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Entrevista a Cassandra Jenkins: "Estar mal es la antesala necesaria para estar bien"

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Cassandra Jenkins (2024)
Foto: Pooneh Ghana

Sintiéndose víctima directa de una industria acelerada y caprichosa que solo invita a la producción de hits en cadena y giras sin descanso, la artista estadounidense Cassandra Jenkins llegó a plantearse seriamente poner fin a su carrera tras la publicación de su segundo disco, An Overview on Phenomenal Nature (2021). No fue fácil que la cantautora reculara en su decisión, pero descubrir una manera más sana de encarar su profesión fue el desencadenante que le aseguró que su lugar estaba aquí. Ahora, y con My Light, My Destroyer (Dead Oceans, 2024) como prueba fehaciente de su resurgimiento personal y profesional, Jenkins no duda en absoluto de haber tomado la decisión correcta.

Durante su elaboración la cantante nos cuenta que se reencontró con sus amistades y su familia, todos ellos elementos fundamentales en el desarrollo narrativo, estético y final de su nuevo disco, y responsables de la principal diferencia con respecto a su anterior LP (mucho más individualista y privado). Cassandra Jenkins se reúne con nosotros a escasos días de publicar su nuevo disco para contarnos cómo de intenso fue para ella su reconciliación con la música y el proceso de elaboración de este nuevo trabajo.

Entrevista a Cassandra Jenkins

 

'My Light, My Destroyer' llega con una intrahistoria muy especial, pues publicas este disco tras haber estado muy cerca de abandonar la música, tal y como dijiste en algún comunicado.

Así es. Aquella idea nació a raíz del choque entre las expectativas y la realidad que esta industria te depara y de las dificultades que un artista a veces tiene a la hora de enfrentarse a ellas. Siempre me he considerado un alma muy artística, y desde el mismo momento en el que supe que podía cantar o bailar, simplemente lo hacía y ya está. Sin cuestionar nada más. La parte frustrante comenzó a surgir cuando me di cuenta de que para hacer lo que me gustaba o vivir de ello tenía que pasar por ciertas condiciones que le quitaban la gracia a mi pasión. Pasé una etapa en la que comencé a encontrarme muy decepcionada conmigo misma y con el rumbo que mi carrera había tomado. Y en fin, ya sabes lo fácil que es odiarte a ti mismo en estos tiempos... Basta con que entres a Instagram y empieces a compararte con los logros y éxitos de los demás para terminar de venirte abajo.

¿Qué tipo de ideas te asaltaban en aquellos momentos?

Durante aquella época mi cabeza se llenó ideas que no me hacía ningún bien.. ¿Por qué no he ganado un GRAMMY todavía? ¿Por qué no tengo un contrato discográfico? ¿Por qué aún no he grabado un Tiny Desk? Ya sabes, toda esa clase de pensamientos intrusivos con los que, independientemente de aquello a lo que te dediques, tarde o temprano terminamos lidiando todos. Pero también hubo un trágico evento en mi vida que fue el desencadenante de todo y la guinda del pastel. Mi banda, la mejor banda con la que jamás había tocado nunca, sufrió un duro golpe tras el fallecimiento de uno de sus miembros principales  y a raíz de aquello dejaron de tocar, así que aquello provocó que el agujero se hiciera más grande.

Era mucho más fácil querer dejar la música que enfrentarme a todas las dudas que me planteaba en aquel momento

Imagino que ahí fue cuando realmente te diste cuenta de que el único camino era dejarlo.

Sí, de hecho creo que la desilusión por todo hizo que tocara fondo como nunca y la única manera de sobrellevar aquel momento era desconectando de la música y de los problemas que me habían saltado a la cara en los últimos meses. El problema es que creo que desconecté demasiado y cuando pensé en regresar o grabar un nuevo disco, me di cuenta de que los problemas no se habían ido a ninguna parte. Seguían allí, llenando mi cabeza de dudas. ¿Quería seguir siendo el tipo de artista que había sido hasta ahora? ¿Volvería a tener fuerzas para hacer otra macro-gira con una banda distinta? ¿Quería seguir subiendo mi música a Spotify? Francamente, era mucho más fácil querer dejar la música que enfrentarme a todas las dudas que me planteaba en aquel momento.

Se podría decir que, el hecho de que tengamos ahora este disco con nosotros, es prácticamente un milagro.

