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Entrevista a Algiers: "No sabemos si la gente entenderá del todo nuestra música, pero tenemos la certeza de que ésta es buena"

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Algiers (2022)
Foto: Ebru Yildiz

Una voz robótica grabada del aeropuerto de Atlanta nos da la bienvenida en Everybody Shatter, el primer corte de Shook (Matador/Popstock!, 2023), cuarto álbum de los estadounidenses Algiers y muy probablemente la piedra de toque de su consagración como estandartes de un sonido inclasificable, que tan pronto nos traslada al hip-hop más experimental como nos lleva al post-punk más disruptivo. Un juego de espejos rompedor y frenético en el que podemos ver al cuarteto compuesto por Franklin James Fisher, Lee Tesche, Ryan Mahan y Matt Tong pasárselo de vicio mientras combinan líneas y estructuras de sonidos tan inconexos como exquisitos.

Un álbum valiente al que también quiso sumarse una muy interesante lista de nombres colaboradores, entre los que encontramos al legendario productor Big Rube (conocido por su trabajo con Outkast), al saxofonista Patrick Shiroishi, a la cantante egipcia Nadah El Shazly, al vocalista de Future Islands, Samuel T. Harring, y hasta al mismísimo Zack de la Rocha, por solo citar a unos pocos. Sobre este apabullante y particular álbum y su indiscutible impacto en el catálogo de discos entregados a lo largo del primer trimestre del año, han querido charlar con nosotros Franklin James Fisher y Ryan Mahan, vocalista y bajista de la banda, respectivamente, en un descanso de su actual paso por el SXSW.

Entrevista a Algiers

 

Con 'Shook', y gracias a los múltiples contrastes que se perciben en el disco, la verdad es que me he sentido casi como si me adentrara en vuestra Atlanta natal mientras lo escuchaba.

Franklin: Qué bueno eso. La verdad es que nuestra intención era en todo momento lograr que el oyente se sintiera como si estuviera en medio de un viaje y tuviera la certeza de que había un lugar al que llegar al final del álbum. Atlanta tiene mucho peso y mucha importancia en el disco, obviamente. Es nuestra ciudad y un punto de referencia en todo lo que hacemos, pero también se siente como una ciudad constantemente al borde del estallido, lo que la convierte en una gran fuente de inspiración para nosotros.

Góspel, punk, electrónica, hip-hop... ¿Os preocupó en algún momento pecar de ambiciosos con tantos sonidos en 'Shook'?

Franklin: En absoluto, lo que nos hubiera preocupado en todo caso habría sido no ser lo suficientemente ambiciosos. El público y la prensa se obsesionan con ponerles etiquetas a la música que los artistas hacemos. Supongo que Ryan estará de acuerdo conmigo en esto, pero nosotros no nos sentamos originalmente con el propósito de determinar cuántos estilos o géneros vamos a incluir en nuestro álbum ni cuáles van a ser estos. No mezclamos géneros, simplemente nos dejamos llevar por aquello que queremos expresar y hacemos uso de la música como herramienta para darle forma a nuestro discurso.

Ryan: Totalmente. Con 'Shook' esto se ha visto más evidenciado que nunca, pues considero que nuestros anteriores álbumes eran quizás más planos o clasificables, y tal vez esto es lo que ha hecho que la gente esté algo confundida con nuestra música más reciente. Pero Frank y yo desde el principio teníamos claro que no queríamos dejarnos llevar por lo que la industria actual dicta. Sabemos de sobra que la gente actualmente escucha 20 minutos de un disco, con suerte, y lo abandonan. Sabemos que lo que triunfa son productos rápidos y accesibles, pero nuestra creatividad viene como viene. De hecho, en nuestra cabeza se nos ocurrió incluso hacer un álbum aún más largo en el que todavía cupieran más géneros, y quién sabe, quizás lo hagamos. Por lo pronto, 'Shook' representa muy bien nuestra progresión natural y nuestra intención de lanzar una cierta declaración de estilo propio.

Tampoco debería de sorprendernos tanto esta vena tan experimental vuestra, cuando sabemos que en vuestra juventud erais fans  de Ornette Coleman y de artistas similares. ¿Cómo fue desarrollar vuestras influencias en Atlanta?

Franklin: Interesante pregunta... Para empezar, debo decirte que ninguno de nosotros es de Atlanta capital. Todos crecimos en los suburbios y en las barriadas de los alrededores de la ciudad. Y en fin, al menos en América, criarse en la periferia de las ciudades dista mucho de crecer en éstas. No podemos decir que nuestras áreas fueran demasiado ricas en cultura, desde luego, al menos no en lo que acostumbramos a tener en mente como ambientes proclives al desarrollo y la influencia artística. Pero a nuestra manera, supimos encontrar las formas de aislarnos del mundo exterior y dar con aquellos referentes que nos hablaran de cosas que nos alejaban de la América capitalista que nos rodeaba. Encontramos música, cultura, política y voces que nos animaban a construir nuestro propio entorno cuando apenas éramos adolescentes.

Ryan: Si tengo que citar un nombre que resuma todo el camino que hemos andado como artistas desde que nos conocemos y desde que comenzamos a desarrollar nuestro sonido, ese es el de Nina Simone. Recuerdo que cuando éramos jóvenes teníamos un grupo de hardcore punk y nos pasábamos la vida intentando encontrar la mejor versión de nosotros y demás. Pero fue escuchar el 'Sinnerman' de Nina Simone y nos cambió absolutamente la forma en la que haríamos música a partir de entonces. Nina Simone era capaz de reunir en una misma obra todo aquello que nos representaba: jazz, sentimiento, rabia, política... Nina Simone fue definitivamente nuestra particular piedra angular como artistas.

Volviendo al álbum, ¿qué tal lleváis lo de trasladar un disco tan ambicioso al directo?

Franklin: Te diré que si tienes oportunidad, lo compruebes por ti mismo en alguno de nuestros directos o en algún vídeo en nuestras redes sociales. Podrás ver que ahora nuestros shows se apoyan de forma mucho más directa en el uso de visuales que acompañan nuestra música, algo en lo que particularmente hemos trabajado muy duro para lograr. La mejor manera de describir la experiencia a la gente es asemejar nuestros conciertos con el hecho de estar presenciando la composición y reproducción de una banda sonora cinematográfica en vivo, llena de sorpresas y actos del todo inesperados.

Otra cosa que llama y mucho la atención de vuestro álbum es la larga lista de colaboradores con la que habéis contado. La verdad es que no sé ni por dónde empezar. ¿Qué criterios seguisteis para elegirles?

Ryan: La verdad es que en todo momento tuvimos bastante claro con quiénes queríamos contar para este álbum, pero sobre todo teníamos presente que a quien eligiéramos debía darnos el mismo nivel de intensidad que las texturas del álbum requerían. Fue muy fácil dar con ellos, por suerte. Contamos con artistas con los que nos identificamos ideológicamente, artistas a los que admiramos profesionalmente y artistas con los que, directamente, nos moríamos de ganas de trabajar. Teniendo en cuenta que el álbum se siente casi como un hijo de la cultura del sample, el hecho de haber logrado aglutinar voces tan diversas y contrastadas en un mismo álbum, acentúa aún más ese efecto, y casi parece que ellos también estén siendo sampleados.

Franklin: Así es. Conceptualmente, también hablamos de un disco que desde el alegato político, abraza la pluralidad de voces, y nada mejor que un álbum tan concurrido para honrar a ese principio. En 'There Is No Year', por ejemplo, solo utilizábamos mi voz, y en esta ocasión hemos apostado por el hecho de incluir más texturas y que éste fuera un álbum más rico en términos de dar cabida a otras personas contándonos sus historias también.

Eso me interesa. ¿Compusisteis las canciones para ellos, o ellos también colaboraron en ese sentido?

Franklin: Un poco de ambas, realmente. Lo cierto es que, cuando escribo canciones siempre lo hago pensando en la voz de otros y dejando espacio para que los otros miembros de la banda también aporten su perspectiva. En el caso de este álbum hemos vuelto a trabajar de esta forma, logrando que se sienta como un disco de lo más compartido. La manera de aunar todas estas voces fue un proceso bastante orgánico, la verdad. Lo más complicado fue que los artistas colaboradores nos hicieran llegar sus participaciones a tiempo, ya sabes lo que nos gusta procrastinar a los músicos...

