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Entrevista a Gorka Urbizu: "Quería demostrarme a mí mismo que era capaz de crear algo nuevo desde otro sitio y con otra perspectiva"

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Gorka Urbizu (2024)
Foto: Ibai Arrieta

Gorka Urbizu, el alma de Berri Txarrak, nos entregó el pasado mes de enero Hasiera Bat, su esperado regreso en forma de su primer trabajo en solitario.

Con la gira presentación de este disco ya iniciada, el músico Lekunberri se encuentra actualmente promocionando sus nuevas canciones en diferentes lugares, así que aprovechamos su visita a Madrid para pasar un buen rato con él y preguntarle un buen número de detalles sobre la concepción de Hasiera Bat y su cambio de registro.

El primer disco de Gorka Urbizu fuera de Berri Txarrak ha sido toda una sorpresa que emana calidez. Además, a pesar de que aún queda mucho de este 2024 por vivir, tenemos la sensación de que este álbum será uno de los más notables del año por múltiples razones. Aquí, nuestra entrevista con el músico y compositor vasco al que muy pronto volveremos a ver por la capital, concretamente los días 18 y 19 de abril en la Joy Eslava.

Entrevista a Gorka Urbizu

 

Supongo que eras consciente de la expectativa que había detrás de tu primer disco fuera de Berri Txarrak, ¿no? ¿Has sentido esa presión de alguna manera durante los últimos años?

Bueno, no lo he sentido tanto de la gente, como de mí mismo porque no quería hacer cualquier disco. Eso sí que me ha dado muchos quebraderos de cabeza. Era consciente de que había mucha gente esperando, pero intenté hacer un ejercicio de aparcar el ego para alimentar el impulso creativo y pensar solo en hacer canciones. Mi intención era hacer un disco que representara lo que quiero decir ahora mismo a través de la música y eso me ha llevado mucho tiempo.

A veces consigues olvidar qué estará pensando la gente, pero evidentemente está ahí… es la paradoja del músico. Dependes un poco de público, pero no puedes escribir solo para el público. Has de ser tú quien proponga algo para intentar obtener una respuesta del público que consiga cerrar el círculo. Crear esa magia o conexión que es lo más difícil de conseguir y no creo que nadie tenga la fórmula mágica, nadie sabe cómo se hace exactamente… pero cuando sucede es la hostia.

 

¿Cómo ha sido la concepción del disco? La etapa con Berri termina a finales de 2019 y ahí comienza un descanso y un silencio bastante largo, ¿no?

Si, desde el parón 4 y desde mi último disco de estudio de 2017, pues casi 7 años… ¡Es como TOOL! (risas) ¡Yo me río de TOOL y mira…! (risas)

La verdad es que me metí en el bunker totalmente. No di ni una entrevista, no me subí a ningún escenario…

 

Pero luego se rompe con varias historias de por medio como el estreno de Dardara, la producción del disco de La MODA, la colaboración con Cala Vento…

Si, hice también una canción con Anne Lukin… era momento para explorar cosas nuevas y afrontar la música desde otro sitio. Cosas que antes me había negado hacer cuando estaba en Berri, ahora si que estaba dispuesto a probarlo al encontrarme fuera de los escenarios y de la rutina de tener que preparar una gira, hacer otro disco, etc.

Tenía claro que haría otro disco cuando encontrara la clave de por dónde quería ir, no tenía presión a ese nivel y, simplemente, quería hacerlo bien. Han pasado cuatro años, pero podrían haber pasado siete o dos… Es el propio proceso el que me ha llevado hasta aquí. He estado con el radar puesto y probando muchas cosas, también dando palos de ciego…¡he tenido época de no hacer nada! También quiero reivindicar eso sabiendo que en mi caso es un privilegio, pero es que es realmente necesario. Vi muchos conciertos, eso sí, todos los que he podido… y los he disfrutado un montón como un espectador más, sin sentir la presión de que después tenía que tocar yo. O incluso sabiendo que todo el trabajo extramusical que pedía Berri ya no estaba ahí. Eso supuso un desgaste para todos.

