Crónica: Territoire + Balcanes en Madrid, Sala Siroco (21-04-2018) - Fiesta Humo

24 abril, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Territoire - Olivier Arson

Redacción: Felipe Martinez 

Ruido. Hay muchas formas de organizar y canalizar el ruido. Lo vivido el sábado pasado en la Sala Siroco fueron dos polos opuestos… o no. Minimalismo y maximalismo. El ruido como algo circular que se repite sin cesar; un imán circular con dos polos tan opuestos que se tocan por su otro extremo.

Lo que ofrecieron TERRITOIRE y Balcanes la pasada noche fue mucho ruido organizado en torno a dos concepciones distintas de ordenarlo. Ambas basadas en la repetición y los ritmos pesados. Distintas pero hermanas.

TERRITOIRE acaban de publicar su álbum debut, Alix. Un ejercicio de música electrónica que ofrece sonidos ambientales, drone y ritmos industriales. El del grupo del francés Olivier Arson fue el concierto que más público tuvo. Sobre el escenario son una máquina perfectamente engrasada. Tres personas superponiendo texturas y ritmos distintos con una precisión mecánica y  voces procesadas y viscerales que navegan sobre estos. Lo de TERRITOIRE ha sido descrito de muchos modos, pero la sensación que crean es de ansiedad; una ansiedad que no se desvanece hasta que la música cesa y que crece conforme lo hace también el sonido. Entonces la calma. Y otra vez a empezar el círculo. Sea lo que sea que se propongan con su música, conmigo lo consiguieron.

En el otro extremo del imán están Balcanes. Si lo que consigue TERRITOIRE es poner tus músculos en tensión, con los asturianos sale toda la tensión hacia fuera. Otra concepción bien distinta de ruido… o no. Maximalistas, pero no menos precisos. Los polos se tocan. Con Balcanes no hay sorpresas, exactamente como te los esperas en directo, algo probablemente derivado de que su música esté grabada en este formato. Pánico es un comienzo que te prepara el cuerpo para lo que viene. Ruido. Instrumentos que se solapan y que descargan su ira durante unos minutos para luego cesar y volver a empezar. Sobre todo esto Pablo Fernández con su voz angustiada, quien se sirve de dos micrófonos, uno sin efectos y otro con reverb. Decrépita y Masada de lo mejor del concierto. Menor afluencia de público que TERRITOIRE, pero nadie estaba allí por casualidad. Aquí nadie vende humo.

 

 

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