Entrevista a Biznaga: 'el nuevo disco es incisivo como su predecesor, pero de una manera menos evidente, más elegante y sutil'

23 marzo, 2020
Redaccíon: asier

Biznaga (2020)

Biznaga publicó el pasado 6 de marzo Gran Pantalla, su tercer álbum de estudio y continuación del notable Sentido del espectáculo.

La formación madrileña ha ejecutado con Gran Pantalla uno de los mejores discos de rock de lo que llevamos de 2020 y supone un trabajo redondo a todos los niveles. Lo nuevo de Biznaga es un disco conceptual que gira alrededor de un mismo eje compartido por el control, el capitalismo, la tecnología o el individualismo. Todo esto, aderezado con una buena dosis de punk-rock rabioso y directo.

A la espera de poder ver a Biznaga defender este nuevo material en festivales tan interesantes como Tomavistas 2020 (Madrid, del 21 al 23 de mayo), aquí va la entrevista que les pudimos realizar hace tan sólo unos días:

Entrevista a Biznaga

 

¿Cómo surgió la idea de crear un disco conceptual como es Gran Pantalla?

Surge de una necesidad expresiva de mayor amplitud sobre un tema que me obsesionaba, y que considero esencial para entender cómo piensa, siente y se relaciona la humanidad en la actualidad. A partir de ahí: muchas horas de trabajo para poner en orden las ideas y levantar las distintas partes relacionadas con ese concepto común.

 

Para este nuevo disco habéis cambiado los estudios de Kaki Arkarazo por La Mina de Raúl Pérez. ¿Por qué este cambio y qué habéis obtenido con él?

Nos gusta probar espacios nuevos. Así ha sido con cada disco. Cada uno ha sido grabado en un estudio diferente porque con cada uno hemos tenido un afán diferente. En esta ocasión buscábamos un perfil creativo, inquieto, que no tuviera reparos en proponer y probar cosas, pero sin ser invasivo; alguien que no estuviera ligado exclusivamente al sonido ‘rock’ o la música de guitarras, con amplitud de miras, talante y una sensibilidad más posmoderna. Las referencias que nos llegaban de Raúl Pérez y La Mina, en este sentido, eran inmejorables.

 

Además, de la misma manera que con Sentido del espectáculo (2017), entiendo que vosotros sois los responsables de la producción. ¿es correcto? ¿Por qué esta manera de trabajar y no dejar la producción a alguien externo al grupo?

Nos implicamos mucho en cada parte del proceso creativo, siempre ha sido así. No solo en lo que a la grabación o producción se refiere. Desde el arte gráfico al diseño de merchandising, pasando por los vídeos, son aspectos en los que nos gusta participar. No obstante, también somos receptivos a las propuestas que puedan llegar de agentes externos. La distancia que da no estar totalmente intoxicado por las canciones muchas veces es crucial. En lo que a la producción de Gran Pantalla se refiere, hemos trabajado muy estrechamente con Raúl, que ha sido determinante en el sonido y el tratamiento de las canciones.

¿Un disco conceptual como  Gran Pantalla requiere también un cambio de chip a la hora de componer las canciones y construir el mensaje que habéis querido transmitir?

Totalmente. Ha condicionado de manera radical el fondo y la forma del disco. Cuando escribía las letras no podía perder de vista que todas las canciones, aunque desde aproximaciones distintas, debían girar en torno al mismo eje. Eso por un lado te condiciona bastante, pero por otro te ciñe a un contexto concreto. Desde que empecé a hacer anotaciones, esbozos de versos etc, hasta que salió la primera canción, pasó bastante tiempo. Ahora bien, una vez di por concluida una o dos, el resto empezaron a salir con relativa fluidez. Tenía una serie de vocabulario y conceptos anotados, para no separarme de ese campo semántico y construir una especie de retórica general: Transparencia, conectividad, algoritmo, virtualidad, pantalla, debían ser para mí lo que para otros letristas son: amor, amistad, fiesta, sexo, ruptura…

En lo musical también supuso novedades. Creo que nunca hemos discutido y teorizado tanto sobre las canciones durante la composición de las mismas: Los inicios y finales eran tenidos en cuenta para facilitar un potencial enlace entre ellas. Las estructuras se rompieron muchas veces, saliéndose del típico esquema de estrofa-estribillo-estrofa-estribillo. La utilización de amplificadores de transistores Roland, típicos del post-punk, y el empleo del chorus en las guitarras, dando un barniz de ensoñación fría y sintética al sonido, también introdujeron cambios drásticos con respecto al sonido de discos anteriores. Todas estas variables han acabado constituyéndose finalmente como elementos distintivos de Gran Pantalla.

 

¿A nivel técnico, cuales son las principales diferencias versus Sentido del espectáculo?

Más o menos lo que comentaba antes. Sentido del Espectáculo es un disco, digamos, más rock, crudo y nervioso. Gran Pantalla, tiene una paleta de sonidos más rica, es atmosférico sin perder filo, es incisivo como su predecesor, pero de una manera menos evidente, más elegante y sutil. Por todos los elementos de concienzuda investigación, experimentación y debate en el local de ensayo, este disco es, sin duda, el más meditado y trabajado del grupo hasta la fecha, y del que estamos más satisfechos.

