Crónica: Rufus T. Firefly en Madrid, sala La Riviera (13-04-2019)

16 abril, 2019
Redaccíon: dod Magazine

Rufus T. Firefly (2017)

Redacción: Miguel Vico

El fin de gira de Rufus T. Firefly se presentaba emocionante. Con todas las entradas ya vendidas, parecía que como mínimo el público pondría su parte. Lo que quizás no era tan aparente sería el increíble esfuerzo de la banda por ofrecer uno de esos shows que quedan en el recuerdo de toda una vida.

La publicación del cartel oficial nos daba pistas de cosas que viviríamos esa noche. Con Penny Necklace como artista invitada para abrir el concierto, pronto nuestros ojos se desviaban a los nombres de Manuel Cabezalí, Zahara, Morgan y Alice Wonder. No sabíamos mucho más, solo nuestra imaginación daba rienda suelta a imaginar lo que el grupo tenía preparado para nosotros. Sin embargo, su imaginación resultó ser mucho más amplia que la nuestra.

Si bien en una ocasión tan cargada de emoción como el cierre de la gira más importante de la banda lo lógico hubiera sido un gran discurso por parte de los miembros del grupo, ellos decidieron callar. Mejor dicho, decidieron hablar a través de su música. El concierto se abría con un largo texto de agradecimiento proyectado en el telón de fondo del escenario. En él, se reconoció a todas las personas que habían ayudado a la banda a lo largo de más de una década y mandaron bonitas palabras de agradecimiento a un público que desde el primer momento se notó entregado.

Rufus T. Firefly ha creado en estos últimos años su obra más sentida y compleja, dos álbumes llenos de significado que unidos componen el nombre de MagnoliaLoto. Un trabajo artístico que, como ellos mismos dicen, declara un alegato en defensa del arte, el amor y la naturaleza. Después de una grandísima ovación, se nos presentaba el formato del concierto, el cual estaría dividido en varios actos. A través de estos actos bucearíamos por el increíble mundo imaginativo de la banda.

Desde el minuto uno, el concierto del grupo proveniente de Aranjuez se convirtió en una auténtica travesía por un sinfín de sentimientos e ideas. Los dos líderes de la banda, Víctor Cabezuelo y Julia Martín-Maestro cogieron toda la carga emocional del concierto para unir al público como si de un único individuo se tratara. Pocas veces he vivido un sentimiento de unidad semejante, de sintonía con todos los que te rodean. A través de unos visuales tan psicodélicos como lo es la música de estos dos últimos álbumes, el viaje ya queda marcado como uno de los mejores de nuestras vidas.

Aún con el fantástico despliegue gráfico del show, este era un concierto para cerrar los ojos y volar. Los interludios instrumentales trasladaban la mente casi a otro plano. Quizás es complicado de entender para el que no estuviera allí, pero prometemos que no hacía falta Lucy In The Sky With Diamonds para tener este sentimiento de estar volando. No podían faltar los grandes temas de estos discos, momentos como Nebulosa Jade o Río Wolf hicieron que el público coreara sus melodías fervientemente. Para el recuerdo quedan también temas como Demogorgon o Pulp Fiction. En definitiva, pudimos disfrutar de un repertorio completo y bien fundado, más puntos para el espectáculo.

Especialmente Julia, a los mandos de la batería, provocó prácticamente el nirvana para muchos y levantó en múltiples ocasiones la ovación del público. A pesar de la tendencia de dejar a la percusión relegada a un segundo plano, la batería de Julia es protagonista, es líder y camino a seguir. Sin lugar a dudas, la artista madrileña se presenta como una de las referencias femeninas más significativas de la música indie española actual.

Por si lo que contamos fuera poco, las colaboraciones fueron auténticas joyas irrepetibles. Los artistas nombrados fueron apareciendo justo antes de cerrar cada uno de los actos para versionar temas de la banda. Un gesto que amplió la diversidad del show y evidenció la calidad artística de todos los que pasaron por el escenario. Especial mención merecen Manuel Cabezalí y Zahara, que hicieron una reinterpretación llena de sentimiento y fuerza. La voz de Zahara penetraba hasta los huesos, una chica prodigio que moduló la voz a su antojo para hacer que su canto fuera como una aguja entrando mil veces en nuestro cuerpo. Acupuntura musical.

Ni siquiera para despedirse escuchamos la voz de los miembros del grupo. Con un sencillo dibujo de la banda despidiéndose mientras entran en una flor de loto completaba un espectáculo que conjugó todos los elementos de los que disponían para crear una experiencia única. No me cabe duda de que se trató de uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida y que de igual manera lo fue para muchos. Ahora, es el momento de dejar ir una etapa tan bonita y abordar nuevos caminos e ideas. Rufus T. Firefly se despide temporalmente desde lo más alto, el desafío es más grande que nunca. Ahora que ya salvaron el mundo, las cotas solo pueden plantearse más allá, quién sabe qué deparará el futuro.

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