El Año de La Victoria - Tigres Leones [Crítica]

2 noviembre, 2017
Redaccíon: dod Magazine

El Año de La Victoria - Tigres Leones

Redacción: Andrea Genovart

Parece ser que sí, que este será El año de la victoria (Sonido Muchacho, 2017) para los Tigres Leones. Su tercer LP ya es el signo evidente que no solamente son una banda prometedora del panorama nacional más alternativo, siempre dentro de sus cláusulas reconocibles, sino que además merecen serlo. Aunque nunca ha sido un grupo que ha subido a una velocidad de cohete, ni tampoco se presentan con aires de querer que así sea, han conseguido hacerse con un sitio en la escena más convencionalmente punk, aquella que también empieza a tener sus propios huecos a primera hora de la tarde en los festivales o que incluso son los protagonistas en los más jóvenes como son el Canela Party de Málaga, un cartel formado únicamente por sus amigos coetáneos.

Tigres Leones siempre ha hecho lo que ha querido. Con la suerte de que ha gustado, que ha creado legión. Y esta vez no iba a ser menos, de hecho va a ser más. Si nos ceñimos que a la tercera van las vencidas, encontramos en esta vez un poco de todo, como cuando llegas a tu casa a las cinco de la mañana y comes todo lo que hay en la nevera aunque no tenga ningún tipo de relación entre sí. Desde un punk-rock teen con Golpe En La Puerta, Haz Que Se Vaya El Aire y Miliciano, que recuerda el tono surfero de unos veteranos Airbag;  el tango rockero de El Año De La Victoria, el lo-fi de El Mar, el electro-pop de Paracaidista Ruso hasta sonidos más garageros como Accidente que no podían faltar, que los empareja los valencianos Futuro Terror, también con próximo LP.

Pero quizá lo que más caracteriza a este trío madrileño son sus letras cercano a lo bizarro, nunca demasiado serias. Hablan sobre el amor como si estuviesen retransmitiendo Grease en una cabina de paredes rosa chicle y azul turquesa, de la paranoia como el mejor amigo, fiel como un perro, que puede tener el hombre; de los animales y el mar, de niños nazis que te apuntan con pistola, de los amigos que hacen querer a sitios como Benidorm y el puente de Vallecas mientras veis la tele hinchándoos a ganchitos. Eso sí, todo eso con algo más de ritmo y subiendo la velocidad. Se dejan a un lado las voces eco, los coros que van por libre superpuestos a la voz de Javier y tempos más psicodélicos que encontrábamos en temas de Mucho Spirito (2013), ya difuminados en La Castrofía (2015).

En este repertorio presentado por una portada ilustrada por el genio Querido Antonio, donde se aprecia a Los del Río, podemos ver precisamente eso: un potaje festivo donde el motivo compositivo se encuentra únicamente a la voluntad y autonomía de la banda. No podíamos esperar menos de las apuestas sello Sonido Muchacho, dónde si algo nunca falla es la confianza por apostar por grupos con una personalidad esencial que se vale por sí misma. Sin empujones, sin artificios. Pero también se sabe, más en la capital castiza, que las cosas de palacio van despacio, y ya iba siendo hora que poco a poco nosotros ya empezáramos a verlo acabado.

MÚSICA RELACIONADA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cross-circle
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram