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Entrevista a Caroline Rose: "Una vez más, la música ha venido a mi rescate para enseñarme a gestionar mis emociones más complejas"

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Caroline Rose (2023)
Foto: Monica Murray

Un título tan significativo y bello como The Art of Fogetting (New West Records, 2023) es el encargado de teñir de intensidad y reflexión el cuarto álbum de estudio de Caroline Rose; una colección de instantáneas que capturan con fidelidad su particular renacer y nos aproximan a las vivencias más recientes de lx artista norteamericanx. Una ruptura, una pandemia que provocó que todo el trabajo invertido en su tercer álbum, Superstar (New West Records, 2020), se fuera por la borda o el hecho de disponer de tiempo para lidiar con sus recuerdos más duros de infancia son las herramientas de las que Rose ha dispuesto para reinventarse y reflotar, no solo su persona artística sino también su camino como ser humano.

Un trabajo con el que rompe con el hedonismo vacuo de sus anteriores obras y se adentra como nunca en la más cruda y honesta exposición de sentimientos. Sin perder el humor y la ironía, pero con la actitud clara de que de esta forma y no otra debía de sonar su nuevo disco. Desde el otro lado del charco nos citamos con Caroline Rose para que nos cuente todo sobre The Art of Fogetting, su cuarto LP.

Entrevista a Caroline Rose

 

Tuviste la malísima fortuna de publicar ‘Superstar’, tu tercer álbum, a principios de marzo de 2020. ¿Cómo ha sido para ti realzar el vuelo tras semejante desilusión?

Bueno, ya te puedes imaginar, aquello fue sin duda un bajón tremendo. Una pastilla difícil de tragar, como se suele decir. Pero por increíble que parezca, detrás de todo lo vivido había un lado positivo que no vi venir. Por ejemplo, poco después de tener todos nuestros shows cancelados, me di cuenta de que era la primera vez en años que podía dedicarme a mí de verdad y a pensar sobre qué dirección debería tomar mi carrera a partir de ese momento. Una excusa para re-evaluar el camino que estaba llevando y la manera que había estado teniendo hasta entonces de priorizar sobre unas cosas u otras. Llegué a la conclusión de que, definitivamente, había muchas cosas en mi vida que habría hecho de manera distinta de tener la oportunidad de volver atrás. Por supuesto, es muy frustrante ver que, poco después de terminar un disco, no vas a poder presentarlo en directo como se merece y prácticamente todo tu trabajo de los últimos años no ha valido para nada. Cualquiera se sentiría furioso y abatido en esas circunstancias. Pero creo que supuso el contexto idóneo para ponerme manos a la obra y seguir trabajando.

De aquellos barros, estos lodos. Y ahora tenemos “The Art of Forgetting”.

Sí, de hecho mi nuevo disco comenzó a fraguarse en esa realidad tan angosta en la que se juntaron varias situaciones desastrosas en mi vida. Por un lado, como te comentaba, los shows comenzaron a cancelarse en masa por culpa de la pandemia y además afronté una ruptura bastante dolorosa en aquel momento, lo cual originó que se diera un panorama de lo más idóneo para que comenzara a mirar en mi interior como nunca antes lo había hecho. Me di cuenta de que había priorizado mi carrera por encima de mí misma, pude comenzar a ser más consciente que nunca de que había vivido situaciones de las que me avergonzaba o simplemente sentía auténticos remordimientos. Había olvidado por completo cómo cuidar de mí misma. Como te puedes imaginar, ponerme a trabajar en este álbum supuso abrir una puerta de mi ser tras la cual había mucho dolor dentro. Pero creo que era necesario e imprescindible pasar por ello para darme cuenta de que mi carrera musical tampoco lo es todo, y que hay cosas mucho más importantes, como el amor, la familia o la amistad.

Veníamos de ver una cara tuya mucho más animada y luminosa y ahora nos topamos con un trabajo más sobrio y reflexivo. ¿Qué relación dirías que existe entre el sonido de ‘The Art of Forgetting’ y las historias que éste contiene?