Bastante, de hecho. Recuerdo que terminé alcanzando un pacto conmigo misma y me mentalicé para meterme en el estudio con el fin de hacer un último disco lo antes posible. En mi cabeza iba a ser muy sencillo y rápido, no sé por qué. Lo compondría, lo grabaría, esto por aquí, esto por allá, y disco hecho. Aquí tenéis, muchas gracias. Pero no, obviamente no fue tan fácil ni tan metódico como lo había sido en anteriores ocasiones. La vida había cambiado. Yo misma había cambiado mucho desde que grabé 'An Overview On Phenomenal Nature'. Una pandemia global, tantos años girando sin descanso... Eso te marca, y mi actitud estaba ahora en un lugar muy distinto. Además, me pasé muchos años no considerándome una artista como tal, ¿me explico? Un poco rollo "crisis de identidad" o "síndrome del impostor", como lo quieras llamar. Pero al mismo tiempo, me encontraba a punto de firmar un contrato discográfico con un gran sello compuesto por un equipo de personas que me mentalizaron para que comenzara a tomarme en serio a mí misma y a mi proyecto. Así que eso es lo que he tratado de hacer desde entonces, con la consecuencia directa de encontrarme ahora en un lugar mucho más vulnerable.

Nunca antes me había considerado una artista hasta que ciertas personas comenzaron a llamarme así

Te habías quitado la coraza y ahora te sentías desnuda, ¿no?

Claro, cuando no te consideras nadie eres ajeno a las críticas y a las responsabilidades. La cosa no va contigo. ¡No soy cantautora! ¿Qué más me da lo que opinéis sobre mi música? Pero ahora la cosa se ponía seria, y el hecho de comenzar a creer en mí misma también iba a suponer que tuviera que lidiar con una presión añadida para la que no estaba preparada. De hecho, muchas canciones de este nuevo disco hablan sobre eso, en cierto modo. Constantemente hablo de ese sentimiento que es saber que tienes que salir de donde estás, pero no sabes a dónde ir, y personalmente me ha costado mucho volcar esa confesión en un LP.

Líricamente hablando, es un disco con mucha verdad, pero también hay metáforas complejas, ligadas a ideas abstractas y hasta conceptos astronómicos.

En el momento en el que admites que eres una cantautora de verdad, te otorgas permiso a ti misma para llegar más lejos y atreverte con cosas que nunca antes habías probado. Y francamente, es mucho más divertido cuando comienzas a verlo de esa manera. Disfruté mucho jugando con las palabras, estudiando ciertas canciones que adoro y analizando sus estructuras, hasta lograr encontrar un equilibrio entre la literalidad y lo abstracto. No sé, fue un trabajo muy exhaustivo pero definitivamente me ayudó a cerciorarme de que ésta era, ahora sí, mi verdadera profesión. Nunca antes me había considerado una artista hasta que ciertas personas comenzaron a llamarme así. Así que bueno, podría decirse que sí, considero que este disco demuestra que he mejorado como compositora, pero no ha sido fácil llegar hasta ese lugar. Exige una entrega y una concienciación personal y profesional para la que no todos estamos preparados.

Volviendo a lo que comentabas sobre haber firmado un contrato discográfico nuevo, ¿cómo se han adaptado Dead Oceans a tu realidad actual y a las ideas que les has planteado para este disco?

¿Sabes? Dead Oceans son un caso bastante particular. Literalmente, me dejan hacer lo que quiera y luego es cosa suya querer apoyar mi trabajo o no. Quiero decir, ellos saben lo que no quieren pero no van a interceder en lo que tú, como artista, quieras hacer. Te dejan muy claro desde el principio que tú eres la artista y que ellos no van a decirte lo que debes o no debes hacer. Y la verdad es que estoy actualmente muy cómoda trabajando con ellos. Todo mi equipo me ha ayudado mucho a que termine creyendo en mí y en lo que hago. Mis project managers, Maxi y Aaliyah, fueron las responsables de que tomara la decisión de aparecer en la portada del disco o de que comenzara a dirigir los videoclips de los singles. Me motivan y me animan a que me auto-denomine artista, porque eso es lo que soy. Me retan a probarme a mí misma y a ponerme contra las cuerdas, especialmente cuando me ven haciéndome de menos. Tienen experiencia tratando con artistas que han pasado por este tipo de actitudes previamente y es genial estar en manos de gente que sabe lo que hace. Además, no tienen pelos en la lengua a la hora de decirme cosas como que tal canción va a ser un éxito o que tal vez el disco logre alguna nominación importante, algo que hasta ahora jamás había pensado de ninguno de mis trabajos.

Es realmente liberador poder pagar a la gente que trabaja contigo

Hablando de terceras personas, en este disco encontramos unas cuantas. Hay un gran número de amistades y colaboradores que se han sumado, haciendo del disco un trabajo mucho más colectivo que tu anterior LP, donde prácticamente estuviste trabajando sola.

