Crónica: Muse en Madrid, Estadio Metropolitano (26-07-2019)

27 julio, 2019
Redaccíon: dod Magazine

Muse en Madrid, Estadio Metropolitano

Redacción: Adrián Gallego

Podría sorprender lo lejos que ha llegado Muse con su propuesta épica y facilona que emula de forma un tanto burda lo que hacían años antes bandas como Smashing Pumpkins, Radiohead o Deftones, pero el panorama musical internacional está tan repleto de grupos mediocres que lo único que sorprende es que a estas alturas, una vez pasado su pico de popularidad y sobreexposición mediática, sigan siendo capaces de (casi) llenar estadios.

Al margen de lo cuestionable de su propuesta, desde luego fue una suerte para los fans de Muse que en esta ocasión la banda visitara España presentando su mejor trabajo en bastantes años, un disco muy superior a ladrillos como The 2nd Law o Drones, el peor álbum que han publicado hasta la fecha. Parecía que Matt Bellamy había perdido el toque para los riffs pegadizos y el pop radio friendly (quizás la única faceta que se le daba realmente bien), pero con Simulation Theory la banda vuelve a ofrecer algún que otro buen estribillo como el de Pressure, riffs interesantes como el de Thought Contagion y algunos temas en los que se suman al carro de los sintetizadores retro (por si no quedaban claras las influencias, el diseñador de la portada del disco es Kyle Lambert, el diseñador del cartel de Stranger Things). Pese a la mala acogida que tuvieron sus anteriores discos tanto entre el público como entre la crítica, la banda ha metido en el repertorio de esta gira hasta 5 temas de esta etapa como Psycho, el caso de autoplagio más descarado de su carrera, o The 2nd Law: Unsustainable, su bochornoso intento de hacer brostep. El hecho de prestarle demasiada atención a la última década de su trayectoria ocasionó que apenas tocasen temas de discos como Origin Of Symmetry o The Resistance y que dejasen totalmente olvidado a Showbiz, su más que digno álbum debut.

Si hubiese que definir con una palabra el espectáculo que la banda ha preparado para esta gira sería excesivo. A casi cada canción le correspondía alguna coreografía de bailarines con trajes luminosos o disfrazados de robots, confeti, juegos de luces, una máquina de recreativas, un numerito a lo Macbeth un tanto patético, bailarines que flotaban o una suerte de alien robótico gigante que sacaron en el tramo final. Desde luego todos esos elementos funcionaban bien haciendo que el público no se saliera ni un segundo de esa experiencia épica que intentaban mantener todo el concierto, como si el público tuviese escasa capacidad de atención y necesitase estar sobreestimulado continuamente (o a lo mejor querían evitar que al difuminarse un poco la epicidad el público viese por un momento al emperador desnudo).

En lo respectivo a escenografías, coreografías y todo lo extramusical en los conciertos, en la mayoría de ocasiones menos es más y muchos otros artistas consiguen crear, con menos medios, una puesta en escena y un espectáculo mucho más atrapante y sólido, con un concepto interesante detrás y no una imaginería tan aleatoria como la que mostraban Muse. El exceso no es sólo relativo al espectáculo sino que también es aplicable a su música; la búsqueda continúa de la grandilocuencia del rock de estadio configuró un setlist en el que no dejaban descanso alguno y esta inclinación a lo excesivo sabotea incluso las buenas ideas de sus propios temas. Un claro ejemplo de esto último sería el riff inicial de Thought Contagion (¿el riff más pegadizo e inspirado de Bellamy de la última década?) que en vez de repetirse a lo largo de la canción es sustituido por unos coros que remiten al sonido facilón de bandas como Imagine Dragons.

La acústica del Estadio Metropolitano tampoco les hacía demasiado bien. Desde las gradas el sonido perdía pegada y definición, sonando todo muy disperso pese a que te encontraras bastante cerca del escenario. Eso sí, el clásico efecto de los estadios que hace que las voces de los aficionados suenen casi fantasmagóricas encajaba a la perfección con el espectáculo de Muse y agregaba más epicidad si cabe al concierto cuando decenas de miles de personas cantaban al unísono los estribillos de hits como Plug In Baby, Time Is Running Out o Knights of Cydonia.

Poco más se puede añadir, fue un espectáculo efectista dirigido a su público de siempre. Un público que, por cierto, va envejeciendo ya que no parece que la banda conecte demasiado con las nuevas generaciones y porque, además, ¿qué clase de joven es capaz de dejarse 70€ en un concierto hoy en día?.


Festivales, grupos y discos de la notícia

MÚSICA RELACIONADA

0 comments on “Crónica: Muse en Madrid, Estadio Metropolitano (26-07-2019)”

  1. Lo único en lo que estoy de acuerdo es que estos precios se van de las manos pero:

    1) Decir categóricamente que The 2nd Law o Drones son "ladrillos" o poner a Muse en general de grupo "mediocre" es un tanto arrogante.

    2) Macbeth? Casi casi, pero mira bien la referencia antes de escribirla, que no llegas a flipao.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cross-circle
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram