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Entrevista a Gilla Band: "La música tiene el poder de normalizarlo todo"

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Gilla Band (2022)

Gracias a haber superado determinados estigmas en nuestra sociedad, a día de hoy no nos es para nada extraño toparnos con bandas masculinas haciendo gala de su vulnerabilidad a través de ejercicios de auténtica catarsis liberadora, a golpe de ruido, caos y honestidad. Los últimos en sumarse a esta aplaudida tendencia han sido los miembros del cuarteto irlandés Gilla Band –antes conocidos como Girl Band-, a través de su poderosísimo nuevo álbum, Most Normal (Rough Trade, 2022).

A lo largo de su fortuita y confusa estructura, Most Normal nos presenta un discurso en el que, sin pelos en la lengua, aboga por abrazar el paso del tiempo y sus consecuentes lastres emocionales a través de consignas que divagan a caballo entre el sarcasmo y el alivio. Dara Kiely, vocalista y líder de la formación irlandesa, ha tenido el gusto de concedernos unas palabras para conocer mejor qué sentimientos se esconden detrás del tercer álbum que firma la banda.

Entrevista a Gilla Band

 

‘Most Normal’ me ha parecido un álbum de lo más valiente. Todo el mundo lo tilda de lo mejor que ha hecho la banda hasta ahora. ¿Esperabais que fuera a tener tan buena repercusión?

No, para nada, nosotros somos los primeros sorprendidos, si te soy sincero. Aunque sí que es cierto que con el resultado final de este álbum estamos mucho más contentos de lo que hemos estado en anteriores ocasiones. Nos bloqueamos un poquito después de haber sacado nuestro segundo trabajo, así que quisimos estar seguros de que con este nuevo álbum íbamos a estar del todo satisfechos, pero por supuesto no esperábamos una acogida tan buena.

Todo el álbum tiene este continuo juego entre ser un relato bastante oscuro y al mismo tiempo coquetear con el sarcasmo.

Sí, me gusta trabajar el humor en nuestras letras, creo que si hablamos de estos temas de forma muy directa podría habernos quedado un álbum demasiado serio y esa tampoco era nuestra intención. 'The Talkies', por ejemplo, ya fue un álbum bastante oscuro en su día, y ahora queríamos otro enfoque. En esta ocasión hemos querido maridar ambos ámbitos, la oscuridad y el humor, como un todo.

Decís que os gusta que cada uno de vuestros álbumes suponga como un retrato del momento vital en el que lo concebisteis. ¿Cómo creéis que recordaréis el periodo vital que abarcó la creación de ‘Most Normal’ de aquí a un tiempo?

Empecé a escribir el álbum cuando tenía 29 años, en un momento de mi vida en el que me preocupaba realmente todo el tema de envejecer, y por tanto éste se acabó convirtiendo en toda una forma de documentar aquellos días. Pero es curioso, una vez cumplí los 30 me di cuenta de que tampoco era para tanto y sentí un gran alivio al verme por fin despojado de mis preocupaciones. No obstante, el paso del tiempo puede llegar a acojonarte mucho si no aprendes a gestionarlo. Supongo que con el tiempo veré este álbum como una parte importante de mi aprendizaje sobre cómo, precisamente, gestionar esto.

Si no hubiera habido una pandemia de por medio, ¿diríais que ‘Most Normal’ habría sido el mismo álbum?

Bueno, eso nunca lo sabremos realmente, pero seguramente no. Por ejemplo, 'Post-Ryan', la última canción del disco, nos llevó como dos años terminar de escribirla. Nos pudimos permitir ese lujo, ¿sabes a qué me refiero? En plan, no teníamos mucho más que hacer y podíamos dedicarle todo el tiempo que queríamos a depurar y cuidar los detalles de la escritura al máximo, probar diferentes cosas, darle vueltas... En ese sentido, la pandemia nos vino bien para no precipitarnos y para focalizarnos en una única cosa sin distracciones de por medio. Pero por otro lado, también hizo que el resultado final de las canciones fuera un misterio. Quiero decir, las teníamos hechas, sí, y nos gustaban, pero el hecho de no poder probarlas en directo antes de su lanzamiento, porque básicamente no podíamos dar conciertos, nos preocupaba un poco.

Como te decía antes, hay mucha valentía, sobre todo en lo que respecta a abriros en canal y manifestar males personales que atañen a vuestra salud mental. Hacer que vuestro arte gire en torno a estos problemas, ¿os ha ayudado a tenerlos más controlados?

Absolutamente. Creo a ciegas en los beneficios de la terapia artística. También pinto, por ejemplo. No se me da bien, pero sin duda me ayuda a liberar y a sacar cosas que tengo dentro. No nos damos cuenta, pero a lo largo del día se acumulan gran cantidad de pensamientos que no procesamos del todo bien sobre la realidad que nos rodea, y el arte puede ser un recurso de lo más beneficioso para revertir ese tipo de trampas. Con el tiempo aprendes a dar con las herramientas que mejor le sientan a tu cabeza para mantener el equilibrio en ésta.

En tus letras encontramos ataques de pánico, ansiedad, depresión… ¿Cómo os sentís al compartir esas intimidades con tanta gente desconocida? ¿Impone un poco?

Ahora mismo lo llevo bastante bien, la verdad. Al principio sí que reconozco que era terrorífico, por ejemplo, con todo lo que rodeaba las letras de 'The Talkies'... Recuerdo que tocábamos temas que ni siquiera habíamos compartido previamente con nuestras familias. Al final se trata de acabar viendo a tu público como eso, como si fueran parte de tu familia, y no difiere mucho de contarle tus movidas a quien ha venido a verte a un concierto del hecho de hablar de estos temas con alguien más cercano. La música tiene el poder de normalizarlo todo.

Encontramos algo de techno en el álbum, ¿es una influencia nueva a la que queríais darle más espacio en esta ocasión?

El techno y la electrónica siempre han estado presentes en todos nuestros trabajos, pero sí, definitivamente con el tiempo han ido ganando cada vez más espacio en nuestras producciones. Algo que nos marcamos de cara a este nuevo trabajo es probar cosas nuevas y no anclarnos en fórmulas ya repetidas, y por eso, aunque no lo creas, decidimos fijarnos especialmente en las producciones que había detrás de canciones de rap y de hip-hop. Son increíbles, en serio, y nos dimos cuenta de que cuadraban a la perfección con lo que queríamos hacer en 'Most Normal', así que cogimos esa influencia como base y la llevamos a nuestro terreno. Ahí fue cuando dimos con todo tipo de cachibaches electrónicos con los que lograr ese sonido sucio y ruidoso, casi molesto, que acompaña a gran parte de las canciones del disco. Queríamos que todo el álbum tuviera un toque industrial y casi mecánico que fuera la marca de la casa. No sé, fue nuestra manera de dejar claro que en cada uno de nuestros trabajos tratamos de presionarnos por lograr un sonido distinto que no suponga repetir algo que ya habíamos hecho antes, ya sabes.

También le metéis un poco de caña al capitalismo, como no podía ser de otra forma. En ‘Eight Fivers’ nombráis varios establecimientos populares y en ‘Capgras’ directamente decís “I hate Ryanair”. ¿Os gusta pensar que removéis conciencias, aunque sea desde un tono sardónico?

No creo que nos podamos considerar en absoluto una banda de corte político. Otras bandas irlandesas sí lo son, por ejemplo, y se meten en esos charcos de manera genial. En lo que a nosotros respecta, nuestros lemas no pueden ser considerados como algo súper anti-capitalista, son más bien bromas internas o chorradas sin más.

¿Cómo se coge un avión con Ryanair ahora, después de haber cantado esa canción?

Buena pregunta. Con mucho miedo, sin duda. [risas] Pero nos lo hemos ganado a pulso, no los merecemos por bocazas.

