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Entrevista a Charlie Cunningham: "El hecho de vivir en España tuvo un fuerte impacto en mi carrera musical"

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Charlie Cunningham

En un lugar remoto entre la dulzura del jazz, la calidez del rock acústico y la sofisticación de la música neoclásica, el artista británico Charlie Cunningham ha encontrado el espacio ideal para trazar las líneas de Frame (BMG, 2023), el tercer álbum de estudio este polifacético multi-instrumentista y el retrato de una realidad cambiante y angustiosa en la que la pandemia, la crisis medioambiental, el desamor, la espiritualidad y la muerte son sus herramientas para abrirse ante nosotros sin ego pero sí con mucha honestidad.

El que sin duda es hasta la fecha el trabajo más reflexivo y consciente de Cunningham nos ofrece una visión compartida de pesquisas comunes y preocupaciones personales, sazonadas con una generosa y exquisita ristra de arreglos que hacen de su LP un trabajo rico y potencialmente destinado a invitarnos volver a él una y otra vez. El británico responde a nuestra llamada durante una brumosa mañana de lunes en su Londres de acogida, a través de la cual dialogamos sobre las infinitas y complejas aristas que esconde Frame, su último álbum.

Entrevista a Charlie Cunningham

 

‘Frame’ se siente como un disco muy reflexivo, ¿probablemente tu trabajo más maduro?

Bueno, no estoy seguro de ello, pero lo que sí está claro es que me estoy haciendo viejo, eso es obvio. Mi último álbum fue en 2019 y ahora ya soy cuatro años más mayor, me guste o no. Así que supongo que de algún modo eso también se ve reflejado en el álbum, especialmente después del año tan intenso e inusual que todos vivimos en 2020. No hubiera sido muy natural por mi parte llevar a cabo un álbum lleno de energía o melodías pegadizas, pues lo que ha marcado el tono de este LP ha sido un periodo de mucha reflexión e introspección y al fin y al cabo eso es lo que este disco recoge y refleja.

Es como si hubieras cogido un "marco" y se lo hubieras puesto al momento histórico y personal que hemos vivido.

No andas desencaminado con esa asociación, desde luego. Lo bueno que tiene precisamente un título como 'Frame' es que está lleno de ambigüedades y dobles sentidos, pero al mismo tiempo tiene significaciones muy literales. Y me alegra saber que las has sabido leer, es un gran alivio. ¡No sabes lo difícil que puede llegar a ser ponerle título a un disco a veces! [risas]. En cierto modo, también es una captura de este momento de mi vida y en cierto modo el álbum me ayudará a recordar este preciso momento con el tiempo. Ya lo hace, de hecho, pues gran parte del disco fue grabado en otra habitación distinta a la que ves ahora, y cada vez que escucho según qué notas, me traslado directamente a ese entorno. Supongo que cada persona requiere de su tiempo particular para digerir la vida, y este disco pretende reflejar ese proceso.

¿Sentiste miedo a la hora de abordar ese proceso y asomarte a esos abismos tan personales?

Sin ninguna duda. Este disco trata sobre la forma en la que los seres humanos tratamos de unir y armonizar las diferentes partes de nuestra personalidad. A menudo, nuestra naturaleza nos empuja a tratar de obviar unas partes de ésta, en favor de darle más espacio o visibilidad a otras, y he llegado a la conclusión de que ese es el origen de nuestra infelicidad, en tanto en cuanto deberíamos de crear diálogos entre esas partes tan distantes que nos conforman en lugar de enfrentarlas entre sí. Si dejamos que ese diálogo tenga lugar dentro de nosotros, muy probablemente obtendremos conclusiones del todo reveladoras y beneficiosas para nuestro futuro. Pero por supuesto, entiendo que eso cueste porque a mí también me costó. Da mucho miedo enfrentarse a ese tipo de cuestiones existencialistas que pueden poner patas arriba nuestro día a día, pero considero del todo necesario hacerlo, especialmente en mi casa, pues siento que como artista tengo la necesidad de capturar esos pensamientos y tratar de articularlos en forma de canciones para dar respuesta a quien así lo necesite.

¿Requeriste de ayuda durante este proceso?

En lo que respecta a la música, no tanto. Es decir, puedo coger un instrumento y expresar con éste lo que estoy sintiendo de forma bastante instintiva y creo que eso ha quedado bastante patente en mis canciones en el pasado. Pero a la hora de ponerme a hacer las letras, la cosa cambia. Ahí sí que se requieren unos niveles de concentración y de auto-conocimiento muy grandes. Lo que siempre me ha había ayudado a inspirarme en este tipo de procesos era la comunicación y la conexión humana, pero obviamente esas dos herramientas se habían visto mermadas durante los años de composición del álbum, precisamente por las razones que todos conocemos. Por eso tengo muy claro que hacer terapia ha sido muy necesario para mí a lo largo de este periodo.

Hablando de ayudas, vuelves a contar con Sam Scott Hudson en la producción.

