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Entrevista a Grande Amore: "Por desgracia para lo vital pero por fortuna para la música, mi angustia personal ahora se siente más compartida"

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Arde Amore (2023)
Foto: Aigi Boga

La humildad y el buen rollo que irradia Nuno García Pico le revelan como un auténtico encanto desde la primera frase que intercambiamos con él. Cuesta creer que una letras tan desasosegadas y oscuras como las suyas emanen de una voz y un espíritu tan entrañable, pero sin duda este contraste es un signo evidente de la generación a la que pertenece el propio alma máter de Grande Amore: una resignada a lamerse las heridas y continuar hacia adelante, sabiendo que el brinco, la urgencia y la catarsis no solucionarán el caos, pero sí ayudan a sobrellevarlo.

Tras la publicación de II (Ernie Records, 2023), su segundo disco, Nuno confiesa desde la humildad ser consciente de la venturosa repercusión de su proyecto, aunque se descubre escéptico de ver hasta dónde le dejarán continuar con el circo. Por lo pronto el suyo se postula como uno de los potenciales mejores discos del año y sus directos, firmados a trío junto a mariagrep y Carla Redondo desde el pasado año, son una auténtica fiesta de adrenalina y nervio que nadie debería perderse. Charlamos con el propio Nuno con motivo del lanzamiento de su segundo álbum de estudio.

Entrevista a Grande Amore

 

¿Podemos decir que 2023 es el año en el que confirmamos que Grande Amore lo ha petado?

Bueno, es cierto que el proyecto está teniendo muy buena acogida, tanto en Galicia como fuera de ella, pero tampoco es que desde dentro perciba que sea Chayanne, ¿me entiendes? [risas]. La repercusión es buena pero también asumible, no considero que haya despertado ningún fenómeno fan enloquecido ni cosas por el estilo. La verdad es que yo comencé a hacer canciones con Grande Amore en 2019 y desde ese momento hasta hoy he notado que todo va muy despacio. Y ojo, que a mí me encanta que sea así, pero vamos, que no tengo la sensación de que hayamos pegado el petardazo, ni nada por el estilo. Pero oye, poco a poco va funcionando mejor la cosa, eso es innegable, y estamos contentísimos de que cada vez  venga más gente a vernos y que hasta se sepan las canciones.

Bueno, parte de ese éxito sin duda radica en la publicación de tu segundo disco, que no nos extrañaría ver en esas listas de mejores discos del año que los medios andan preparando ahora. ¿Consideras que va de la mano con respecto a lo que ofreciste en tu debut?

Es continuista en tanto que está compuesto por la misma persona, que soy yo [risas], pero sí que diría que este segundo disco es un poco más concreto, más acotado. Me explico, en el primero sentí que trabajaba de forma más expansiva, tocando más palos y yéndome por las ramas. Pasas de un tema de ocho minutos con rollito progresivo a otras que son más cortas y directas y casi de corte pop. En este nuevo disco digamos que he querido que todas las canciones se homogenicen un poco, apostando por esa vena tan directa de los temas del primero. Digamos que tiene el concepto más claro, pero ojo, que eso sé que puede gustar a muchos y desencantar a otros que disfrutaron del estilo expansivo del primero. En este caso, y con la ayuda de Carlangas en la producción, tenía claro que quería tirar por algo más crudo, más oscuro y más rápido. A ambos nos flipa el punk de los 70s y la idea era tirar por ahí, partiendo de una grabación rápida y minimalista, con espíritu punk, y sin caer en la sobreproducción.

El disco también tiene un tinte nihilista y catártico en el discurso que hermana muy bien con tu generación. ¿La música te ha ayudado a llegar a conclusiones a las que de otro modo no habrías llegado?

Realmente, no es tanto que gracias a las canciones haya abierto los ojos o haya terminado comprendiendo ciertas circunstancias vitales que me suceden, sino que más bien las canciones son precisamente consecuencia de esas reflexiones de mi día a día y de las cosas que me suceden. Digamos que en ningún momento he intentado hacer un ejercicio consciente sobre los problemas de mi generación o intencionadamente he querido erigirme como voz de ésta, ya que creo que ese es un rol que no me pertenecería. Es algo más sencillo, simplemente hablo de mis problemas y de mi realidad como lo haría Bad Gyal en su música, por ejemplo. El problema es que de un tiempo a esta parte el mundo se ha puesto tan feo que el tipo de angustia generalizada y el mío se han puesto al mismo nivel, pero yo ya estaba angustiado de antes, que conste [risas]. De hecho, y por el tipo de persona que soy, podría haber sacado este disco perfectamente en plena época de bonanza económica, solo que quizás en aquel momento no se habría entendido tanto o la gente haría conectado mucho menos conmigo. Ahora, y por desgracia para lo vital pero por fortuna para la música, mi angustia personal ahora se siente más compartida.

Tu propuesta, de hecho, gana mucho en tus conciertos, a los que el público acude casi para purgar todos sus males gracias al frenesí de los mismos. Con esta premisa uno ve con más tristeza que, por culpa de los precios abusivos de estos, la música en directo esté comenzando a des-democratizarse. ¿Te preocupa esta tendencia o crees que es algo que solo afectará a artistas más mainstreams?

