Crónica Tibidabo Live Festival

7 septiembre, 2015
Redaccíon: dod Magazine

Yo La Tengo - Tibidabo Live Festival Barcelona

Redacción: Dani Luengo / Foto: Desi Estévez

El pasado viernes tuvo lugar la primera jornada de un nuevo evento musical en Barcelona, el Tibidabo Live Festival. De la mano de Park Attack! nace el hermano pequeño del Kutxa Kultur Festibala, también localizado en un icónico parque de atracciones, el Igueldo de Donosti.

El fin de semana elegido, el primero de septiembre, prácticamente el único donde poder encajar otro festival más en una ciudad sobrecargada. Éste es sin duda uno de hechos que no favoreciesen la afluencia de un público en parte saturado a parte de recién llegado de vacaciones y con las vistas puestas en el BAM, gratuito, a fin de mes.

Sea como fuere, tras las cuatro ediciones en tierras de Euskadi, se crea el festival catalán con el afán de repetir éxito basándose en el mismo espíritu y fórmula de Igueldo: un entorno idílico, pequeños escenarios, bandas referentes de la música independiente, grupos noveles y recintos no masificados. Ambos eventos comparten fin de semana además de una de las bandas cabezas de cartel, los americanos Yo La Tengo; reclamo del de este viernes en el Parque del Tibidabo.

Crónica Tibidabo Live Festival - Viernes 5

Tal fue el mimetismo que se creó entre festivales que incluso los elementos que no se pueden controlar, como el tiempo, se unieron. Desafortunadamente el clima en Barcelona no acompañó. Tuvimos una desapacible tarde otoñal más propia del atlántico: cielo cubierto, niebla incluida, y una lluvia intermitente, algo que no es propio del cálido mediterráneo y soleado clima del que puede presumir la ciudad condal. No fue sorpresa, por tanto, la cancelación del primer concierto de la tarde. Pet Fennec se quedó con las ganas.

Bajo estas circunstancias las primeras bandas en agitar las atracciones del recinto fueron, por un lado, con su propuesta de rock de salón americano y en el escenario superior -el más pequeño de los dos- The Young Wait; y por otro, en la explanada de la Plaça dels Somnis, que acogía los conciertos principales, los holandeses Back Box Red, con el carismático avión del parque revoloteando sobre sus cabezas. Eso sí, ambas bandas tuvieron que apechugar y dar la cara ante escasas decenas de asistentes.

Pasadas las nueve de la noche, con algo más de gente y la noche cubriendo las atracciones, llegó el turno de la sacudida de Niña Coyote eta Chico Tornado. De alguna manera puede decirse que tuvieron el honor telonear a YLT. Rock de garage el que destilan los vascos, con enérgicas guitarras y un directo bien pudo disfrutarse desde las alturas de la noria, o bien subido a lomos de uno de los caballitos del carrusel, para quien optase por atenuar el golpe sonoro.

La cara del recinto ya era otra. Se fue la bruma cuando se acercaban las diez de la noche, hora de cierre del parque, y prácticamente no quedaban turistas ni guiris pululando entre los festivaleros, cuyo número había crecido considerablemente. Ya cercano al medio millar de personas, impacientes de ver a los protagonistas de la noche.

Yo La Tengo aterrizaban en la península promocionando el recién estrenando álbum de rarezas -esto, hablando de YLT, puede sonar redundante-. Stuff Like That There que apenas lleva diez días en el mercado, hará las delicias de fans con catorce cosas, entre las que destaca una versión de Friday I'm In Love.

Bajo el Templo del Sagrado Corazón de Jesús, el trío de Hoboken fue haciendo gala de un repertorio que cubre gran parte de la paleta de colores del indie rock. El protagonismo del directo fue saltando de Ira Kaplan a Georgia Hubley y a James McNew, sin percibirse merma alguna en el mismo. Máquina de rock perfectamente engrasada, para un show que habría de degustarse en una sala, con menos distracciones. Las canciones placidas del nuevo álbum, daban paso a aguerridas composiciones rockeras y clásicos como Autumn Sweater y Ohm que fueron de las mejor acogidas por el público.

Crónica Tibidabo Live Festival - Sábado 6

Pasadas las penurias y el frío de la montaña del primer día, la tarde del sábado recibía a los festivaleros con otra cara. Mientras gran parte los presentes estaban más pendientes de hacerse los selfies de rigor con las atracciones y las increíbles vistas que atesora el parque, sobre las tablas del escenario principal se batían House of Wolves.

El testigo en la explanada lo recogió una de las bandas que cada vez generan mayor expectación, uno de los reclamos en el Tibidabo, los Belako. El cuarteto de Mungia, Vizcaya, defendió el título de artista revelación del año pasado con base post punk, si es que queremos etiquetar su estilo, haciendo brincar y hasta sudar a parte de las primeras filas. A base de directos asientan una fama que les deja a las puertas de ser referentes en la escena. Mucha culpa de ello tendrá su siguiente trabajo de estudio. De ello depende subir un escalón más ajustando y definiendo su sonido.

El cierre del escenario secundario del parque corrió a cargo del luminoso pop de los catalanes Ocellot. Directo con tintes de psicodélia que hacen recordar en ocasiones al extravagante londinense Patrick Wolf. Quien no tuviese oportunidad de ver a los barceloneses tendrá ocasión en el próximo BAM en la Fabrica Damm.

Fin de fiesta con otros clásicos, Mogwai. Si el viernes Yo La Tengo pasaba por el recinto celebrando sus 30 años de carrera, ahora tocaba el turno de los escoceses, quienes están de enhorabuena luciendo sus veinte primaveras, hecho que aprovechan para editar un triple disco recopilatorio, Central Belters.

En el libreto post-rock de los de Glasgow no cabe un directo que no roce la perfección. El del sábado no fue menos. Comenzaron creando atmósferas que solo pueden igualar coetáneos como Explosions In The Sky o GodSpeed Black Your Emperor!. Cortinas sonoras que generaron en temas como Summer o Tracy. Directo excelso de la banda, dedicada en cuerpo y alma, que fue creciendo en intensidad a lo largo del directo según llegaban piezas más recientes como Rano Pano o Teenage Exorcists.

Fin de concierto con una mayor base electrónica (Remurdered), aderezada con la voz de Luke Sutherland para su Mexican Grand Prix. Doce canciones que sirvieron para dar buena cuenta de su extensa carrera, pasando por su ópera prima -Young Team (1997)- hasta el último trabajo de estudio -Rave Tapes (2014)- en algo más de una hora que se hizo bien corta.

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