Ebrofest: crónica de su primera edición

9 marzo, 2015
Redaccíon: dod Magazine

Ebrofest 2015

Redactor: Íñigo Renedo

Y Ebrofest nació. El nuevo proyecto de la Asociación Cultural Rafael Izquierdo se estrenó este fin de semana en la localidad de Miranda de Ebro (Burgos). Y a pesar de ser la primera edición, pueden estar tranquilos, pues la contrastada experiencia de los organizadores de otros eventos como Ebrovisión, El Chantre o Ebroclub aporta seriedad y credibilidad a este nuevo plan musical.

Ebrofest deslumbra

La jornada comenzó, pronto, con el taller musical de Entertainiment. El dúo burgalés amenizó el EbroKids en la terraza del Café La Tertulia, situado en la Plaza España de la localidad. El buen tiempo, que imperó durante todo el día, permitió que los más peques pudieran disfrutar de su parte del festival. No obstante, el público adulto, tímidamente, se iba asomando a este acontecimiento novel.

Mientras tanto, en a la otra orilla del río Ebro, comenzaba a cocinarse el grueso del festival. Los primeros ‘vermuses’ corrían por la barra de La Madre Gastropub, y Kasparov vs Deepblue arrancaban con su acústico. Una mezcla entre temas propios y temas versionados de grupos como Coldplay, Radiohead o Micah P. Hinson, se convertían en una melodía perfecta para enfilar camino hacia la ruta de pinchos.

Varios establecimientos locales se convertían en el itinerario gastronómico del festival. La ruta de pinchos se iniciaba, pero la música no paró. Mientras los festivaleros se deleitaban con la cocina de lugar, también disfrutaban del ambiente musical de la mano de Dj locales. Brummel en el Vintage y Dvaerg acompañada de Let Dj en Secret Café.

Con las pilas a tope y alguna caña en el cuerpo, apareció una de las bandas más esperadas del cartel. Computadora. Estos toledanos llenaron La Madre Gastropub y agitaron a los presentes con su primer LP, ‘Naturaleza Utópica’. Los bailes y cánticos arrancaban, siempre ayudados por canciones como “Pesadilla en 1986″, “La muerte”, o “Nebulosa Horsehead” del segundo EP del grupo ‘Megalópolis’. Los mirandeses Pemenanf y Brummel calentaban aún más si cabe el ambiente. Pop rock, garage y temas casposos salían por los altavoces.
El listón estaba alto y era el turno, a media tarde, de Rusos Blancos. Estos, en la Sala Bocca, tampoco defraudaron. Los madrileños, que presentaban su nuevo disco ‘Crocanti‘, pusieron el “sold-out” en el local. Sus ritmos melódicos y pegadizos se ganaron al público. “A otras con esas“, “Camas y trincheras” y “Supermodelo” triunfaron. Su famoso estribillo “nosotras no llevamos chandal” se escuchó en toda la sala. Una vez finalizado el concierto, y como ocurrió en el anterior, fue el momento de Edu Anmu que mantenía en auge a los asistentes. Acto seguido, y al igual que sucedía al mediodía, los pinchos nocturnos no podían faltar.

La Fábrica de Tornillos, uno de los centros neurálgicos de Ebrovision, abría sus puertas. Ya llegaba el cabeza de cartel de la jornada, pero antes Teleclub Djs allaanaban el camino para que El Columpio Asesino acelerase sin problema y saliese disparado. Y así fue, la banda encabezada por Cristina Martinez y Alvaro Arizaleta fue de menos a más. La inclasificable banda recorrió ‘Diamantes’ y ‘Ballenas Muertas en San Sebastián’, que contiene tanto rock como punk acompañado por sintetizadores y electrónica. No faltó ni “Babel“, ni “Perlas“, ni “Toro“. La armonía con el público se hizo realidad, y el grupo apenas se tuvo que dejar llevar para que sus letras crípticas y narrativas se coreasen por el hangar. “Vamos”, de su disco homónimo, puso el punto final.

Sólo los valientes permanecieron en pie, que no fueron pocos, ya que la fiesta continuaba. Estereobrothers, primero en La Fábrica de Tornillos y posteriormente en la Sala Bocca, conjugaban música indie y ochentera con el espectáculo visual ‘Audiovisual Mapping Show’, el cual también estuvo presente durante todo el festival. A la vez, Pemenanf y Brummel seguían a lo suyo, acompañados por el extremeño JotaPop, en La Madre Gastropub. El ambiente no aminoró la marcha y finalmente se congregó en la Sala Orosco Club con la ‘Final Party’ de la mano de Brummel y JotaPop.

Un día plagado de música, gastronomía y una atmósfera festiva que dejó un gran sabor de boca, además de muchos descubrimientos. De esta manera, EbroFest se confirma como una apuesta muy acertada que seguro continuará en los próximos años.

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