Todos los invitados cumplen una función de lo más relevante en el álbum, pero considerando que sois hijos de los 90s, me es imposible no preguntaros cómo os sentís teniendo acreditado a Zack de la Rocha en una de vuestras canciones.

Franklin: Es de locos, una auténtica pasada. Lo comentábamos en otras entrevistas, y es que hemos llegado poco a poco a la conclusión de que, como banda, nos merecemos más respeto y más visibilidad entre el público. Algo que no siempre logramos, desgraciadamente, pero hay veces en las que sí nos llegan recompensas como éstas, en las que un músico que respetamos y admiramos tanto nos comunica que entiende nuestra música y que además quiere formar parte de ella. Son este tipo de gestos los que nos han enseñado también a comenzar a valorar más lo que hacemos. No sabemos si la gente entenderá del todo nuestra música, pero tenemos la certeza de que ésta es buena.

Precisamente en los cortes de Zack o en los de Big Rube, por ejemplo, vemos vuestra cara más política. ¿Diríais que 'Shook' es, de vuestros trabajos, el que más se ha visto influido por la realidad política del momento?

Ryan: Realmente, no creo que el álbum esté tan influido por los tiempos actuales como la gente cree. Supongo que hay muchas formas de interpretar el álbum, y mucha gente ha insistido en ver política donde, realmente, no la hay. Es cierto que escribimos muchas de nuestras canciones recientes en un clima marcado por el asesinato de George Floyd, por ejemplo, pero bajo mi punto de vista ese sentir es algo que tan solo se puede apreciar mínimamente en el background de las canciones y no tanto como una seña de la narrativa propia del álbum. Está en el aire, sin duda, y si conectas con nuestras canciones a ese nivel, quizás lo percibas, pero no son mensajes que hayamos querido explicitar como tal. De hecho, tan solo hay un par de canciones en todo el disco que podrían ser consideradas políticas e incluso éstas, tampoco están enfocadas desde el plano más crítico. Creo que los temas principales del disco son la muerte y la tristeza, honestamente. No hemos querido hacer un álbum que se centre únicamente en explorar nuestra rabia contra América, sino en ahondar en nuestros sentimientos y reflexionar sobre estos. El álbum gira en torno a la salud mental, la supervivencia, el dolor y cómo superar éste.

Franklin: Una de esas canciones que menciona Ryan, precisamente, es 'Something Wrong', que habla sobre una noche en la que fui parado por la policía en el vecindario de mi madre. Y ni siquiera quise expresarla desde un plano político, sino más bien traté de reflejar cómo me había sentido tras lo sucedido, así que diríamos que es 50% personal y 50% política. De todos modos, como dice Ryan, hay muchos aspectos que son más relevantes en el disco y que creemos que deben de tener más valor, como el daño irreversible que ciertas experiencias te pueden causar. Es un álbum muy literal, de hecho. Padezco de ansiedad y en algunas canciones he tratado de transmitir cómo es vivir con ello y he buscado que se sientan casi como esos ataques de ansiedad que sufro. También hay mucha imaginería religiosa en el disco, como habrás notado, fruto de esa influencia que supuso para nosotros el hecho de criarnos con la Iglesia como referente más inmediato en nuestra educación, donde nos hablaban de fornicación y de abominación. ¿Es esto político? Pues sí, puede que sí. Pero nuestra intención era más la de analizar cómo se siente una persona que ha crecido influenciada por ese tipo de creencias y de maneras de percibir el mundo.

¿Ha supuesto 'Shook' una sensación de éxito para vosotros?

Franklin: En términos de satisfacción propia, sí. Tenemos claros que este álbum ha supuesto exactamente lo que Algiers buscaba publicar. En términos de éxito, ahí ya no sé qué decirte, pues esas cosas siempre son más difíciles de medir, al no depender tanto de nosotros. El público es impredecible. Recuerdo que cuando sacamos 'The Underside of Power' no venía a vernos a nuestros conciertos absolutamente nadie, y un año después, todo el mundo estaba hablando de que nuestro álbum era fabuloso, y nosotros en plan "¿y dónde coño estabais cuando estábamos tocando?". Con esto quiero decir que la opinión pública ha dejado de ser algo a lo que realmente le demos crédito, tratamos de hacer la mejor música que podemos y avanzar sin hacernos demasiadas preguntas ni poseer demasiadas expectativas al respecto.

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