concepto de The Prettiest Curse? Creo que Hinds trabaja mucho por conceptos. Sí que decís que es esta cosa de las críticas, ser chicas en la banda… aunque también es cierto que es un concepto que siempre ha estado detrás en Hinds.

Bueno, para nada diría que el concepto del disco es  la mujer en la industria aunque sí que lo tocamos. Es más bien como una mezcla. Todo empieza con la maldición, con curse, que es algo que utilizamos mucho entre nosotras, como un inside joke. Y de pronto nos dimos cuenta en la mitad del proceso que en todas las letras que escribimos muchas veces hablábamos de las olvidadas, de estar fuera de casa, de echar de menos, del sacrificio, de las críticas… De toda la realidad que hemos estado viviendo. Le estuvimos dando una vuelta y llegamos a la conclusión que lo que estábamos escribiendo era un diario. No hablar de muchas relaciones sino de nuestra vida y nuestra realidad, y nos pareció guay enfocarlo desde un imaginario mágico. Imaginario mágico porque antes se contaba la sabiduría popular con cuentos y con fábulas, con algo muy oscuro, pero de una manera que lo hace bello y que lo convierte en arte. Y nosotros teníamos esa intención de contar una realidad cruda y oscura pero dentro del imaginario mágico.

 

La sensación que me daba era más de abordar la identidad, sí. Las consecuencias afectivas de vuestra posición. De viajar, estar solas… de toda esa realidad.

Así es. The Prettiest Curse es toda toda nuestra realidad que nos ha llevado a críticas, de la percepción de otras de ti, perderte tú mismo y tener como una crisis de identidad… Mucho por lo que pasamos.

 

Debe ser difícil, sobre todo porque ya desde fuera parece que estéis como en una inercia de tiempo muy heavy en la que decís sí a todo. Aunque por ejemplo, Come Back and Love Me <3 me ha recordado a Linda, así como más minimal o nana feliz. Me ha sorprendido también el cierre del disco, This Moment Forever, porque es un cambio de ritmo como muy radical respecto a todo el atropellamiento que estaba cogiendo el disco de antes.

Es de esas canciones que ya desde el principio, en el momento en que la compusimos, sabíamos que tenía que ser un cierre. Estaba clarísimo. A nivel personal, a mí esas letras y esa sensación es de las que más me molan. Porque va un poco en la línea de lo que decíamos antes, que es una oda a la hora y al momento, capturar algo porque muchas veces tenemos que capturar el momento y disfrutar de esas pequeñas dosis de libertad. Y llega el solo y es como que te rompe por dentro porque te estás dando cuenta que te están diciendo que te tienes que ir y que te lo vas a perder… Es de mis favoritas, vaya.

 

Todo este imaginario estético que habéis construido tan vívido, colorista y ochentero es muy guay. Sorprende después con el concepto del disco porque es muy alegre.

Yo creo que va muy unido. Desde el primer día teníamos muy claro que queríamos crear algo con la imagen y que no iba a ser como en los anteriores, que era una fotografía y el set. Queríamos una obra de arte tal cual, que lo fuera de por sí la imagen. En The Prettiest Curse diez canciones están además representadas por un objeto; además dentro del vinilo hay como un medio mapa con una medio explicación de cada canción y su representación…  también queríamos que fuera algo que pudiera ser cualquier sitio. Una casa, un hotel, un backstage. Intentamos meter el coche de Carlota detrás pero lo tuvimos que quitar. Queríamos elementos de frío, de calor, de estar solas, de estar juntas… Todo a la vez. Hay flores en llamas, espejo como con reflejo distorsionado… Todos esos elementos de ambigüedad. Y creo que la producción y el disco suenan mucho con esos colores, no suena crudo como antes sino colorido, con tintes y profundidad. Con mucha más riqueza. Fue una gozada trabajar con Ouka Leele porque lo entendió todo desde el primer momento, y es la tía más colorida e imaginativa.

 

El mismo título del disco es una antítesis, ya jugáis con esta doble vertiente. Reconducís algo que es problemático en un principio a una forma más pop, más melódica.

Total.

 

¿Y habéis tenido algún referente musical a la hora de componer el disco? No necesariamente directa, sino alguna banda o disco que haya estado presente simplemente en vuestro momento de composición.

Mmmm... no, para nada. Y lo hubiésemos querido mucho. Porque el hecho de no tener ninguna referencia clara ha hecho que todo el proceso sea más libre pero mucho más largo porque estábamos probado absolutamente todo. No sabíamos si sería un disco que iba a sonar más clásico, más r&b… realmente no teníamos ni idea de qué queríamos. Lo que sí que tuvimos presente es los discos que nos han ayudado en el estudio más bien por la producción, aunque son muy diferentes a nosotras porque escuchamos música muy diferente tanto juntas como por separado. Escuchamos Molotov, porque nos dimos cuenta que toda la fuerza y la agresividad de los coros; The Jesus and Mary Chain nos sirvió también mucho, porque Carlota un día llega al estudio y dijo “¿os habéis dado cuenta que si lo cantas las melodías son super poperas, super pegadizas, pero lo hacen mucho más oscuro e interesante por las guitarras y la producción”. Luego Kali Uchis que nos encanta, nos encanta, que además sacó su disco Isolation el día que nosotras sacamos I don’t run; en ningún momento puedes decir que sonamos a Kali Uchis pero el hecho de escucharla nos llevó a escribir This Moment Forever, por la tontería de darnos cuenta que todos los tempos que usa son mucho mucho más lentos que todas las canciones que habíamos escrito hasta ahora. De repente probamos de otra forma la batería y salió el tema, de esa tontería.

 

Como hay tanta producción y tanto juego, hay algunas canciones que no se puede ni percibir el efecto de sonido de la voz cuando acaba. No sé cómo pensáis trasladar tantos efectos al directo, lo que no permite un ajuste de pedal o el micro.

La voz es en realidad lo más fácil porque son pedales. En cuanto al directo, como composición artística me gusta que sea algo diferente a la grabación; no me gusta esa sensación de playback de sonar exactamente igual. Lo que me importa del directo es el sonido pero también lo que comunicas, y a veces se comunica más con una guitarra acústica que con setenta violines. Pero así como más concretamente llevamos como trenes en la batería y Amber tiene cosas para ir lanzando en directo, yo también voy a llevar teclado y estamos incluso pensando en adaptar algunas de las canciones de los discos anteriores para que no haya tanto choque entre uno y otro. Que es algo que nos motiva al llevar tiempo tocando las canciones, pensar que de repente puedes darle un twist. Tenemos ensayo hoy, mañana, el viernes… así que es algo que podemos hacer en este tiempo.

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