Correcto, este álbum tiene una vibra completamente diferente, y creo que precisamente su sonido ayuda bastante a reafirmar el mensaje que pretendía lanzar y las historias que buscaba capturar. Para mí sigue habiendo comedia y toques de humor, solo que en esta ocasión, desde luego, es comedia mucho más oscura. También hay otros cortes donde no hay comedia en absoluto, claro. Es un tono distinto, adaptado al tipo de expresión y de emociones crudas que el disco contiene. Incluso en esos momentos de desesperación absoluta, donde las emociones se mecanizan y optamos por comportarnos como robots insensibles, también podemos encontrar ciertas muescas de humor si nos lo proponemos. El álbum también contiene un aura de misterio, casi ensoñador, que he pretendido remarcar con glitches y con una producción íntima bastante minimalista, que en cierto modo evoca a la nostalgia y a la melancolía. A fin de cuentas, la capacidad de recordar es el tema principal del álbum y creo que he logrado reflejar esto con acierto, o al menos eso espero.

Imagino que un poco más difícil que en otras ocasiones sí te habrá resultado ironizar o no tomarte demasiado en serio, ¿no?

Por descontado que no ha sido un proceso fácil. Especialmente al principio, cuando empecé a escribir las canciones y a darles forma. Reconozco que no, en aquello no había nada de divertido. De hecho, recuerdo que de aquellas un amigo mío comenzó a llamarme “Shadow Carol”, porque de repente comencé a comportarme de forma muy deprimente, sin ver a nadie y llevando siempre ropa de colores oscuros [risas]. Es que me tengo que reír, en serio. Soy una persona muy dramática y si me siento como una auténtica mierda, muy probablemente la gente de mi al rededor lo va a notar. No soy nada difícil de leer. Y es en esos momentos en los que tomas conciencia de ti mismo cuando realmente tiendes a reírte de las cosas que te están pasando, por muy duras que sean. De hecho, otra parte imprescindible del álbum es esa intención por reflejar un periodo de sanación muy concreto. Yo me di cuenta de que estaba empezando a sentirme mejor a medida que el álbum comenzaba a reflejar cada vez más y más mi sentido del humor, y me encanta darme cuenta ahora de esas pequeñas chispas de comedia a lo largo del disco. Estaría mucho peor si no me tomara la vida con humor, sinceramente.

Sobre esto, tengo que decirte que la portada lo refleja bastante. De hecho, me recuerda a ese meme en el que se ve a un perrito de dibujos animados tomándose un café mientras se quema su casa y dice “This Is Fine”.

¿Sabes? No conocía ese meme hasta que posteé la portada del disco y mucha gente comenzó a mandármelo. En serio, me partí de risa. Es gracioso, pero también súper duro porque en apenas pocas escenas te están dando como mucha información de lo que pasa ahí y al mismo tiempo transmite una emoción con la que creo que es muy fácil identificarse hoy día, por desgracia. El caso es que, dada la coincidencia, tuve la idea de contactar con el autor original del meme, y la cosa es que incluso hemos llegado a un acuerdo de hacer una colaboración conjunta para una especie de ilustración. Seguiremos informando.

Eso suena muy interesante, estaremos al tanto. Como decíamos antes, vienes de hacer un álbum más enérgico, pero ahora te enfrentas a uno mucho más profundo. ¿Te ha preocupado en algún momento pasarte de drama y que te quedara un álbum demasiado intenso?

La verdad es que no. No suelo pensar demasiado en la recepción del público cuando me pongo a componer, para ser honestos, y mucho menos en esta ocasión en la que he requerido hacer un trabajo tan personal. Si me preocupara por la opinión externa, estaría limitándome demasiado. Ha habido muchos momentos en mi carrera en los que me he descubierto preguntándome si lo que estaba haciendo lo hacía por mí o por alguien más y en cada ocasión en la que he llevado a cabo algo por petición y exigencia de alguien que no era yo, la cosa terminaba siendo un fracaso. Ahora las cosas se sienten distintas. He sentido la necesidad absoluta de escribir por y para mí. Después de un periodo tan horrible como el que he pasado, he sentido que la música debía ser de nuevo mi válvula de escape, y realmente me ha recordado mucho a mis años de adolescente en los que comencé a escribir mis primeras canciones. Ya sabes, esos años en los que eres joven, aparecen los primeros picores, las hormonas están revueltas y tienes muchas emociones complicadas que no sabes muy bien cómo gestionar. Para mí descubrir que podía darle sentido a todo lo que me estaba pasando a través de la escritura de canciones fue algo que me cambió la vida, y de algún modo, ha vuelto a pasarme lo mismo a través de este disco. Una vez más, la música ha venido a mi rescate para enseñarme a gestionar mis emociones más complejas, y el resultado ha sido un álbum maravilloso que el día de mañana podré recordar con orgullo, precisamente gracias a que fui fiel en todo momento a lo que sentía y lo expresé con honestidad y sin hacer concesiones comerciales en favor de aspectos artísticos.