Despojarme de esa mochila… bueno, ¡despojarme no! La mochila se ha hecho más grande desde que paramos.

 

¿Ah si? ¿Cómo es eso?

Si, creo que sí. Ahí me confundí (risas). Eso lo decía mucho Juan Carlos Pérez de Itoiz… Cuando dejas un proyecto con tanta herencia como Berri siempre vas a estar compitiendo con un muerto. Cuando lo dejas, todo se idealiza aún más…

 

Se crea la leyenda por decirlo así, ¿no?

Si, si… es verdad. Se agranda la leyenda, por decirlo de alguna manera y con toda la humildad del mundo, y esa mochila no te la puedes quitar nunca a pesar de estar muy orgulloso de haberla conseguido. Pero quería demostrarme a mí mismo que era capaz de crear algo nuevo desde otro sitio y con otra perspectiva.

 

Hablando de eso de disfrutar de no hacer nada… ¡Cuando llega el parón con Berri llevabas ya 25 años currando sin parar! En estos casos me vienen a la cabeza esas personas que dedican toda una vida algo que les ha encantado y que de repente se ven una situación que no habían vivido nunca… un poco rollo cuando te jubilas. ¿En algún momento te sentiste incómodo al no tener nada que hacer?

No, no… para nada. No me arrepiento en absoluto de tomar esa decisión y corroboré la idea de que tenía que parar. Necesitaba parar y bajarme de ese tren, porque estaba en una inercia de velocidad de crucero que me frenaba como compositor.

Llegó un momento en el que me sentía preso de todo eso… pero no a malas, ¿eh? Con Berri estábamos super bien y viviendo el sueño de cualquier grupo de rock… ¡además en euskera! Teníamos todo, pero también lo hice como un ejercicio de honestidad con el público. Si no puedes dar el 100%, creo que no merece la pena.

Sacar un disco sin ganas o sin creérselo del todo sería engañar a la gente. Yo necesito sentirlo… ya lo decíamos en Gure dekadentziaren onenean de Payola “'Atzera goaz aurrera ez bagoaz” ((Si no avanzamos significa que estamos retrocediendo) .

Necesitaba descansar y vivir fuera de la farándula. No la farándula de sexo, drogas y rockanroll (risas), me refiero al rollo de la furgoneta, camerino, ensayo… Me parece el mejor oficio del mundo, pero era todo inercia. Necesitaba alejarme de todo eso y vivir experiencias totalmente distintas, leer, ver más conciertos,...

Como te decía, estábamos en muy buen momento, pero yo pensaba que si seguíamos todo se podría empantanar a nivel artístico. ¡Teníamos ciento y pico canciones tío…! Yo lo veía como un fin de ciclo a todos los niveles.

No se si he acertado o no, pero desde luego no me arrepiento y creo que necesitaba dar ese paso.

 

Me ha flipado el concepto de publicar el disco del tirón y sin ningún adelanto. Yo creo que esta tendencia de lanzar 4 o 5 adelantos del disco, muchas veces la mitad del LP, rompe el climax ese relacionado con escucharlo por primera vez y que le quita el factor sorpresa, no? ¿No crees que has ido un poco en contra de la industria?

Si… es una especie de reacción en contra de cómo hemos aceptado las pautas de compartir la música en base al ritmo que se ha inventado alguien. Todo esto que dices me parece antinatural. La creación no funciona así, llega por impulsos y en realidad parece que estamos dando de comer a la máquina o al algoritmo… ¿por qué tengo que sacar un disco un viernes? ¿Quién dice que tengo que sacar un número determinado de canciones antes de publicar el disco? ¿Para qué?

Te podrá dar más escuchas en cierta manera, pero para mi no te da prestigio musical… Es justamente esa inercia de la que hablamos la que quería poner en el centro del debate al publicar el disco del tirón. Es un poco absurdo manosear tanto las canciones antes de que salga el disco porque le quita esa magia o esa fascinación que tiene la música de por sí.

