
El Gobierno ha aprobado en el Consejo de Ministros de este martes una de las normas más demandadas por el tejido cultural español: el Real Decreto que regula la relación laboral especial de la creación artística y del personal técnico del sector. La medida, impulsada de forma conjunta por los ministerios de Trabajo y Cultura, supone un impulso clave en el desarrollo del marco legislativo marco para la industria, si bien arranca con una baja de última hora en sus compromisos más comentados: la regulación de la inteligencia artificial.
A pesar de las promesas planteadas a principios de año, la prohibición explícita de sustituir a trabajadores por sistemas de IA generativa ha sido retirada del texto definitivo tras un dictamen desfavorable del Consejo de Estado. Desde el Ejecutivo señalan que esta vía se reabrirá mediante futuras fórmulas normativas, aunque de momento la medida queda fuera, arrastrando consigo la creación del comité especializado que iba a fiscalizar esta tecnología en las producciones.
No obstante, la norma introduce cambios significativos de calado para la rutina profesional de técnicos, creativos y músicos. Una de las principales aportaciones es el reconocimiento explícito en la jornada laboral del tiempo dedicado a ensayos, fase de preproducción, tareas de posproducción y campañas promocionales, evitando que la retribución se limite únicamente a la representación o actuación final. En paralelo, se impone un mayor nivel de transparencia en la confección de las nóminas, exigiendo que los importes derivados de los derechos de autor figuren desglosados de forma clara e independiente respecto a los salarios base.
El Real Decreto también unifica criterios a nivel estatal para la participación laboral de menores en proyectos audiovisuales y artísticos. Las actividades infantiles pasan a encuadrarse bajo el régimen de trabajo por cuenta ajena —imponiendo límites de horarios y protegiendo el entorno escolar y personal—, un cambio que impactará de lleno en sectores emergentes como la generación de contenido en plataformas digitales y canales de menores en redes.
En el apartado de prevención y salud laboral, la legislación fija la presencia obligatoria de profesionales en coordinación de intimidad para velar por la seguridad en el rodaje de escenas delicadas o de contenido explícito. Asimismo, se adaptan las herramientas antiacoso a las dinámicas del sector: los protocolos exigirán plazos de resolución ultra rápidos que respondan a la brevedad y temporalidad de la mayoría de las producciones musicales y audiovisuales.
Por último, el articulado mantiene el despliegue de dos comisiones técnicas centradas en definir la representación sindical dentro de las industrias culturales y en estructurar itinerarios de formación y transición para aquellos profesionales cuyas disciplinas impliquen un alto desgaste físico o una carrera limitada en el tiempo.