Caroline Rose (2023)
Foto: Cristina Fisher

Igual es meterme en algo demasiado personal, pero siento mucha curiosidad por el significado de esos mensajes telefónicos que se escuchan en canciones como ‘Better Than Gold’, ‘Cornbread’ o ‘Love Song For Myself’. No sé si quieres explicarnos de quién es esa voz y qué significado tiene para ti el haber sampleado esto en tus canciones.

Me temo que esa es mi abuela. Su nombre era Mima, y falleció hace unos meses. Siempre me he sentido muy cercana a mi familia, todos hablamos con todos de forma bastante frecuente, y durante ese proceso que te describía antes en el que me han sucedido tantas cosas al mismo tiempo, mi abuela me llamaba cada día. O simplemente me dejaba mensajes de voz en el contestador. Se preocupaba todo el tiempo por cómo estaba y por cómo me iba. Y lo curioso es que ella estaba en un proceso de pérdida de memoria progresiva bastante intenso, de hecho, muchas veces me llamaba y no recordaba si ya lo había hecho durante ese día e incluso otras veces simplemente se olvidaba de colgar y podía escucharla hablar con las otras personas de la habitación después de despedirse. Me hacían mucha gracia esas situaciones, así que decidí grabarlas e incluirlas en el álbum, precisamente por darle ese toque de ligereza al álbum que te comentaba antes. Encontrar en el humor la herramienta de quitarle hierro a la dureza del álbum. Cuando tienes una profesión como ésta es necesario tener algo que te mantenga con los pies en la tierra, y en mi caso ese algo es mi familia. No sé, el amor de una abuela es tan puro… Bueno, ya sabes, cuando tienes una buena, claro [risas].

¿Crees que el hecho de haber podido vivir este renacer tan particular ha sido fruto de la época en la que vivimos, donde la gente ha comenzado a estar más en contacto con sus propias emociones, o simplemente ha sucedido porque tenía que suceder?

Bueno, si ha sucedido es porque creo que también he sabido leer la situación y dar con las herramientas necesarias para hacerlo bien. Un proceso como éste requiere tiempo y, sobre todo, mucho coraje. Porque es muy probable que vayas a ver cosas de ti mismo que no te gusten. En mi caso, por ejemplo, me ha servido para dar con vivencias de mi juventud que tenía olvidadas y que mi propia voluntad me había forzado a olvidar para así protegerme de alguna manera. Y aunque esa opción es totalmente válida y entiendo que pueda permitirnos vivir en paz y pasar página, a mí no me terminaba de convencer seguir viviendo así, ignorando determinadas vivencias y experiencias y haciendo como si no hubieran pasado. Necesitaba pasar por el proceso de desenmascarar mi pasado y enfrentarme a él, aunque ello supusiera hacer frente a mucho dolor. Con esto no solo he logrado conocerme más a mí misma y entender mucho mejor por qué hago lo que hago o por qué hice según qué cosas que hice, sino también ganar en compasión conmigo misma.

En el estudio y en la intimidad es relativamente fácil sincerarse, pero ¿cómo crees que se sentirá Caroline Rose en el futuro, cuando tenga que exponer estas canciones en directo? ¿Crees que le temblarán un poco las piernas al exponerse?

Por supuesto, ya me tiemblan solo con estar hablando de todo esto contigo [risas]. Sí, hay mucho miedo, siempre lo hay a la hora de entregar canciones nuevas, pero mucho más cuando se trata de un álbum con una carga emocional tan grande. Ya no es tanto el hecho de exponerte en sí a la hora de cantar, sino más bien en lo que respecta a encarar las críticas. Estamos hablando de que la gente va a tener acceso no solo a mi música, sino también a una parte muy íntima de mí y que pueden valorar y juzgar como quieran. Eso es realmente estremecedor y me hace sentir de lo más vulnerable. Pero supongo que es algo a lo que todo artista debe enfrentarse, y al fin y al cabo, te la tiene que sudar. Me encanta meterme en este tipo de jardines y comprobar cómo, a pesar de las dificultades e incomodidades que ello supone, termino mejorando profesionalmente tras encarar estos retos.

 

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