Crónica Primavera Sound 2015 - Sábado

31 mayo, 2015
Redaccíon: asier

American Football - Primavera Sound 2015
La cifra oficial de 175.000 asistentes se antoja escasa para la extremádamente multitudinaria tercera jornada que ayer cerraba la edición número 15 del Primavera Sound.

Como viene siendo habitual en nuestra particular estrategia para atacar el cartel diario del festival barcelonés, nuestro objetivo fue conjugar cabezas de cartel como Interpol o The Strokes, con bandas emergentes en letra más pequeña y con gran proyección como DIIV o un esperado revival como el de American Football.

El escenario Pitchfork, uno de nuestros escenarios más visitados de este año con relación amor-odio incluido (Tobbias Jesso todavía debe estar hablando con el técnico de sonido), nos dejó en las primera parte de la tarde con un par de conciertos memorarables.

La primera medalla se la otorgamos a DIIV. La banda de Nueva York liderada por el peculiar Zachary Cole Smith no se desvió de su personal propuesta de dream pop y shoegaze de guitarras resplandecientes, que con el sol de cara nos hiptonizó a lo largo de una hora. Sonaron temas de Oshin como How Long Have You Known, Human o el celebrado Doused, además de nuevos temas que estarán incluidos en su próximo álbum Is the Is Are previsto para otoño de este mismo año.

Nos dejamos llevar por ese amable laberinto de punteos de guitarras bien conjuntadas y nuestra primera experiencia con DIIV en directo no pudo ser más satisfactoria.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, decidimos fijar nuestro campamento base en primera linea del Pitchfork para ver American Fooball como nunca antes..y probablemente, como nunca otra vez.

Junto con Mineral, la vuelta a escena de la banda de Chicago era para mi uno de los momentos más esperados de este año en el Parc del Fòrum. Y es que con tan solo un LP y un EP, la banda de Mike Kinsella (Owen, Cap'n'Jazz...) se han posicionado a lo largo de la última década como una pequeña gran banda de culto que cruzó de largo la prolífica escena indie de Chicago en los 90.

El estilo de American Football es tan personal como mezclar un math-rock perfectamente ejecutado con la emotividad del emo más sentido. Ese que nos tocó la patata hace 15 años cuándo los pantalones nos quedaban un par de tallas más grandes y visitábamos diáriamente la web del sello Deep Elm y el mismo que ayer nos volvio a poner los pelos de punta con los primeros arpegios de Mike.

Desde luego, no fueron la banda más cercana, pero escuchar en directo canciones como Never Meant, Honestly?, The Summer Ends o I'll See You When We're Both fue muy emocionante. ¡Ay ese sonido de trompeta!

El concierto de Tori Amos, su primer escarceo en vivo con España, nos sirvió para relajar esas piernas dignas de un peregrino que cambia el camino de Roncesvalles a Santiago por el del Pitchfork al Heineken. Nunca hemos seguido de cerca a la cantautora norteamericana, pero aplaudimos de buen gusto tan bien y tan alto como el agradecido público que abarrotaba el piso y gradas del escenario Ray-Ban.

Del 3-1, no queremos hablar.

Ya en el escenario Heineken, volvimos a disfrutar de Interpol y de un directo prácticamente calcado al que asistimos en el Round House de Londres el pasado mes de febrero.

La sobria puesta en escena de Paul Banks y su banda se ajusta perfectamente a lo que vamos a ver a continuación, cuándo deciden abrir con Say Hello To The Angels y cerrar con All The Rage Back Home. El concierto está tan bien medido y ajustado que nada se sale de lo planeado. Si es verdad que, en ocasiones, la frescura y la improvisación es un punto a favor a tener en cuenta, con Interpol sonando tan imponentes como suenan, tampoco pasa nada.

Si el acento mexicano de Banks y esa voz tan particular y penetrante no tiene el efecto esperado, la impecable guitarra de Daniel Kressler y los tambores bien atizados de Fogarino cierran el círculo de esta banda que viaja entre el post-punk más oscuro de sus primeros discos y el indie-rock más personal de El Pintor, que ha resultado como el menos agradecido por el público generalista.

Cuándo nos dan en todo el hocico con My Chemistry, The New, Pioneer to The Falls o Slow Hands, sólo podemos pedir más.

Y para cerrar por todo lo alto, o no, decidimos abrazar al bueno de Julian Casablancas y sus The Strokes, después del pequeño fiasco protagonizado el día anterior con su otra banda The Voidz.

Dejando a un lado que las pintas de Casablancas no pegan ni con cola con la del resto de sus 'compis', que aparentemente si se lavan el pelo, los de Nueva York comenzaron su recital mezclando temas de sus acertados primeros discos, con sus últimos y poco comprensibles escarceos con las tendencias hortera de los 80.

Así pues, composiciones como Someday, Last Nite, Reptilia, Under Cover Of Darkness o New York City Cops brillaron a través del megáfono de Casablancas y el virtuosismo guitarrero de Albert Hammond Jr., pero otras como One Way Trigger y esos falsetes rompe-cuerdas vocales dejaron el marcador en empate.

Es la primera vez que veíamos a The Strokes en vivo, pero resultó extraño esa falta de complicidad entre sus componentes que no hace otra cosa que dejar en evidencia que alguien está desatendiendo las tareas del hogar dentro de la mansión de los Strokes con tanto trabajo de freelance por parte de varios de sus componentes.

Nos vemos en el Primavera Sound 2016.

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