Preocupa, y mucho. No hay más que ver ya los precios que están alcanzando las entradas de algunos de los grandes festivales del país para darse cuenta de que el asistente medio no puede permitirse disfrutar de tantos eventos como quizás sí podía hacer hace unos años. Desde el COVID, además, hemos percibido una subida tremenda en los precios de todo, desde el alquiler de un equipo para un festival de pequeño y mediano formato hasta el precio base que se estipula para las entradas de conciertos en salas. Y luego nos hace gracia ver que hay voces que dicen que la gente ya no va a conciertos. ¿No será que la gente no puede permitirse pagar un mínimo de 25€ semanalmente para ver a los artistas que vienen a su ciudad? Con respecto a esto me estoy acordando que el pasado año actuamos en Madrid con motivo del Radar Joven, donde las entradas estaban súper-baratas gracias a que estaban parcialmente subvencionadas por algún tipo de estamento público que ahora no termino de recordar. Y para sorpresa de nadie se agotaron en seguida. Así que claro que la gente quiere ir a conciertos, pero no está dispuesta a que se le vaya la mitad del sueldo en ver a un par de grupos, es lógico. Es una realidad bastante peliaguda que, tanto como ejecutante como asistente que disfruta de los directos, resulta muy preocupante.

Hablando de tus directos, desde hace cosa de un año se han incorporado a estos mariagrep y Carla Redondo.

Ellas forman parte de la responsabilidad de llevar mi música al directo y han aportado una visión ajena y muy pura y desprejuiciada al proyecto que yo agradezco mucho. Al no estar presentes en el proceso de grabación, contribuyen a hacerme ver ideas nuevas que cobran realidad únicamente durante los conciertos, haciendo de estos oportunidades maravillosas de que las canciones alcancen dimensiones nuevas. Han aportado mucha frescura y también el hecho de que ahora, con un set de guitarras y teclados, seamos capaces de llegar a cosas que antes, cuando iba yo solo con una caja de ritmos, era incapaz de hacer. Se parece mucho a lo que yo siempre he querido que Grande Amore fuera, pues aunque el proyecto circunstancialmente surgió desde el más puro individualismo, yo siempre había estado en grupos y es el tipo de dinámica a la que estoy acostumbrado. Con ellas he recuperado eso y estoy encantadísimo. Llevamos ocho meses viajando y hemos forjado un vínculo genial, como el hermanamiento que establecen los que hacen la mili o van a la guerra juntos [risas]. No creo que nadie que nos vea tocar en directo nos vaya a considerar unos prodigios, pero desde luego notarán esa compenetración y esa energía tan especial que nos une ahora mismo.

Hablando de Clara, creo que le he visto camisetas de Celtic Frost en alguna foto promocional. Y bueno, la portada de 'II' podría ser perfectamente la de un disco de Mayhem. ¿Qué os une con la estética black metalera?

Ojalá fuera un disco de Mayhem, también te digo [risas]. Nadie lo diría, pero últimamente estoy escuchando mucha música de ese estilo y en cierto modo yo sí que noto la influencia de ésta en aquello que hago, especialmente con respecto al primer disco, donde sí conocía esos grupos pero no me había metido tanto.  Ahora que los conozco más, he querido integrar estos referentes al todo, aunque soy consciente de que no todo el mundo lo percibirá. Es ese eterno dilema entre querer imitar literalmente aquello que escuchas pero siendo consciente de que no vas a poder aportar nada nuevo a algo que musicalmente ya es perfecto en su ejecución o por contra, buscar parecerte lo máximo posible a nivel estético a ello, pero dentro de lo que ya haces. A veces hasta pienso en hacer un disco entero del palo de Celtic Frost, pero es que soy consciente de que no voy a aportar nada a lo que ellos ya han hecho.

Bueno, mira King Gizzard, que pasan de hacer un álbum temático de power-metal a otro en plan Kraftwerk. No dejan de ser homenajes para uno mismo, ¿no?

Tal cual, es exactamente eso que comentas. Al final son cosas que solo percibes tú y que son para ti. Yo muchas veces estoy escribiendo una estrofa y pienso "buah, cómo me recuerda esto a Black Sabbath". Y ya te adelanto que a nadie más le va a recordar a Black Sabbath [risas], o peor, quien pille la referencia simplemente va a pensar que es una mierda. En tu cabeza crees que eres Tony Iommi pero en el fondo eres Rodolfo Chiquilicuatre. No te puedes condicionar mucho por el tipo de recepción que van a tener ese tipo de homenajes, aunque siempre se agradecen. Me estoy acordando ahora de cuando tocamos hace poco en el Sintonizza de Santa Coloma, que es un festi al que acude un público que ya se le ve exigente, con camis de grupos top que a mí me molan y que a la legua se nota que van a medir con mucho detenimiento aquello que haces. Yo iba acojonado, claro. Pero oye, flipé porque muchos se me acercaron para felicitarme tras el concierto por esas referencias que habían encontrado en mi música a bandas como MC5 y cosas por ese estilo. Fue muy alentador y gratificante ver que alguien era consciente de ese ejercicio que he intentado hacer durante este tiempo por adaptar mis gustos a aquello que hago.