No entendía que se tuviera que lanzar el disco un día en concreto, así que pensé… ¡cualquier día menos jueves y viernes! Luego ya nos pusimos en el extremo (risas)..¡y lo hicimos un lunes y blue monday! (risas).

Me salte también Durangoko Azoka (feria del libro de Durango)... y es algo importante porque históricamente siempre ha sido un sitio muy relevante en el que debes estar cuando publicas disco. Recuperas parte de la inversión, la gente te va a ver… Es una especie de militancia cultural que está muy bien. Pero también quise saltarme eso y abrir un espacio para este disco. Mucha gente me comentaba que estaba un poco loco porque es un movimiento inusual, pero creo que ha sido un acierto y que la gente lo ha agradecido.

Que los fans tuvieran que enfrentarse de repente a diez canciones de las que no sabían nada, sin ningún condicionante a la hora de escucharlas, era una cosa que me flipaba. Si te dicen de antemano “escucha el disco pop de Gorka”... ya sabes que habrá algo de pop y vas condicionado, ¿no?

Después de sacar el disco también decidí estar un tiempo sin dar entrevistas. Quería que la gente lo escuchara sin que nadie les dijera qué “tenían que escuchar”.

 

¿Crees que esta manera de presentar el disco ha ayudado a escucharlo de forma más activa o consciente?

Si… Yo creo que sí. Seguramente podría haber tenido más escuchas si lo hubiese publicado de la forma convencional, pero también creía que hacerlo de esta manera iba a tener más impacto al llevar cuatro años en silencio. Era otro tipo de estrategia.

Yo no quiero pontificar, pero sí creo que es necesario una auto-reflexión de por qué estamos haciendo lo que hacemos. ¿A quién está beneficiando todo esto en realidad? Desde luego, a la música creo que no.

 

Por cierto, teniendo en cuenta lo tremendamente interconectado que está todo…me parece alucinante que no se filtrara nada. ¿Cómo lo has conseguido?

Ya… ¡uff! Ha sido un ejercicio bastante complicado y me he tenido que hacer el loco en muchas ocasiones. Mucha gente me preguntaba sobre el disco y, muchas veces, cuando les decía que no estaba preparando nada y que simplemente estaba salseando… la realidad es que ya estaba grabando el disco (risas).

Sobre todo en la parte final, cuando había cada vez más implicados en el proceso porque estábamos grabando o trabajando en la portada, yo decía… uff, al final alguien se va a colar y se le va a escapar “he oído que el lunes saca disco Gorka…” o algo así… ¡le hubiera matado! (risas). En los últimos días hubo mucha tensión y fue todo un alivio cuando se publicó el disco.

Y con la gira fue más de lo mismo. Proteger eso de que la gente conociera lo justo de lo que iba a pasar encima del escenario ha sido una de mis obsesiones. Que la gente no supiera con quien iba a tocar, si iba a ir solo… he protegido mucho todo eso.

 

¿Y cómo fue el primer concierto?

La verdad es que fue alucinante. La gente había escuchado el disco pero no tenía muy claro que iban a pasar, así que cuando vieron la doble batería todo el mundo alucinó un poco (risas). Hubo una liturgia y un silenció muy jevi. Animé a la gente a que no grabara y dejaran los móviles, que disfrutaran del concierto, y la verdad es que me hicieron caso.

Joe, ¡pues tuviste suerte!

(risas) Sí sí… ¡Me sentí como un gurú! ¡Me han hecho caso! (risas)

Ahora ya es un poco diferente, la gente ya ha visto vídeos por internet y ya no se puede guardar el secreto, claro. Pero está bien porque también tenía muchas ganas de presentar a la banda, ya que hasta el primer concierto no lo hice público.

 

La duración del disco ha sido importante a la hora de decidir este formato de estreno?

Mmm… no realmente, pero sí tenía claro que no quería un disco excesivamente largo para que la gente no se despistara demasiado, así que 10 canciones me parecieron bien.

Algunas ideas se han quedado en el tintero, pero estas son las han pasado la criba, por decirlo de alguna manera. También es como el primer disco de Foo Fighters… es una amalgama de ideas, ¿sabes? En varias canciones hay riffs de guitarra que tienen años y que se quedaron ahí en su momento, y otros que surgieron un par de semanas antes de entrar a grabar.

Aún así, te diré que hasta que pongo un deadline para entrar al estudio no me pongo a terminar las canciones, me da mucho miedo… Tengo ideas, tengo riffs, pero no me pongo a escribir o a terminar una canción hasta saber cuando voy a entrar a grabar, ¡me da pánico! Cuando ya tengo la fecha clara, es ahí cuando cambió el chip y me pongo a cerrar todo… si no, es como si estuviera viendo cómo va a quedar el disco y pienso uf…!!

 

La propuesta o concepto minimalista de Hasiera Bat es una respuesta al exceso que vivimos en casi todos los niveles de la sociedad? Exceso informativo, exceso de lo épico…de querer ser más grande que lo anterior?

Si, este disco es una reacción a todo esto. Desde cómo se ha escrito a cómo se ha publicado, pasando por el sonido o incluso lo que evoca, está muy relacionado con lo que comentas. Para mi, el disco provoca un poco el poder estar en paz y ofrece una especie de refugio, no para huir del mundo, sino para frenar un poco. Hay tal brutalidad ahí fuera, que estamos todos muy alterados y estresados. La idea es que la música te sirva de soporte o apoyo.

 

Gorka Urbizu - Hasiera Bat

 

Durante los últimos años habrás escuchado un montón de música, ¿no? Hay alguna referencia clara de otras bandas en Hasiera Bat?

Bueno, así concretas… no sé. A ver, Big Thief o Adrianne Lenker sí que podría ser una de ellas y también es un punto de unión con Jordi Matas, ya que grabaron un par de temas en su estudio. Recuerdo que cuando estuvieron allí me mandaron alguna foto de ellos y todavía no tenía muy claro si iba a grabar o no con él. Pero Jordi me dijo… “Bueno, ¿grabamos o qué?”, así que fue como una señal.

Antes de grabar Hasiera Bat también hice una cosa que jamás había hecho antes. Todos los días me iba a pasear con un disco de los Beatles y luego me ponía algo super actual… Queralt La Hoz o Sen Senra, por ejemplo, cualquier cosa que fuera de ahora. Durante un mes y pico o dos meses estuve haciendo ese tipo de saltos, me dio por ahí…

En Hasiera Bat la producción ha sido clave porque mantiene esa calidez y esa crudeza que le hemos querido dar; ha hecho que la emoción que transmite las canciones se multiplique. El disco tiene muchos silencios y tan pocos elementos que te puedes fijar en todos los instrumentos… A pesar de que es un disco muy austero y de contención, hemos disfrutado tocando de esa manera.

Ahora que ha entrado la banda para los conciertos, ellos no han estado en el proceso de grabación, así que también han tenido que aprender un poco a tocar de esta manera contenida, pero libre. Aprender ese lenguaje nos ha llevado tiempo y han sido muchas horas de trabajo en el estudio, aunque con muy pocos ensayos, eso sí.. Yo jamás he terminado tan reventado como con este disco, porque no era algo que ya te llevabas preparado desde casa. Era pensar el arreglo y trabajarlo, cincelar todo hasta que sacábamos la escultura que queríamos… pero ha sido complicado. Parece que el resultado es muy simple, pero llegar ahí ha sido una tarea de artesanía.

 

¿Tocar lento y hacerlo simple ha sido más complejo de lo que pensabas?

Si, sin duda. Hacerlo de esta manera ha requerido cierta madurez que igual hace 10 años no tenía. No ya técnicamente, si no a nivel conceptual… Este disco tiene ese concepto muy sólido y nos hemos auto-impuesto unas reglas del juego que han activado nuestra creatividad.

Tanto Jordi, como Joan y yo mismo hemos estado muy de acuerdo con esto desde el primer momento y sin hacer una reunión. Ya se veía que las canciones nos iban a llevar por ahí.

Gorka Urbizu (2024)

 

¿Y cómo surgió esto de grabar con Jordi y Joan?

Yo no les conocía, pero era fan de El petit de Cal Eril y me ha gustado mucho su sonido desde siempre. A nivel de sonido tenían algo que al menos en Euskal Herria yo no lo había visto.

Ellos estaban ya en mi quiniela, pero justo vinieron a tocar al Dabadaba en Donostia y mi obsesión era ver cómo lo hacían en directo… y fue increíble. Ahí es cuando me los creí del todo y comprobé que su sonido no era un truco de estudio, algo que a veces puede serlo.

Poco después del concierto escribí a Jordi y me invitó a ver el Teatro donde graban todo. Es una pasada… es como estar en un Kafe Antzokia viejo, pero en mitad de la plaza de un pequeño pueblo de Lleida donde la gente está haciendo sus cosas tranquilamente.  A nivel técnico no tiene gran cosa, pero da igual… nunca me ha importado eso, la verdad. Es gente con muy buen gusto y que con muy poco saben hacer grandes cosas. He disfrutado muchísimo.

 

Entiendo que ha sido una experiencia absolutamente diferente a como fue grabar con Bill Stevenson en Estados Unidos, por ejemplo… ¿no?

Si…a mi me gusta mucho cambiar y ver cómo entiende la música cada persona. Aprendo mucho de los demás y me hace avanzar. Ver el lenguaje que tiene cada uno es brutal.

Jordi y Joan se han dejado la piel y se han involucrado muchísimo. Hemos tenido pocos ensayos, así que hemos sido muy meticulosos con todo...  sobre todo con la idea de ir quitando capas y evitar la tentación de querer meter cosas donde aparecía un hueco.

 

Me alucina que apenas tuvierais ensayos…

Si…Jordi viene del Jazz y a lo mejor está más acostumbrado, pero yo… Hicimos alguna sesión antes para enseñarles las canciones y ahí vimos que todo tenía muy buena pinta.

Yo tenía muy claro el calendario que quería para ese verano. En plan… 4 o 5 ensayos, tocar juntos y luego grabar en directo. Y él me dijo que no…”No va a ver más ensayos, Gorka…” (risas). Hasta que entendí que no me estaba tomando el pelo y que no quería ensayar por su manera de trabajar… Uff! Luego todo tuvo sentido porque él quería evitar manosear mucho las canciones antes de grabar y mantener un poco la magia hasta darle al “Rec”.

Decirlo es una cosa, pero hacerlo es algo totalmente diferente. Yo con Berri siempre he sido de ensayar a saco y de llevar algo sólido al estudio. Luego estoy abierto a que en el estudio pasen cosas, pero siempre he sido de llevarlo todo muy ensayado.

Gorka Urbizu (2024)

 

Las letras son más personalistas que nunca, ¿no?. Es obvio que con Berri comunicabas lo que pensabas, pero creo que eran temas más universales por decirlo de alguna manera y más pegados a la actualidad global… Aquí en cambio vas más al día a día , a la importancia de lo pequeño… ¿puede ser?

Si, total… por ahí ha venido también la cosa de firmar el disco con mi nombre. Me daba mucha pereza hacerlo así porque eliminas esa barrera o protección que te da un apodo artístico, pero luego dije… con estas letras y este tipo de disco que estoy entregando, tengo que firmarlo yo mismo.

En cuanto a las letras, creo que en algunas he acertado más que en otras… con esto me como mucho la olla, a veces demasiado, y no va en favor de la canción porque a veces hay que hacer caso al primer impulso.

