Crónica: Rosalía en Madrid, Wizink Center (10-12-2019)

Redaccíon: dod Magazine

Rosalía en Madrid, Wizink Center

Redacción: David Moya / Foto: Óscar Lafox - Wizink Center

Han dicho de Rosalía que su éxito no es real, que es un producto prefabricado por Sony y que cuando llegara el momento de vender entradas nos daríamos cuenta de ello. Quizás, y solo quizás, el simple hecho de que en un abrir y cerrar de ojos se agotaran las entradas para dos Palau Sant Jordi y un WiZink Center, haya hecho que los maravillosos Nostradamus que campan a sus anchas en esto malnombrado “industria de la música” hayan tenido que cambiar de parecer.

El WiZink Center lleno hasta la bandera presagiaba entre suspiros y vítores la noche histórica que íbamos a vivir de la mano de una artista que ha sabido traspasar las barreras idiomáticas y ha conseguido que hasta el mismísimo Obama la tenga entre sus artistas favoritas. El estudio de las raíces de la música y el tesón que siempre ha demostrado, haciendo que desde bien pequeña todo en su vida girase en torno a su formación la convierte en una de las artistas más completas a nivel global.

Acompañada por dos palmeros, dos coristas, su flamante cuerpo de baile y su fiel escudero, El Guincho; Rosalía aparecía entre gritos que hicieron que las lágrimas de emoción aparecieran desde el primer momento en los ojos de la protagonista de la velada. El resumen de la noche podría ser que presenciamos un show bastante previsible en el que nada se dejó a la improvisación, pero no nos importó. Agradecida de corazón a todas y todos sus seguidores, pero especialmente “a la persona que dejó todo por irse a su lado y sin la que no hubiera llegado a ningún lado”, El Guincho; al que dedicó ese Catalina que interpretó a capella rasgando la voz y quizás su interior por la pasión demostrada en la pieza.

Pese a no comulgar con la vena reguetonera, reconozco que la guinda fue la aparición sorpresa de Ozuna en ese “Yo x Ti, Tú x Mi” que rezumaba química y complicidad por todos lados, y no solo entre los artistas. Rosalía visita lo urbano pero sin olvidar los orígenes, quizás así y solo así, seamos capaces de comprender y encontrar un gran elemento diferenciador con el resto de divas musicales. Sin un gran montaje y una puesta en escena que se centra en las luces y los bailes se plantó Rosalía en Madrid para despedir El Mal Querer demostrando que no son necesarios los fuegos artificiales para sorprender.

Yo no sé si todo esto durará y claro que hay mucho dinero detrás de su éxito, pero sin talento no consigues las cifras que la catalana está consiguiendo. Un éxito que nuestros amigos de la bola de cristal achacarán ahora al coqueteo de la artista con los ritmos urbanos demostrando lo parca que es la memoria a veces y olvidando que hace dos años llenó el Teatro Circo Price con su voz y la guitarra de Raúl Refree. Sea como sea, al César lo que es del César y anoche se demostró que ya es una realidad: Rosalía está en el Olimpo.

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