La mencionabas antes veladamente, pero merece la pena volverla a sacar. ‘Post-Ryan’ creo que es mi canción favorita del álbum y la prueba de vuestro salto madurativo en la escritura de letras.

Oh, gracias. Lo cierto es que es una canción a la que le dimos muchas vueltas, como te decía. Durante el confinamiento tuvimos largas conversaciones sobre hacia dónde orientar el álbum, y a mí personalmente se me ocurrió que todo el disco tuviera un halo ensoñador, casi fantástico, inspirado en las secuencias oníricas de Los Soprano. Al final la idea no funcionó como pensaba, así que entre los chicos y yo decidimos que simplemente se quedase en una sencilla pincelada indirecta en el total del disco, expresamente manifiesta en esta canción, 'Post-Ryan'. Me llevó muchísimo tiempo encontrar el tono exacto que quería para ésta, se trataba de expresar una serie de pensamientos que son reales, desde el plano de un sueño y creo que a mis compañeros de banda les costó un poco entrar en la dinámica de la canción al tratarse de un trabajo tan, tan personal.

Otro de los temas que subyace en el álbum es el envejecimiento. Como persona que ha cumplido los 30 este año –sigh-, ¿qué consejo le daríais a los nuevos treintañeros?

Creo que en una situación como esa lo mejor que puedes hacer es abrazar el envejecimiento y tomártelo con filosofía. Ahora mismo tengo 31, y sinceramente, estoy mejor que cuando tenía 29, por ejemplo. Envejecer puede ser muy bonito también, ahora tengo un par de canas nuevas en mi barba y estoy encantado [risas]. Personalmente, creo que la clave para llevarlo bien es no preocuparte ni por el futuro ni por el pasado, sino estar presentes en lo que vivimos en el aquí y en el ahora. Si no valoramos eso, es entonces cuando caemos en la trampa de vivir anclados en el pasado o preocupados constantemente por lo que todavía ni siquiera ha sucedido.

Cambiando radicalmente de tema, es innegable que la banda marcó en su historia personal un momento de lo más reseñable cuando decidisteis cambiarle el nombre al grupo.

Ufff, déjame decirte que lo pasamos realmente mal a la hora de ponerle nombre a nuestras canciones y trabajos. Tengo en el móvil un documento como con cientos de posibles nombres potenciales para discos, a cada cual más horrible que el anterior. 'Parasites, Rosemary and the Yellowband', 'Sorry for shaving', 'McCartney Four's'... [risas].

Ese último me gusta.

En serio, son todos horribles. La cosa con el nombre de la banda es que, simplemente, no queríamos llamarnos así nunca más. Sinceramente, nunca nos gustó llamarnos Girl Band, y por supuesto, nunca pensamos en las consecuencias que llamarnos así podría traer. Suena un poco a excusa barata, pero estábamos en otro momento de nuestras vidas y no analizábamos con tanto detenimiento las consecuencias de nuestras acciones, quizás. La verdad es que no recibimos ningún tipo de presión por nuestro público, ni siquiera por parte de nuestro sello, para cambiar el nombre de la banda. Sencillamente fue algo que nos salió de dentro a nosotros hacer porque no nos sentíamos cómodos con ese nombre nunca más. Fue ahí cuando optamos por una palabra que no significase nada para el nombre de nuestra banda. 'Gilla' es una palabra en irlandés antiguo que no tiene ningún significado en particular. No sé, no queríamos dañar a nadie con algo tan simple como un nombre y por supuesto, queríamos huir de todo tipo de polémicas.

Ya que ponerle nombre a cosas queda claro que es algo con lo que en ocasiones tenéis dificultades, te propongo un reto. ¿Qué nombre le pondrías a esta conversación que acabamos de tener?

'Chatting with Gooses!' Así es como quise llamar a la banda en su momento, pero el resto de miembros, con muy buen criterio, me lo impidieron.

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