dod letter

Crónica: Yung Beef en Inverfest 2022 de Madrid

[kkstarratings]

Yung Beef - Inverfest 2022

Redacción y Fotos: David Moya

Lejos quedan esos tiempos en los que Yung Beefle vaciaría un cargador en la pierna” a Andrea Levy si pudiera, y es que, el niño malo de la escena trap hace mucho que dejó de ser subversivo, por mucho que él se empeñe en negarlo. La realidad es que se ha hecho mayor y, pese a esos casi dos millones de oyentes mensuales que tiene en Spotify, da la sensación de que está más centrado en su tienda de ropa del barrio madrileño de Lavapiés y en el resto de negocios, que en seguir sembrando el caos. Como dirían los chavales, ya no es un MDLR (“mec de la rue” o chico de la calle en francés).

Yung Beef: de lo que fue, lo que es y lo que pudo haber sido

El pasado año sacó dos discos, El Plugg 2 (La Vendicion / Empire, 2021) y Gangster original (La Vendicion Records, 2021), pero dando la sensación de sacarlos porque sí, porque toca. Parece que Fernandito ha perdido el hambre, aunque tiene suerte de que sus seguidores no hayan perdido la sed. Aún así se permite el lujo —y ojo, con las entradas agotadas desde hace días— de seguir paseando su performance por las salas más importantes de nuestro país. Hoy le tocaba La Riviera, en Madrid, dentro del Inverfest.

Sin duda, cualquier análisis que podamos hacer sobre lo que nos ofrece Yung Beef en directo, sería quedarnos cortos de miras, porque probablemente no estemos preparados para comprender lo que pasa por su cabeza. Dice la periodista Alicia Álvarez en el libro Making flu$ (El Bloque, Plaza&Janés, 2021) que “siempre he creído que a PXXR GVNG (y especialmente a Yung Beef) lo que les molaba era crear confusión y caos” y no puedo estar más de acuerdo. Su espectáculo de anoche en Madrid pretendía centrarse en eso, pero el caos no apareció, al menos tal y como lo esperábamos, sin embargo la confusión sí que reinó.

Temas como Si mañana me muero parecen darle ritmo al concierto, pero son solo trazas de lo que trasciende como un evento oscuro, muy en la línea de su último trabajo; que al fin y al cabo, es lo que ha venido a presentar. El directo de Yung Beef supera, en cuanto a la ortodoxia propia del género, a cualquiera de las propuestas de sus compañeros de generación. Porque Fernando, es un género en sí mismo. Mucho humo, los coros de Alex Fatt, luces apagadas en el escenario, o en su defecto, muy tenues; marcando la diferencia con perlas como “a Jesucristo lo mataron por ayudar a gente” tras decirnos que él “podría ser más rico, pero prefiero estar ayudando a la calle. Prefiero calidad que cantidad”.

El espectáculo avanza y las performances que daban de qué hablar —como aquella famosa jaula de Primavera Sound— ya no existen. Ahora todo son vídeos con referencias cinematográficas, apariciones del Hakim micro en mano para dar gritos y palabras sueltas dichas a un micro, que las filtra con autotune, sobre la canción original. Las prendas o Ya no quiero tus besos calan entre un público bastante joven, que mira con los ojos bien abiertos hacia el escenario, por lo que pueda pasar.

Pero en la cabeza de Yung Beef hay mucho más que todo eso, por eso no deja sermonear a sus incondicionales, que viendo la actitud ante la mayoría de las canciones, seguramente sea lo que han ido a buscar. “Que vivan los barrios humildes, si no hubiera humildad, estaría todo destruído. Somos la resistencia al dinero”. Pese a que Fernando lleve cadenas de oro tan gordas como el puño de mi mano. Y es que parece perfectamente consciente de dónde pudo haber llegado, pero no lo hizo bien, y ahora tiene que abrazar un discurso en el que todo lo que haga tenga un sentido para justificar el momento que vive como artista.

Yung Beef - Inverfest 2022

Él sigue, “la calle es de por vida. No tenemos necesidad de hacer daño ni de que nos lo hagan. A mí en verdad todo me da igual. Esto es para vacilar a los que han firmado conmigo. Ninguno tiene diamantes, ni amigos. Están to’ estresaos, que les follen. No es un mensaje de odio, a lo mejor no he sabido hacerlo mejor, pero no era con mala intención”. Y probablemente, aquí esté la clave de la comunión con sus fieles: “la calle es de por vida”. Porque en esos códigos se puede leer y entender lo que representa Yung Beef. Los códigos de la calle en los que tus amigos son tu familia y en los que si tú prosperas, los que te rodeaban cuando no había pan para llevarse a la boca, prosperarán contigo. Es por eso que Fernando tenía a sus amigos encima del escenario durante el bolo. Porque así entiende él la vida y, por ende, la música. Un medio más que un fin.

Pero como señala Hakim Bey en Zona Temporalmente Autónoma, preguntarnos si “abrazar el desorden como fuente de estilo y almacén voluptuoso” nos hace dudar de si “es la acción de algún tipo de artista o la de un niño de once o doce años.” Quizás por eso Los Planetas en su disco Zona Autónoma Permanente (El Ejército Rojo / El Volcán Música, 2021), disco inspirado en el mismo libro, incluyeron en la canción Islamabad unos versos de Yung Beef; llegando a interpretarla juntos en directo en más de una ocasión. A lo que me refiero es que, a lo mejor, ellos descubrieron la solución al enigma y vieron que Fernandito era un artista de verdad y no un niño que se dedicaba a patalear.

Sea como sea, todo eso forma parte del pasado y, aunque los medios tradicionales se empeñan ahora —llegando tarde una vez más— en fijarse en una escena urbana cada vez menos interesante, lo cierto es que ya fue presente hace tiempo; incluso me atrevo a decir, tras ver la propuesta en directo de Yung Beef de nuevo, que estamos frente al ocaso de la misma. Empiezan a vislumbrarse ecos de un pasado en el que, sin duda, todo fue mejor. O por lo menos, más interesante. Puede que haya llegado la hora y el trap —al menos tal y como lo hemos conocido hasta ahora— esté Ready pa morir.

Festivales, grupos y discos de la notícia

MÚSICA RELACIONADA

chevron-uptwitterfacebookwhatsapp linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram