Crónica: Panda Bear en Madrid, Conde Duque (25-04-2019)

Panda Bear - Noah LennoxRedacción: Felipe Martínez

Quien no sea muy fan de Buoys, el último trabajo de Panda Bear estuvo de enhorabuena, porque apenas sonó entre todo el repertorio de su concierto dentro del Ciclo Suena Conde Duque en el centro cultural. Pero también está de enhorabuena porque después de la actuación seguro que se pensó más de una vez darle otra vuelta a un Buoys casi recién salido del horno que adquirió otra dimensión en directo. Un sonido que en vez de enlatado y comprimido como en la grabación, se escapaba en todas direcciones adquiriendo un tinte mucho más orgánico y expresivo.

Noah Lennox, aka Panda Bear es una de las figuras más respetadas dentro del campo de la música alternativa desde hace ya casi dos décadas. Menos conocido tal vez que su grupo Animal Collective, considerado de culto, agotó aun así todas las entradas en muy poco tiempo a pesar del poco bombo que se le dio a su actuación, que no estaba programado por ninguna promotora habitual, sino por parte del Ayuntamiento de Madrid. Esto provocó que algún despistado se acercara a la puerta con la esperanza de encontrar algo después de enterarse el propio día de la actuación. Imposible, todo vendido y el auditorio con el aforo completo.

Precisamente fue con Home Free, el tema que cierra Buoys con lo que comenzó el directo. En el centro del escenario estaba él, con el semblante serio que ya le es habitual, unos grandes auriculares y con un MPC y un sintetizador analógico. A su espalda, tres pantallas que presentaban visuales de todo tipo, pero sin rastro del fluir del agua de sus últimos videoclips, ese sentir perezoso del movimiento lento pero continuo de Buoys no estaba por ningún lado, y seguramente ese fue su mayor acierto para hacer una actuación impecable.

Aparte de la propia Buoys también dedico su tiempo a revisitar sus aclamados Panda Bear Meets The Grim Reaper con Crosswords, Person Pitch con Comfy in Nautica y su reciente EP A Day With The Homies, al que dedicó bastante tiempo del set al tocarlo entero alternado con otros temas. De hecho, después de Token, lo último en sonar fue el fulgurante comienzo de Part Of The Math, antes de caer en el patrón industrial de su caja de ritmos para terminar de forma abrupta. Entre canción y canción, pasajes improvisados a base de sintetizador y de fasear su sonido antes de volver a otro reconocible.

Una hora de concierto que supo a poco pero que dejó sensación de saciedad entre unos asistentes que, aunque pedían más, saben que no es tan fácil acceder a un concierto de esas características algo íntimas, por mucho que Lennox viva a tiro de piedra en Lisboa. Nos quedamos contentos, de momento.

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