Supongo que en esa labor habrá tenido un papel muy importante Carlangas, quien produce el disco.

El 'II' de Grande Amore tal y como lo conocemos no habría salido al mundo si no llegar a ser por él, es así de simple. Nos conocimos hace años, allá por 2018 o 2019, y la verdad es que desde el principio nos entendimos muy guay. Aunque hayamos tirado por derroteros distintos con el tiempo, los dos venimos de una misma escena y compartimos nuestra pasión por el punk y el garaje, y a la hora de hacer este disco queríamos que éste fuera un reflejo de ello. Carlangas, además, siempre ha sido un firme defensor de la ausencia de virtuosismos y excesos en sus canciones, empleando fórmulas muy directas y efectivas, y desde el principio super que sería un acierto introducir eso en mi disco. Siempre lo digo, pero es que es así. La de Carlangas no fue una producción milagrosa a nivel técnico, donde me hizo entrega de un maletín lleno de trucos y plug-ins que me harán sonar de forma increíble. Fue más bien una producción de concepto, emanada a partir de conversaciones sobre grupos que nos gustaban, pasando muchas horas tomando algo, examinando bien a esos artistas que nos molan y escogiendo bien qué tipo de referentes queríamos incorporar a mi sonido. Fuimos a lo concreto, con una caja de ritmos y un sinte para el bajo, sin caer en sobreproducciones y teniéndolo todo listo en una semana. Para mí era un todo reto y reconozco que me imponía mucho enfrentarme a un proceso de este tipo, no sabía muy bien qué iba a pasar. A Raúl [Pérez] no le conocía mucho más allá de Pony Bravo y su obra, y dudé mucho de si iba a estar a la altura. Me tomé ese viaje a La Mina casi como un viaje de fin de curso [risas], pero la verdad es que tengo un recuerdo precioso de la experiencia y el resultado no podía haber sido mejor.

De un tiempo a esta parte también hemos visto una descentralización muy importante en la música, dando la sensación desde fuera de que la escena gallega era todo un filón a explotar.

Importante ese matiz que dices: "da la sensación desde fuera". Porque aquí siempre hemos notado que había muy buena música. Por alguna razón que no atiendo a entender pero que celebro, ahora parece que alguien se ha dado cuenta de que había que poner el foco en Galicia, pero desde que tengo uso de razón mis grupos de referencia siempre han sido de aquí. Acostumbro siempre a mencionar a los mismos, pero es que son imprescindibles para explicar mi forma de entender la música. Terbutalina, Familia Caamagno, Ataque Escampe... Son gente que me marcó hasta el punto de que si no fuera por ellos yo no haría música en gallego ahora mismo, simplemente porque de chaval y ante la ausencia de referentes que me hablasen en mi lengua, no sabía que se podía hacer algo así, más allá de folclorismos y música tradicional. Que son geniales y también están viviendo un momento de revival importante, por supuesto, pero de joven estás a otra onda y no conectas con esos estilos. A mí me molaban Led Zeppelin y cosas así, así que toparme con bandas de rock que hicieran música en gallego me cambió la vida. Con el tiempo y la edad fui apreciando otros estilos, y ahora en esas que dices andamos, celebrando que bandas como Baiuca o Tanxugueiras hayan abierto la puerta a otros públicos.

¿Están superados por tanto los prejuicios y tabúes hacia músicas cantadas en otras lenguas?

Quiero creer que sí que están ya quemadas esas ideas, pero quién sabe, quizás esta tendencia sea más cíclica que lineal. Por lo pronto y a día de hoy no conozco a nadie que se dedique a la música y que defienda que si cantas en gallego no te van a escuchar fuera de Galicia. Es un prejuicio que no considero en absoluto vigente, y tampoco creo que a mí se me esté cerrando ninguna puerta por cantar en gallego. A lo mejor sí, y no estoy siendo consciente, quién sabe, pero es que en mi caso se me podrían cerrar puertas por muchas otras razones antes que por el idioma. Sin ir más lejos, por la música, que es bastante de nicho. Y mira, para lo rara que es mi propuesta, ya bastante buena acogida tiene y bastantes oportunidades estoy teniendo.

Con el álbum fuera y de cara al año próximo, ¿te planteas algún propósito?

Nunca sé muy bien qué esperar de nada en general, ni de la música en particular. Envidio a esa gente, como Carlangas por ejemplo, que sí sabe planificar su carrera a largo plazo y con perspectiva de futuro. Pero yo no soy nada bueno en eso. Un objetivo realista, por ejemplo, sería el de querer grabar un nuevo disco el año próximo. Y también, por qué no decirlo, espero que 2024 no sea el año en el que la gente se termine dando cuenta de que Grande Amore es realmente un fraude. Si analizas bien las características de nuestro proyecto, es ya de por sí bastante improbable considerar el éxito que hemos tenido, así que me conformo con seguir como estamos.

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