Hay algunas canciones con las que estoy muy contento porque, como tú dices, son letras que igual no tendrían cabida en Berri. En ese sentido creo que he avanzado un poco como letrista… con Etxe Bat o Besterik ez, creo que sí que hay algo nuevo y que responde a la literatura que a mi me gusta. Algo rollo Carver, que a priori tiene poca acción, pero que en el fondo habla de cosas importantes. Sin embargo hay otras en las que creo que no lo he conseguido, así que seguiremos intentándolo (risas)

 

La última vez que hablamos me comentaste que le das mucha importancia al orden de las canciones en el tracklist del disco. Creo que Besterik ez es un cierre fantástico para el disco…

Si, joe… Besterik ez surgió muy tarde. Recuerdo que salió en uno de los pocos encuentros que tuve en casa de Jordi trabajando las guitarras, justo antes de comenzar a trabajar y mientras estaba calentando. Me salió el riff y dije… “¡Hostia espera un momento!”. Ahí pensé que había algo, pero es que eso fue en agosto y ya habíamos comenzado con la grabación, ¿eh?. Vi claro que esa tenía que ser la última canción del disco y siempre ha sido un tema muy especial. Además, también es la única que tiene un título distinto al resto y por eso es una canción claramente de cierre. Y en directo es…¡buah!

Con Berri has tocado en salas de todos los tamaños, también en grandes espacios y en festivales de todo tipo… incluso ante solo una persona cuando ha sido necesario. A pesar de que tu ya tienes una trayectoria consolidada, ¿Te esperabas las dobles y triples fechas? Sobre todo en una ciudad como Madrid.

Para mi choca mucho el tipo de disco que hemos sacado con la respuesta de los conciertos. Estoy super feliz… vender tanto en Madrid, como en el resto de ciudades, es una pasada. Incluso si solo hubiera sido una noche con sold out en cada ciudad… yo con eso estoy más feliz que el copón.

Me parece que ha pasado tiempo, que estamos en otra pantalla, yo al menos lo siento así, y es un disco con un espíritu pequeñito, así que para mi me vale…Ya te digo que me parece alucinante. ¡Y esto acaba de empezar! Creo que es un comienzo soñado que ha superado con creces mis expectativas y es increíble como está conectando a nivel humano. Es una sensación muy guay porque siempre tienes esa incertidumbre de no saber dónde va esto…

 

Estás muy contento, ¿no?

Si, si… ¡muy contento!. Sobre todo en directo… es que me dan ganas de llorar y todo. No es que haya sido un camino tortuoso llegar hasta aquí, pero si hemos trabajado mucho y he tenido que desechar canciones por el camino. Algo que, por cierto, jamás había hecho. Con Berri, todo lo que hemos grabado es todo lo que hay…

 

¿No tenéis entonces material inédito por sacar como pasa habitualmente?

No, que va… habrá alguna demo grabada para algún ensayo, pero no hay canciones completas que dejáramos aparcadas. Si se desechaban, se desechaban y ya.

La verdad es que a pesar de que el proceso de Hasiera Bat ha sido diferente, estoy muy contento con el resultado, tanto en estudio como en los directos. Ahora tengo un mono de tocar que hace mucho que no me pasaba…

 

Venga, vamos a por la última pregunta. ¿Recuerdas cómo fue la noche anterior a volver a los escenarios? ¿Hubo algo especial o lo viviste como algo normal?

Bueno, estuvimos toda la semana haciendo ensayos con la banda y se veía que la cosa iba bastante bien, así que tampoco tuve nervios chungos o ansiedad. Tenía intríngulis de saber qué pasaría. Pero al terminar el primer concierto fue una mezcla de alivio y de sentir la gratitud de la gente, que fue alucinante.

Sobre todo, que todo el mundo pudiera vivir eso de no saber qué iba a pasar en ese primer concierto fue la bomba. Curiosamente, esa noche también se cumplían 10 años de la presentación de Denbora da poligrafo bakarra en esa misma sala de Intxaurrondo… Ahí hubo algo especial y fue muy bonito.

 

Bueno, nos vemos en unos días en la Joy, ¿no?

(risas) Si si, ¡ahí nos vemos!

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