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Entrevista a Daughter: 'En lo que respecta a sentimientos, nunca se puede dar nada por sentado'

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Daughter (2023)
Foto: Marika Kochiashvili

Si vivimos en un tiempo en el que, de un año para otro, nuestros días pueden cambiar de forma mayúscula, ¿qué no habrá cambiado en la vida de Elena Tonra, Igor Haefeli y Remi Aguilella en nada menos que siete años? Y es que tenemos que remontarnos hasta nada menos que 2016 para toparnos con el último trabajo que el trío conocido como Daughter nos brindó, concretamente de la mano de aquel sobresaliente y lánguido Not To Disapper (4AD, 2016). Un año después, la formación nos ofrecía su debut personal en el campo de las bandas sonoras, con su particular propuesta para el videojuego Life is Strange: Before the Storm con Music From Before The Storm (4AD, 2017), pretexto que supuso que, poco después, Elena Tonra decidiera emprender su propio camino como Ex:Re y debutar en solitario en 2018.

Precisamente, fue la carga emocional, honesta y cruda, encontrada en ese último disco lo que nos alentó a creer que Daughter había llegado a su fin; tirarse tantos años desaparecidos del mapa tampoco alentaba a creer lo contrario. Sin embargo, Elena, Igor y Remi han encontrado maneras diferentes de configurar sus personalidades y sus circunstancias personales, con el fin de lograr que el proyecto resista contra viento y marea. Con motivo del lanzamiento de Stereo Mind Game (4AD, 2023), el cuarto álbum de estudio de Daughter, su guitarrista, compositor y productor Igor Haefeli ha tenido a bien charlar con nosotros.

 

Entrevista a Daughter

 

Siete años después, Daughter están de vuelta. Da la sensación de que ha pasado de todo desde la última vez, no sé si vosotros lo veis así también.

Sí, sin duda, ha pasado mucho tiempo. Pero en términos de industria y escena, tampoco es algo que nos preocupe en exceso. Quiero decir, nunca hemos sido una banda que se preocupara demasiado por los ritmos o derroteros que la industria tomaba. Puede que se hayan dado cambios que ni siquiera nosotros percibamos, simple y llanamente, por esa tendencia nuestra a hacer las cosas a nuestra manera y viviendo un poco al margen del meollo. Sin embargo, por supuesto, es muy agradable poder afirmar nuestro regreso y sentirnos de vuelta con todo lo que ello acarrea.

A Elena la teníamos algo más controlada, dado que publicó su debut en solitario como Ex:Re en 2018. ¿Pero dónde has estado tú metido estos siete años, Igor?

La verdad es que no he parado ni un momento, siendo honestos. Cuando nos tomamos nuestro particular descanso en 2018 comencé a estudiar de manera más formal Teoría Musical. Arreglos, composición… Ya sabes, ese tipo de cosas. Siempre había sido algo que me había interesado mucho y dadas las circunstancias, simplemente vi que ese era el mejor momento para hacerlo posible y obtener una formación específica que repercutiera en mi trabajo. Posteriormente, me mudé a Bristol, luego estuve seis meses viviendo en San Diego, después regresé a Reino Unido. He tenido hasta una hija en este tiempo, así que imagínate. Ha habido muchos cambios en nuestras respectivas vidas, definitivamente, pero en mi cabeza siempre ha estado presente trabajar intensamente para que este álbum fuera posible.

Sorprende ver que, pese a la distancia que ha marcado estos últimos años entre vosotros, este ‘Stereo Mind Game’ se sienta como un trabajo tan cohesionado.

Sí, es extraño, pero en esta nueva forma de trabajar hemos hallado caminos que han sido determinantes para que el álbum terminara sonando como queríamos. De alguna manera, el álbum se siente un poco como un collage, ¿me explico? Hemos ido sumando aportes y vivencias personales al álbum durante estos años, pero siempre con la idea presente de hacerlo desde la continuidad y buscando con ello que la unión entre unas canciones y otras fuera lo más orgánica posible. Por encima de nosotros o de nuestra situación, está el significado de las canciones y el mensaje de las mismas, que es lo que logra que el disco tenga un sentido final.

Hay canciones que, de hecho, parecen remitir directamente a ese clima en el que se pergeñó el álbum, como ‘Isolation’. ¿Diríais que se os ha colado un poco de pandemia y confinamiento en la temática del álbum?

Pues precisamente, creo que esa canción fue escrita antes de la pandemia. Tendría que comprobarlo con Elena, pero juraría que así fue. De todos modos, casi todo el álbum en sí fue compuesto antes de la pandemia, solo que irónicamente, sus canciones parecen estar constantemente remitiendo a ciertos sentimientos que son del todo vigentes aún a día de hoy. Desafortunadamente, temas como la distancia, el no estar presentes para los demás o simplemente el estar hecho una mierda, son tan universales que nunca pasan de moda.

Daughter (2022)

Sí, más repetición que premonición, ¿no?

De hecho, cuando la pandemia comenzó recuerdo hacerle una broma un tanto de mal gusto a mi pareja, diciéndole que ahora que todo el mundo va a estar encerrado en casa y sin ver a nadie van a saber lo que es un día normal en mi vida [risas].

Oye, pero se dice que éste es vuestro álbum más optimista.

Sí, lo cierto es que lo es, y de hecho me alegra mucho comprobar que otras personas así lo han visto también. Como te decía, estamos como locos por poder mostrarle a la gente que somos capaces de hacer otro tipo de canciones también, siempre dentro de nuestras posibilidades y características. No nos engañemos, ‘Stereo Mind Game’ es nuestro álbum más optimista pero tampoco es un disco de los Beach Boys [risas]. Pero definitivamente se apoya en sentimientos e ideas mucho más positivas de las que habíamos explorado hasta ahora. Celebrando las pequeñas cosas, supongo.

También vemos caras nuevas, como la de Josephine Stephenson y su sección de cuerdas, la 12 Ensemble. ¿Cómo nace este vínculo y qué creéis que ha podido aportar esta colaboración al álbum?

Trabajar con Josephine ha sido genial. Elena ya la conocía de antes, precisamente por haber girado juntas hace un par de años con su proyecto, Ex:Re. A título personal, su participación en el álbum me ha permitido explorar más a fondo y poner en práctica muchos de los conocimientos que adquirí durante mi formación, como te comentaba antes. Especialmente, en lo referido al trabajo con cuerdas. Pasé de trabajar la composición desde el ordenador a hacerlo realmente con guitarra y piano, descubriendo cómo sonarían las melodías originalmente compuestas desde ahí. Por su parte, Josephine logró trasvasar mis arreglos a una partitura que fuera entendible para su sección de cuerdas, algo que a mí, por el momento, no se me da tan bien como a ella. Hizo un trabajo brillante y me ayudó muchísimo con esa parte, demostrando con creces por qué fue tan acertado contar con ella y con su banda para ponerle el broche definitivo al disco. Y bueno, en términos más egocéntricos, hay que tener en cuenta que hasta ahora solo componíamos canciones para ser interpretedas por nosotros mismos, así que imagínate lo que se siente al ver a una sección de cuerda profesional interpretando algo que has compuesto originalmente tú.

Otro aspecto bastante inusual es el hecho de verte a ti, Igor, cantando por primera vez en un par de canciones.

Bueno, ya había realizado apoyos vocales en alguna que otra canción en el pasado, pero definitivamente en esta ocasión se me escucha de manera mucho más presente. Y hay que reconocer que es una tarea increíblemente complicada. Por mi parte, debo decir que estoy satisfecho con los resultados, ¿qué puedo decir, verdad? [risas]. Precisamente hace unos días escuchaba un podcast sobre John Frusciante y los Red Hot Chili Peppers donde hablaban sobre este tema, ya sabes, esa transición que algunos guitarristas experimentan en algún punto hacia el apoyo vocal del cantante principal. No es que sea un gran fan de los Red Hot, pero me pareció muy sorprendente e interesante conocer que Frusciante no dio ese paso hasta que la banda publicó ‘Californication’, mostrándose hasta entonces muy dubitativo sobre sus propias capacidades. En ese sentido, me siento bastante identificado con su reticencia, pero a todos nos hace bien afrontar un buen reto de vez en cuando.

¿Y cómo afectó esto en la escritura de las canciones?

Depende mucho sobre qué canción hablemos, pero diría que en general la escritura y composición de las canciones estuvo equitativamente compartida. Tampoco hay una regla escrita ni un porcentaje acordado de cuánto debe aportar cada uno al resultado final del disco, pero sí que tengo la firme sensación de que éste probablemente sea nuestro trabajo más colaborativo. Siempre hay excepciones, claro, pues también hay canciones en las que hemos querido plasmar nuestro sello más personal y no dejar que otros interfieran demasiado en ellas, como es lógico.

¿Abriría esto la puerta a una carrera en solitario de Igor Haefeli?

Bueno, yo siempre estoy recopilando ideas nuevas y trabajando en ellas, así que quién sabe. El futuro dirá.

No podemos terminar la entrevista sin que te pregunte sobre esa reflexión en la que decías que este álbum trata de convencernos de que “no creamos en lo absoluto”. ¿A qué te referías exactamente con eso?

Vale, ésta es una pregunta bastante intensa. ¿Te la has guardado para el final, eh? [risas]. Con respecto a no creer en lo absoluto hago referencia a la cara más agridulce del disco, pues muchas de sus letras tienen ese lado amable y cálido que te acoge pero que por otro lado muestran una serie de colores amargos y muy difíciles de digerir. A medida que te haces mayor dejas de creer que hay una única forma de admirar un determinado acontecimiento o experiencia. De hecho, te das cuenta de que hay como cientos de formas diferentes de entender y mirar a una misma cosa. Tus sentimientos no son los únicos, y además puedes hasta sentir muchas y muy diversas cosas al mismo tiempo y no entender del todo bien qué está sucediéndote ni qué es lo que te ha llevado a sentirte de esta forma. El mensaje final del álbum trata de capturar esa contradicción, normalizarla y transmitir que, en lo que respecta a sentimientos, nunca se puede dar nada por sentado porque estos pertenecen a un universo complejísimo y lleno de conflictos.

¿Siempre tuvisteis claro que, pese a todo, Daughter tenía que continuar?

Definitivamente, nunca fue fácil creer que este álbum fuera a llevarse a término, pero dentro de mí siempre pensé que lo haría. Se dieron muchas circunstancias para ponernos en lo peor, como la situación en sí en la que tuvimos que componer el álbum, con grandes distancias entre nosotros, como comentábamos antes, y demás. Pero los tres siempre tuvimos siempre claro que esto iba a funcionar. Sabemos que somos capaces de hacer muy buena música juntos y nos hace muy felices poder seguir demostrándolo, siete años después.

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