Crónica Primavera Sound 2015 - Viernes

30 mayo, 2015
Redaccíon: asier
Alt-J - Primavera Sound 2015 - Eric Pamies
Alt-J - Foto: Eric Pamies

La pereza no puede ser una opción si quieres disfrutar de una jornada maratoniana del Primavera Sound.

Con eso bien claro dentro de nuestra moyera, pisamos bastante pronto el escenario Primavera y tuvimos la suerte de presenciar la parte final del concierto de Sylvan Esso. El dúo norteamericano formado por Amelia Meath y Nick Sanborn repartieron mandanga de la buena en un animadísimo concierto de electro-pop y sintetizadores donde pudimos escuchar las canciones incluidas en su disco debut homónimo publicado el pasado año. ¡Queremos más!

The Voidz se subieron el escenario con un Julian Casablancas sin duchar y con el pelo bi-color liderando el chiringo. Y es que el aspecto del lider de The Strokes parece también ligado a su música. The Voidz ejecutaron un rock noise sucio y encrespado tan irregular como el disco que publicaron el año pasado: Tyranny. Lo bueno es que el hecho de que el proyecto del señor Casablancas no funcione demasiado biene en directo, nos permitió comenzar antes de tiempo nuestro particular destino para la jornada del sábado: el picoteo.

El nombre de Tobias Jesso Jr. estaba marcado en nuestros horarios como una cita ineludible dentro de la programación del escenario Pitchfork. El canadiense llegaba desde Vancouver con un discazo titulado Goon bajo el brazo, que le ha llevado a conseguir comparaciones con grandes cantautores norteamericanos de los 60'-70'.

Sí, tal vez un concierto basado casi exclusivamente en un piano sea arriesgado. Lo que no es de recibo es que un concierto que necesita de cierta 'insonorización' externa esté rodeada de conciertos con gran distorsión. Y es que el show de Jesso se vino abajo por el escaso volumen del Pitchork, algo pasa con este escenario, que redució a cenizas la delicadeza y el amor que el canadiense intentaba poner a canciones tan preciosistas como The Wait, Hollywood, Just A Dream o el brutal Without You.

Tobias, 'Tobaias' para los amigos', estuvo tan a la altura como las circunstancias lo permitieron. Muchos de los asistentes se fueron antes de tiempo por las inclemencias sonoras que no permitieron disfrutar del show, así que esto requiere un regreso inminente a España en formato sala.

Los responsables del escenario Pitchfork arreglaron a tiempo los problemas previos de Jesso y...

Mike Hadreas lo hizo bien, muy bien. La embriagadora música de Perfume Genius y el magnetismo de su frontman nos sedujo desde el primer momento que empezaron a sonar los temas pertenecientes al último trabajo del grupo: Too Bright.

Las chicas de Sleater Kinney y su rock combativo nos esperaba al otro lado del Parc del Fórum con una de las 'reuniones' más esperadas del festival. Y no fallaron, no señor. La banda de Olympia (Washington) en formato cuarteto arrebataron la consciencia de los que nos acercamos al escenario Heineken con una espectacular y potentísima voz de Carrei Brownstein, y unas contundencia de guitarras y batería inesperadas.

Esa mezcla de punk y rock melódico funcionó a la perfección con canciones de su último álbum como No Cities To Love, o Price Tag, así como con joyas de la talla de What's Mine Is Yours de discos anteriores.

Continúando con el picoteo previo a Alt-J, nos acercamos al escenario ATP con humildad absoluta para disfrutar de un estilo del que nos calificamos como auténticos neófitos. El caso es que eso da igual cuándo tienes a dos grandes, uno más que otro, como Killer Mike y El-P.

Los raperos Run The Jewels llegaron directos desde Nueva York para soltar un 'zas en toda la boca' a base de rimas y una presencia escénica que no hace otra cosa que arengar a la masa para que el suelo bajo sus pies tiemble tan fuerte como los bajos que lanza su DJ. Nos ganaron el corazón con canciones como Oh My Darling Don’t Cry y cumplimos un objetivo primordial ante cualquier concierto: pasarlo en grande.

Y con Death From Above 1979, nos pasó tres cuartas partes de lo mismo. La verdad es que después de día y medio con bandas a medio tiempo, necesitábamos un poco distorsión y mala leche a la hora de azotar los parches de la batería.

Así aterrizó el dúo canadiense guitarra-batería formado por Sebastien Grainger y Jesse F. Keeler en el escenario ATP. Con un concierto basado en las canciones incluidas en su útlimo disco, The Physical World, los de Toronto nos hicieron botar y sudar de lo lindo, mientras veíamos a gente volar en las primeras filas de público.

Ese punk-rock contundente, a ratos 'bailable' (leáse con prudencia), llegó en el momento adecuado para ir llenos de energía al concierto de Alt-J, después de escuchar temazos como Virgins o Trainwreck 1979.

Bueno. ¿Y que me decís de Alt-J? La banda británica dispone ya de un estilo propio y característico que 'te gusta' o 'pasas palabra', así que asumimos que para los de la primera opción, lo de ayer fue un auténtico espectáculo.

Los británicos sonaron épicos desde el arranque del concierto con Hunger Of The Pine (a tope con Miley Cyrus), gracias también a un sonido perféctamente ajustado del escenario Heineken...que estába hasta los mismísimos topes.

La voz de Joe Newman estuvo a la altura de las circunstancias, tanto como el resto de la banda que actúa como una máquina perfectamente engrasada, y sonaron de lujo canciones como Matilda, Left Han Free, Something Good o Breezeblocks. A veces no hace falta grandes artificios y trucos de mágia encima de las tablas para absorver al público, y eso es algo que Alt-J saben ejecutar a la perfección desde el primer momento con un sonido amplio y pulido al extremo. Lo mejor de lo que llevamos de Primavera Sound 2015.

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