Es curioso porque siempre había tenido la sensación de que la industria hace que te vuelvas muy celoso con tu propio material, en tanto que éste no deja de ser tu propiedad intelectual y hay muchos riesgos en el hecho de compartir esos procesos de elaboración con terceras partes. Pero no puedo evitar pensar que la música es exactamente eso: compartir. Crear es un proceso colaborativo y no hay otra manera de verlo. Siempre que trabajo junto a alguien aprendo muchas cosas, y al mismo tiempo, también espero transmitirles algo a cambio. Así que bueno, tan pronto como regresé a casa después de dos años girando, lo primero que hice fue pensar en mis amigos y en querer verles. Echaba de menos la compañía, ir a conciertos, fiestas, reír y estar acompañada. Me había acostumbrado demasiado a estar sola y a pensar que no necesitaba a nadie, pero evidentemente no era verdad. ¿Y sabes? Creo que la verdadera magia de este disco reside precisamente en haber sabido revertir esa tendencia y haberme reencontrado con mi gente. Además, y gracias al adelanto que la discografía me proporcionó, pude pagarle a la gente por su contribución en el disco por primera vez en mi vida. En plan, gente con la que había estado tocando durante una década en antros de mierda, de repente les dije "hey, esta vez voy a poder pagarte al día", y joder, poder decir algo así es genial. No más favores, no más deudas. Es realmente liberador poder pagar a la gente que trabaja contigo.

Una de las personas que colabora en este disco es nada menos que tu madre, Sandra, quien aparece dialogando contigo en 'Betelgeuse'. ¿Cómo fue para ti compartir ese momento con ella?

Bueno, ella es muy observadora y analítica, como puedes comprobar en esa canción. De hecho, creo que he heredado de ella esa cualidad. La cosa es que un día, hace muchos años, estaba en la cocina preparando la cena y me soltó que me veía con potencial de CEO. Y yo le dije "pero qué dices, mamá, si ni siquiera he ido a la escuela de económicas, estudié arte", a lo que ella insistía diciéndome que, por mi actitud y maneras, creía que podría ser una gran CEO. ¿Y sabes? Años después me acordé de aquello y me di cuenta de que sí, realmente soy una CEO. Dirijo y administro un negocio propio. Pequeño y que apenas da dinero, sí, pero es mi negocio. Con esto lo que quiero decir es que ella ha sido una gran inspiración durante este proceso de auto-reafirmación y liderazgo personal, así que me parecía pertinente incluirla en este disco. La canción samplea una de las muchas conversaciones que tengo a menudo con ella. Es una mujer muy divertida que siempre tiene algo que contarte, desde una noticia entrañable que ha leído en el periódico hasta el simple hecho de que ha visto un bicho en el porche, y esa canción captura precisamente ese tipo de momentos.

Definitivamente, pareces muy satisfecha con 'My Light, My Destroyer' y con no haber dejado la música. ¿Qué aprendiste durante aquellos años en los que te planteabas retirarte?

Bueno, por suerte tengo amigos que han podido decirme las palabras adecuadas que yo no era capaz de decirme a mí misma en el momento preciso. Una amiga, concretamente, me habló hace tiempo del concepto "valle de la desesperación" y me hizo ver que yo estaba metida en él hasta el cuello. No era capaz de ver nada bueno en mí ni en aquello que hacía, desechando todo lo que escribía o incluso minusvalorando lo que ya había publicado. Ya sabes, pensamientos muy melodramáticos. Poco a poco me di cuenta de que no era la única persona de mi generación ni de este sector que se sentía así, y que incluso muchos de mis ídolos habían pasado por lo mismo.

Es un punto extraño en el que pasas de vivir absorta en un optimismo ciego a un negativismo absoluto que, si bien te pone en tu sitio, también es un lugar muy complicado del que salir. Tras indagar y descubrir que estaba metida en ese maldito valle, comencé a retitular todas mis carpetas, mis cuadernos y mis enlaces de SoundCloud con el nombre de "valle de la desesperación". Por supuesto, era un título provisional y lo terminaría cambiando en el futuro, pero también era mi manera de decirme a mí misma "hey, sí, estoy en el valle de la desesperación, lo asumo". Terminé encontrando un gran placer en mi propia desesperación. Ya no renunciaba a lo que estaba sintiendo ni lo disfrazaba con auto-engaños. No estaba bien y tenía que asumirlo. Así que aprendí que estar mal es la antesala necesaria para estar bien.

 

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