Editors - Violence [Crítica]

5 marzo, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Editors - Violence

Redacción: Andrea Genovart

El próximo 9 de marzo sale a la luz Violence, el sexto álbum de los británicos Editors. Probablemente el título no sorprenda ya que, si los hemos seguido todo este tiempo, estamos acostumbrados a su contenido más bien de tinte oscuro. No obstante, esta vez la sugestión del término puede ser engañosa. Si pensamos que nos vamos a encontrar un sonido aún más agresivo, puede ser más bien al contrario. Y es que estamos, quizá, ante el momento de más calamidad de la banda. Pero sin muchas digresiones; cosa con que a veces uno no sabe si cabe alegrarse.

Con estos nueve temas podríamos abrir dos líneas claramente diferenciadas. Una más pausada y otra, que algunos sentirán mucho, más comercial. Cold, el tema que se encarga de abrir el LP, representaría la primera: una pieza minimal, con la percusión muy marcada, que va adquiriendo un ritmo progresivo que nunca llega a ser suficientemente veloz y que, contra todo pronóstico, llega a insinuar un tono moderadamente alegre. Lo mismo podríamos decir con el que le procede, Hallellujah: se trata de una balada indie rock que nos recuerda a esa imagen introspectiva de la banda de ritmos repetitivos, bajos muy marcados y guitarras que irrumpen en el final con un nuevo ritmo en bucle, donde la voz se diluye atenuando un carácter de fragilidad. No podía faltar la pieza encabezada por el piano, ésta vez para Not Sound But The Wind: un a solas de este instrumento con la súplica de Tom Smiths que, aunque la canción no sea de una gran complejidad compositiva, nunca podrá no sernos bella.

Pero como hemos dicho, lamentablemente Editors se ha abierto otra vía. Como casi todos los grupos de indie - rock que han aparecido en la última década. Una base electrónica que no sería problema sino marcara los mismos ritmos de música disco dónde las estrofas son frases de cuatro palabras y tres de las cuales coreadas. Imposible no oír, pues, el captatio benevolontiae de la mano de la batería en Darkness At The Door y pensar en lo nuevo de The Killers. Un tema que empieza con una solemnidad que desemboca en una ¿forzada? música pop que prácticamente te obliga a venirte arriba a marcha forzada. Algo parecido sucede con Nothingness: lo que parecía una balada intimista de grito desgarrador desemboca en un ritmo electrónico sin apenas transición y, sobretodo, fácil y parecido a la estructura del tema anterior. Nada que ver con el magistral uso de las teclas con Violence - podríamos decir que el mejor tema junto a Belong -, un tema donde la experimentalidad está llevada con una agudeza clave; se trata de un tema construido con una distancia expresiva brutal, de un engaño con algo tan sencillo como el silencio a los cuatro minutos, de un giro electrónico que da lugar a una composición totalmente futurista y que actualiza la imagen de la banda. En el mismo listón cualitativo se encuentra Counting The Spooks: se trata de La Solemnidad, hecha con la delicadeza y el timbre justo de la voz, con el momento y dosi oportunos de los coros, con los tempos que avanzan progresivamente pero tan lentos, consiguiendo que pierdas las conciencia de la mismísima duración de la canción; se trata de la melodía, profundamente bella, que da paso a su versión de sintetizadores y voces en bucle con efecto. Haciendo emerger este totum revolutum en una única corriente. Natural, claro.

No obstante, no dejamos de encontrar ese sonido del quinteto británico que siempre nos ha resultado tan familiar. Ese que suena a tinieblas, a encerrarse en uno mismo. Ese que te pone en tensión, que te hace escuchar su silencio o el momento justo en que lo que parecía apagarse rompe con un sonido que pretende convertirse en ruido. Demoledor. Magazine y, sobre todo, Belong, son esas piezas para reencontrarse con una banda de ese hacer tan propio que, siempre poco a poco, consigue hacerse acogedor pese a presentarse en un primer momento tan distantes.

Violence no debe tomarse, pues, como una actitud beligerante. Debe tomarse como una propuesta conceptual, como un momento de reflexión. Como un ejercicio de distancia y de, precisamente, preguntarse por nuestra identidad, muchas veces conformada por dinámicas forzosas que intentan ser señaladas y liberadas en espacios como los artísticos . Como los que da, ahora más que nunca, Editors. Y es que, al margen de si a uno le gusta o no, nunca es tarde para la ruptura.


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0 comments on “Editors - Violence [Crítica]”

  1. DISCAZO.
    Las mejores son Violence, No Sound..., Counting Spooks y Belong.
    Las flojas para mí, Nothingless y Darkness..y estas dos aparte, parecen posibles singles en un futuro.
    Este grupo va a más y me encanta su rollo a partir del tercer disco, In This Light...
    8/10

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