Crónica: Sleaford Mods en Barcelona, sala Razzmatazz 2 (20-04-2018)

23 abril, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Sleaford Mods

Redacción: Andrea Genovart

Sleaford Mods podría haber sido una de esas propuestas que un día surgió de la nada y subió como la espuma y al cabo de dos años todo el mundo recuerda como ese fenómeno de trasfondo en ese año que trabajó en aquel bar, que fue a ese festival, que frecuentó tal zona o que estuvo felizmente soltero. Sleaford Mods podría haber sido todo eso pero, gracias a Dios, así no ha sucedido. El dueto inglés de ¿punk y hip-hop electrónico? empezó a hacerse eco hace ya unos cuantos años en nuestro país pero no ha sido hasta hace un par que su nombre suena con fuerza. Prueba de ello es el buen acogimiento que han tenido los tres conciertos de esta última semana en nuestro país, tanto en Gijón, Madrid y Barcelona.

Razzmatazz 2 (Barcelona), dada la amplitud y el escenario bajo, era una muy buena sala para ver semejante espectáculo. Espectáculo porque ir a un concierto del grupo es ir a ver como J. Williamson suda la gota gorda cantando atropelladamente y sin aire, a punto de la hiperventilación, mientras a su lado el productor Andrew Fern, se ríe mirando al público con las manos en los bolsillos después de darle al play para enchufar la siguiente base en su Mac lleno de pegatinas. Así de sencillo, sin un esfuerzo por el disimulo. Pero, precisamente, eso es ser verdaderamente punk y no tirarse al público fingiendo un ataque epiléptico pero sabiendo que te van a coger y luego devolver al escenario.

La música del dúo de Nottingham en su práctica no necesita apenas recursos, pero ellos mismos son más que suficiente para levantar y conectar con un público al que se le hizo corta la hora del concierto. Eso sí, fue una hora sin apenas descanso, aunque de haberlos habido serían más que justificados dado los requisitos que exigen un directo de semejante repertorio. Un set que fue absolutamente generoso e impidió que la tensión bajara en cualquier momento con TCR, Just Like We Do, BHS, Moptop, Feel So Wrong, Drayton Manored. Todo grandes éxitos de la banda y que todavía suman más valor con la interpretación que les añade Jameson, que es todo lo contrario a lo que uno imagina antes de ver a Sleaford Mods en directo: algo más bien beligerante, con mucho push. En sus directos la comedia está por encima de todo el directo, en un contexto donde son constantes las habladurías con público y el sarcasmo imitando al estereotipo del artista que dirige el show a base de pedir gritos reconfortantes. Y, por supuesto, pogo, mucho pogo. Que es por lo que a fin de cuentas todos estábamos allí.

Sleaford Mods son dos, las dos formas de tomarte las cosas en esta vida donde la rueda del capitalismo no deja de girar. O haces como Williamson y te desahogas, inteligentemente, y te quedas con la paz de alguien que ya no tiene náusea porque la acaba de vomitar; o haces como Fern: te retiras a un lado con tu camiseta de Wiggum de Los Simpsons, te quedas mirando semejante despilfarro y te ríes de todo. Sea lo que sea, tanto cantante - pues desde English Tapas (2017) ya hay más entonación que recitación -, como productor son partes ineludibles de este proyecto tan peculiar como necesario. Como son las cosas de barrio.

 

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