Es un gran amigo mío, y eso definitivamente viene muy bien a la hora de trabajar en un proyecto tan personal como éste, donde indudablemente sientes que te estás abriendo sin filtro. En un clima donde te ves tan vulnerable lo que echas de menos es la confianza y él me la da. Me conoce muy bien, sabe bien cómo trabajo, respeta mis ritmos personales y mi timing… Tiene paciencia, ya sabes, no es de los que están trabajando con un ojo en el reloj y exigiendo determinados deadlines. Es, sin duda, alguien en quien poder confiar. Honestamente, creo que más allá del talento o el renombre, éstas son las características clave para garantizar el éxito en un contexto de creación musical colaborativa.

Metiéndonos en el álbum, tienes canciones en las que incluso ahondas en tu espiritualidad, como 'Birds Eye View'.

Escribí esa canción poco después de que falleciera mi abuela. Ella, al igual que lo eran y lo son tantas personas de su generación, era muy devota e inevitablemente yo crecí influenciado por ese ambiente y por esas creencias. A medida que me hice más mayor, esa parte de mí se volvió más compleja y dejó de estar tan integrada en mi día a día, por lo que debo reconocer que la tenía algo olvidada. Esta canción, sin embargo, fue una excusa para volver a acercarme a esa fe de forma momentánea y sentirme reconfortado por ésta, algo que sin duda justifica porque sigue habiendo gente creyente a día de hoy.

Otro tema casi recurrente es el de la crisis climatológica, algo que podemos ver reflejado en temas como ‘Pathways’. Hay mucha gente que no sabe cómo controlar este tipo de ansiedad, porque cuanto más sabemos sobre la situación climatológica menos tranquilizador es todo.

Lo sé, y es un tema delicado sobre el que no me gusta hablar precisamente a la ligera ni me gustaría que se me sacara de contexto. Creo que es fundamental saber elegir bien tus fuentes y saber bien dónde informarte sobre estos temas. Nunca sabes bien qué motivaciones pueden haber detrás de según qué artículos y eso considero que también es algo muy a tener en cuenta. De cara a controlar tu ansiedad con respecto a estos asuntos, pienso que es importante valorar bien qué leemos, a quién leemos, cuánto tiempo pasamos leyendo sobre ello y por qué nos estamos interesando por estos temas. Es muy duro lo que está ocurriendo y es importante que no perdamos el foco y conozcamos más sobre las acciones que podemos llevar a cabo para paliar esta situación, pero también es fundamental que inundemos nuestros pensamientos con recordatorios de las muchas cosas buenas que también están sucediendo en nuestro mundo actualmente. La vida tiene esta doble cara, y una de ellas da mucho miedo pero en lugar de paralizarnos con éste, lo que debemos hacer es sensibilizarnos y actuar.

Por cierto, aprovechando que vas a toca muy pronto en España, nos consta que viviste en España –concretamente, en Sevilla- durante tres años. ¿Cómo dirías que esta experiencia se terminó trasladando en tu música posterior?

Recuerdo que mi tiempo allí fue una pasada, sinceramente. Me mudé cuando tenía unos 26 ó 27 años, y al principio llegué movido por mi obsesión por la música flamenca y por esa manera tan apasionada de tocar la guitarra que los músicos flamencos poseen. Era auténticamente único verles tocar. Mi principal motivación allí, aun estando completamente solo y sin tener un proyecto musical definido todavía, era empaparme de aquel ambiente, aprender y tratar de entender cómo esta música era creada. De forma totalmente inocente, pensé que con dos meses iba a tener suficiente, pero acabé viviendo allí por tres años, como bien has apuntado. Así que encontré un trabajillo en un hotel y me dediqué a vivir la experiencia. Definitivamente, y aun no haciendo música flamenca, puedo afirmar que el hecho de vivir en España tuvo un fuerte impacto en mi carrera musical posterior y en la forma en la que desarrollé mis habilidades a la guitarra.

La tuya es una auténtica historia de superación, pues tal y como sabemos, sufres de dislexia y sin duda ello ha hecho que labrarte una carrera en el mundo de la música sea aún más meritorio. ¿Qué le dirías a alguien que esté ahora mismo en la misma tesitura en la que tú estuviste?

Invitaría a que la gente dejase de poner tanta presión sobre sí misma. De un tiempo a esta parte, y especialmente hoy en día, siento que hay un deseo de inmediatez muy nocivo que nos obliga a creer que hay que conseguir el éxito lo antes posible. Si se tiene ocasión, mi recomendación es que la gente pueda conseguir una posición de vida en la que poder contemplar y disfrutar del momento, admirando y reflexionando sobre qué dirección quieren tomar. Si de verdad sientes que es tu pasión, entonces sigue esa pasión, y deja que suceda. Nadie nos enseña a gestionar una carrera en la industria del arte o de la música y eso es muy peligroso. Recuerdo que cuando solía tocar en bares y sitios de este tipo, disfrutaba de la música tanto como lo hago ahora, porque mi aspiración nunca fue alcanzar grandes objetivos en esta profesión, sino encontrar lugares en los que depositar mi pasión, fueran los que fueran, y darle rienda suelta a aquello que me llena. Así que ese es mi consejo: encuentra ese lugar en el que puedas desarrollar tu pasión y no lo pierdas.

 

Charlie Cunnigham visitará España el próximo mes de mayo, con actuaciones en Barcelona (12 de mayo), Valencia (13 de mayo), y Madrid (14 de mayo). Además, el británico también se dejará caer en verano por el sur de nuestro país con motivo de la celebración del Cala Mijas 2023.

 

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