El árbol de la vida

Redaccíon: Mery

El árbol de la vida

Un estilo propio; de retrospectiva interior y voz en off, filosófico, lírico, naturista y divino.

Una fobia por guardar su intimidad y proteger todo aquello vaya más allá de su trabajo, hasta el punto de incluir en sus contratos una cláusula que le redime de ofrecer cualquier documento gráfico de su persona.

Una Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, un Oso de Oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín, los Premios al Mejor Director y la Palma de Oro en el Festival Internacional de Cine de Cannes y nominaciones al Oscar en categorías como la de Mejor Guión Adaptado o Mejor Director.

Cinco películas en treinta y ocho años, cuatro de ellas indispensables sin lugar a discusión y con muchas posibilidad de que la última marque un antes y un después en la historia del cine.

A grandes, grandísimos rasgos esa es la historia de Terrence Malick o al menos, la que él nos ha dejado conocer. A nosotros nos sirven y nos faltan palabras para darle las gracias por semejante obra.

Cuando Malick estrenó en 1973 Malas Tierras, pocos esperaban de su primera película un taquillazo y no lo fue. Pero la historia real de dos jóvenes enamorados, Martin Sheen y la siempre excepcional Sissy Spacek, que decidían arramplar con el mundo a costa de dejar un reguero de sangre a su paso, ya dejó entrever el genio de un filósofo summa sum laude salido de las aulas Harvard.

Un toque singular que funde en perfecta sintonía imagen e historia. Que no aburre en sus infinitos planos largos y en el que las sensaciones cruzan la pantalla del actor al espectador, hicieron que Malick con su primer película dejase bien claro cuál era su sello personal.

Después de Malas tierras, vino Días de cielo (1978). Muchos vieron en ella una prolongación de su anterior película, y de nuevo ese espíritu de hombre y naturaleza , que dio a Néstor Almendros el Oscar a la mejor fotografía.

Cuatro nominaciones al Oscar y el premio a la Mejor Película en el Festival Internacional de Cannes consiguió Malick por Días de cielo. Y al contrario de lo que todos esperaban; una próspera y fructífera carrera, ¿qué hizo él? Se retiró…y no por uno, dos o diez años; se retiró durante veinte años. Y cuando nadie creía que volvería y cuando su obra ya era de culto por su estilo y por la peculiaridad de su autor, volvió y lo hizo mejor que nunca.

Ni un solo actor de Hollywood se quiso quedar sin trabajar con Malick. Y en La delgada línea roja (1998), Sean Penn, John Travolta, Adrien Brody, George Clooney, Woody Harrelson, John Cusack o Nick Nolte, entre otros tantos, se unieron un elenco encargado de representar la batalla de Guadalcanal durante la Segunda Guerra Mundial.

Representarlo al estilo Malick, está claro, pues aunque podamos enmarcar esta película en el genero bélico, la reflexión de sus personajes sobre el impacto que esa guerra tendría sobre el ser humano, fue lo que de verdad quedó grabado en la memoria de cualquier espectador.

De nuevo haciendo sufrir a sus seguidores, otros siete años tardó en volver a dirigir. Esta vez, El nuevo mundo (2005), una adaptación libre de la historia de Pocahontas y John Smith, que fue elegida por la mítica publicación francesa Cahiers du Cinéma como una de las mejores películas de la década.

Y ahora, llega El árbol de la vida. Pocas palabras se pueden encontrar para definir sólo lo que ya el trailer transmite. Brad Pitt y Sean Penn protagonizan esta cinta que narra en paralelo la historia de un padre y un hijo en distintas etapas de su vida, y la creación del universo…
…¡ahí es nada! Y nosotros deseando verla.

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