 

Escuchando el disco y las letras, es lamentable como uno se da cuenta en la manera que estamos atrapados por el sistema. Siendo conscientes como lo sois de los entresijos de esta tela de araña, creo que nadie escapa a esto al 100%. Al final, todos tenemos que pasar por el aro de alguna manera (por ejemplo, actuando en festivales subvencionados por las mismas marcas que alimentan este ‘sistema que nos controla) ¿Cómo lidiáis como banda con este tipo de trampas?.

Vivimos en el capitalismo y participamos de ello en mayor o menor medida. Somos actores conscientes de esta situación. Es muy complicado mantenerse al margen como individuos y como proyecto creativo también. Una vez superada la presión de alcanzar ese ideal ético que supone estar libre de contradicciones, tratas de actuar de la manera más consecuente posible y sobrevivir. Tocamos en festivales con patrocinadores si pagan el dinero que pedimos por ello, sí. Y luego, en un evento gratuito afín o para apoyar alguna causa con la que nos sintamos identificados políticamente, también.

 

El disco es bastante apocalíptico (más cercano a la realidad que a lo distópico) y muestra una sociedad sumida en el narcisismo. ¿Creéis que conseguiréis despertar al personal? ¿Es ese uno de los objetivos del disco?

En absoluto, pero tampoco era la meta. No tenemos objetivos tan ambiciosos ni consideramos que tengamos el poder de influir en nadie para que deje de hacer algo que quiere hacer. Esta es la sociedad en la que vivimos, solo hemos querido describirla para avivar el debate sobre los usos y abusos que hacemos de la tecnología, y quizás provocar una mínima reflexión. No pretendemos descubrirle la pólvora a nadie, todo el mundo sabe cómo funciona el mundo, pero a veces cuando te lo gritan en la cara, solo por unos segundos, despiertas, tomas conciencia antes de volver a mirar el móvil, que te notifica que alguien se está tomando un smothie y lo está retransmitiendo en directo.

 

El vídeoclip de ‘Último episodio’ me pareció todo un acierto. ¿De quién fue la idea?

Como comenté anteriormente, nos gusta participar en todos los procesos creativos relativos al grupo, no solo en los estrictamente musicales. En este caso, todo surgió cuando nos reunimos con David Iñurrieta, que es colega, a tomar algo y charlar sobre la posibilidad de colaborar en otro vídeo (suyo es el de Depredador en 2013). En fin, había ganas por las dos partes y ya había pasado demasiado tiempo desde la última colaboración. David comentó que desde hacía tiempo le rondaba la cabeza la idea de recuperar el chiste visual de ‘culo o codo’ y explotarlo para llevarlo a una nueva  dimensión. No le dejamos ni terminar de contarlo. Le dijimos que teníamos la canción perfecta para ello. A partir de ahí empezamos todos a buscar ejemplos de cosas que, según la distancia y el filtro que se les aplicara, pudieran parecer otras muy distintas. Después entre los dos desarrollamos el argumento de los chicos que se siguen por redes sociales y falsean sus vidas para parecer mejores de lo que son.

La crisis global del Coronavirus me obliga a centrar parte de la entrevista en este tema. Vosotros estáis ahora mismo en México para actuar en el Vive Latino. ¿Cómo estáis viviendo esta situación fuera de casa y lejos de la familia y amigos?

No fuimos. Cancelamos nuestra participación en el festival un día antes de la declaración del estado de alarma, porque pensamos que sería muy imprudente e insolidario viajar a una ciudad tan populosa como CDMX y exponer a la gente a un posible contagio.

 

Con la que tenemos encima, este confinamiento indefinido en nuestros hogares, me da pena pensar que para muchos, esa Gran Pantalla se convertirá en testigo de lo que está pasando, mucho más que ellos mismos. ¿Creéis que la sociedad está tan enganchada que ni con un escenario como este, en el que tendremos tiempo para la reflexión, será capaz de dar un paso adelante?

 El virus es otra pantalla, una más dentro de la producción y consumo de sentido en el que vivimos inmersos. Surgirán nuevas incógnitas y está bastante claro dónde iremos a buscar las respuestas.

 

 ¿Existe un antídoto/solución para escapar de la Gran Pantalla o la guerra ya está perdida?

Hay ciertos vacíos que piden a gritos legislación específica, pero está costando porque supone limitar un modelo de negocio que es el paradigma mismo del nuevo capitalismo. Los datos son el activo más preciado del planeta. Quién controle su flujo, dominará el mundo, eso ya no se le escapa a nadie, por eso todos quieren su parte del pastel. La pantalla es omnipotente porque es omnipresente, porque nos habla de nosotros mismos. Renunciar a ese espejo contemporáneo supone renunciar a todo ese sentido del que hablaba anteriormente, a la manera en la que conocemos y nos relacionamos con el mundo. Eso, lógicamente, provoca vértigo.

 

Los efectos del Coronavirus tendrá un efecto negativo brutal sobre la industria musical. ¿Cómo os va a impactar a vosotros y cómo creéis que debería reaccionar industria, músicos y asistentes para salir de esto?

La repercusión económica en este sector, ya de por sí precario, será importante. No obstante, dependerá de todos salir fortalecidos, al menos ideológicamente hablando. Esta crisis está evidenciando otras crisis no precisamente sanitarias. Habrá que trabajar para poder construir un aparato más sólido, y sobre todo más justo para los músicos, pequeños promotores etc. Es momento de priorizar las redes de solidaridad entre nosotros y tomar conciencia. El apoyo del público será vital, y la necesidad de un sindicato tal vez se esté haciendo más evidente que nunca.

 

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