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Entrevista a Fat White Family: "Este disco no habría sido el mismo sin tanto sacrificio"

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Fat White Family (2024)

Con Forgiveness Is Yours (Domino, 2024) los británicos Fat White Family nos demuestran que el paso de los años ha dejado una huella muy intensa en sus vidas. De repente, la línea que separa sus fracasos de sus éxitos es fina e inapreciable. La banda ha comprendido que si su existencia ha sido compleja hasta la fecha, lo peor está aún por venir. Que somos fruto y resultado de una generación condenada y que no nos queda otra que aceptarlo con una mueca desalentadora y torcida. Pues madurar era esto.

Divertido por las circunstancias, Lias Saoudi bromea sobre la idea de estar divagando sobre el significado tan íntimo de un disco como éste en una mañana cualquiera en el vestíbulo de un Hard Rock Café, donde telemáticamente nos hemos reunido para charlar con él con motivo de su nuevo disco. El cantante y líder de la formación no deja nada al azar y nos responde a las claras sobre temas como la arrolladora carga existencialista de este nuevo elepé, la marcha de su compañero de banda, Saul Adamczewski, en plena grabación del mismo o su reciente paso por el sector literario con la publicación de las singulares memorias de la banda.

Entrevista a Fat White Family

 

No sabíamos de vosotros desde tiempos prepandémicos, cuando nos entregasteis 'Serfs Up!'. Han cambiado muchas cosas desde entonces, ¿no?

Bueno, la pandemia supuso a grandes rasgos el fin de la banda tal y como la conocíamos. De algún modo, los sucesos ocurridos tras la entrega de nuestro anterior álbum facilitaron que estuviésemos cada vez más alejados los unos de los otros, física y mentalmente. Más tarde, y cuando tuvimos la ocasión de reencontrarnos tras el confinamiento, pudimos verificar esto que te digo. Comprobamos que, en efecto, nuestra relación se había corrompido y la llama se había apagado. En el pasado la banda se regía por ciertos estándares de respeto. Yo escribía una canción en una habitación y Saul hacía la melodía en otra, y a la larga nuestro trabajo se ponía en común, ganando así un significado conjunto. Pero de repente esta conexión desapareció. Alguien la arrojó por la ventana y nuestra relación comenzó a basarse en un mero intercambio de reproches y resentimientos.

 

Un final jodido para una amistad, ¿no?

En lo personal tengo la conciencia tranquila. Intenté hacer que las cosas funcionaran, pero irremediablemente me di cuenta de que ambos comenzábamos a crecer en direcciones opuestas. Por aquella época yo también acababa de comenzar a trabajar ya en otros proyectos y de repente no me veía en el mismo candelero que él.

¿Diferencias creativas?

Creativas, filosóficas, espirituales, físicas, psicológicas... Saul y yo tuvimos todos los tipos de diferencias posibles [risas]. Un cosmos entero de diferencias. Todas ellas, absolutamente irresolubles. A la larga he llegado a la conclusión de que la verdadera razón por la que las cosas no terminaron funcionando entre nosotros es que él no quería estar por más tiempo en la banda. No quiero ponerme en plan difamador, pero simplemente me transmitía la sensación de no querer hacer nada más por y con la banda. Mientras tanto, yo le presionaba para terminar este trabajo porque, aunque no lo parezca, es nuestro puto trabajo y teníamos que hacerlo, ¿me explico? La banda siempre ha tenido esta actitud nihilista, como de auto-sabotaje, y entendía su perspectiva dejada. Pero definitivamente no se puede vivir de una estética como esa a día de hoy. Las reglas del juego han cambiado, esto ya no son los 90. Nadie compra tus discos, Spotify no paga a los artistas. Tenemos que trabajar como condenados para poder sacar algo de rédito de todo esto, así que no podemos permitirnos que la dejadez moral nos coma. Tengo 37 años, tío. Me gustaría poder pagar el alquiler, es tan simple como eso.

 

Nos consta que el proceso de elaboración de este disco ha sido muy intenso. Tanto, que hasta se habla de haberos puesto muy contra la pared mutuamente.

Realmente es algo bastante común en todos nuestros trabajos. Siempre que termino un disco pienso que es el último que hago con esta banda. Luego, por lo que sea, nos vamos de gira y descubro que mi conexión con ellos no está tan jodida como creía y mi vanidad se ve satisfecha. La cosa es que este trabajo nos pedía ponernos muy intensos. Probablemente más que nunca, sí. Este disco no habría sido el mismo sin tanto sacrificio, especialmente dadas las circunstancias y el clima tan áspero en el que la banda convivía. No sé si me atrevería a decir que para que un proyecto merezca la pena es indispensable que éste sea creado en un contexto así, pero desde luego para que a nosotros nos resulte verdaderamente completo sí ha tenido que hacer falta que diéramos mucho de nosotros mismos, tanto mental como físicamente. Hemos salido de la zona de confort y hemos explorado nuestros límites hasta realmente incomodarnos los unos a los otros, pero es que la realización de este disco no podría haber sido de otro modo.

El disco ahonda en temas muy existencialistas, ¿es esto una consecuencia de los tiempos actuales o siempre habéis bebido de las mismas influencias?

Mis letras son consecuencia directa de pasarme horas y horas leyendo. Leo muchísimo y nuestra música está llena de guiños literarios, hasta el punto de que me gusta considerar nuestras letras como literatura musicada. De algún modo hemos terminado sonando así y hemos alcanzado exactamente el estilo que siempre había querido para la banda. Nunca he sido un gran músico, sino más bien un artista que casualmente trabaja haciendo música. Hay otros artistas que tienen una formación musical de la hostia y tocan tres instrumentos a la vez si se lo proponen, pero lo de escribir letras se les hace cuesta arriba. Precisamente, hablaba de esto con Cole de Black Lips hace poco. Yo en cambio disfruto mucho escribiendo. Es lo que más me gusta hacer y lo que se me da medianamente bien. Y dado que es mi pequeña parcela personal de creatividad, me vacío y me libero en ella, dejándome llevar sin saber muy bien dónde acabaré.

Por lo pronto, has acabado en canciones tan particulares como 'John Lennon'.

Bueno, esa canción está inspirada en una situación real muy curiosa. Estaba pasando el rato con Sean en el estudio cuando de repente entró Yoko a saludarnos. Yo no la conocía personalmente, ese fue nuestro primer encuentro. Y joder, fue raro de la hostia. Yo iba puestísimo de ketamina y tan pronto como ella entró comenzó a darle un masaje a su hijo, creando una imagen muy bella pero a la vez muy bizarra.

O sea, que la letra es bastante literal, ¿no?

Sí, supongo que sí. Insisto, iba muy puesto [risas]. Pero esto pasó de verdad. Y para colmo, la cosa se puso aún más extraña cuando ella se dirigió a mí diciéndome que le recordaba mucho a John. Me dijo que él era también cantante y yo bromeé preguntándole que en qué banda estaba.

Realmente esta historia daría en sí para un disco entero.

No sé, fue un momento muy raro, pero también muy bello a su manera. De repente fue como ver más real que nunca a ese rey de la cultura que fue John Lennon y lo trágica que fue su desaparición. Me sentí como poseído por su espíritu y rendirle homenaje a través de una canción como ésta era lo menos que podía hacer para enmarcar lo sucedido.

Antes mencionabas que has estado escribiendo en otros contextos. Recientemente habéis publicado una novela sobre la banda, 'Ten Thousand Apologies: Fat White Family and the Miracle of Failure'. ¿Cómo ha sido para ti analizar la vida de Fat White Family desde esta perspectiva?

Si te fijas, tampoco ha sido algo tan nuevo como parece, pues mi trabajo en sí ha sido siempre bastante autobiográfico. Quiero decir, el material con el que trabajo habitualmente soy yo mismo y mi propia existencia, independientemente del formato en el que lo transmita. Accedí a formar parte de este proyecto justo cuando nuestra gira por Asia se canceló, con motivo de la pandemia. Tuve mis reticencias al principio porque tampoco quería ser como estas súper-estrellas que vagabundean de una esfera creativa a otra, ¿me explico? Como cuando Russell Crowe cantaba en 30 Odd Foot of Grunts o cuando ves a Johnny Depp tocando la guitarra y dando giras. Esa manera de aprovechar tu tirón para colarte en otros campos nunca me ha molado demasiado. Además, siempre he tenido mucha deferencia con los escritores y no quería parecer un puto impostor colándome en su territorio, ¿sabes? Pero la cosa es que en los últimos años he pasado más tiempo leyendo libros que escuchando música y el gusanillo de la escritura me picó fuerte. Teniendo en cuenta que la pandemia supuso el momento perfecto para escribir por razones obvias, terminé aceptando el proyecto y, francamente, me resultó de lo más catártico. Escribir este libro me dio la oportunidad de tener el control de mi vida como hacía tiempo que no sucedía. Conocía todas y cada una de las direcciones de la historia y todo lo que tenía que contar. No tenía que depender de nadie para desarrollar el mensaje. Tan solo yo, en mi casa, reconectando conmigo mismo y con mi propia vida por primera vez en años. Fue una experiencia que me ha cambiado la vida, de verdad.

Tanto el libro como algunas partes de este disco tienen un tema en común, que es el fracaso. ¿El fracaso te ha ayudado a aprender algo también?

Creo que lo que he aprendido a lo largo de estos años como artista ha sido el hecho de darme cuenta de que no debo de darle poder a los demás por el simple hecho de tener miedo. Si evidencias tener miedo, es cuando los problemas se apoderan de ti. La gente aprende por norma general a lidiar con el miedo a una edad muy temprana. No sé si fue por el contexto en el que crecí o por mi forma de ser, pero yo nunca llegué del todo a aprender a superar ciertos temores y durante muchos años he tenido que vivir limitado por mis inseguridades. Ahora estoy empezando a levantar cabeza, creo. El dragón está despertando. Pero si de lo que va esto es de sacar algo en claro, sin duda el hecho de enfrentarme y dirigirme a ciegas ante todo aquello que me da miedo es la mayor lección que esta carrera me ha dado.

Diez años ya de carrera, que se dice pronto.

Considero que todo lo que Fat White Family ha logrado ha sido puramente accidental. Lanzas un truño al mundo y esperas la respuesta. Luego tiras otro, y otro, y otro. Y así, hasta que todos juntos terminan formando un disco. Luego te vas de gira para enseñar esos truños por todas partes, te lo pasas medianamente bien con lo que recaudas y unos años después, otra vez a empezar a mezclar truños. Al final esto va simplemente de lanzar tu mierda al mundo porque, bueno, ¿algo habrá que hacer para ocupar el tiempo, no?

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