Crónica: Manel en Madrid, sala La Riviera (Inverfest 2020)

12 enero, 2020
Redaccíon: dod Magazine

Manel (2019)

Redacción: Pablo García

Ayer, el grupo catalán Manel decidió romper las barreras lingüísticas presentando Per la bona gent (2019) en la capital, dentro de la programación de Inverfest 2020. Su última obra es aquel pop de Jo Competeixo (2016) pero más retorcido y sintético, con canciones en las que la voz de Guillem Gisbert pasa por autotune.

Con una pantalla más alta que ancha al fondo que mostraba los colores en gradiente del último disco, comenzaron tocando Formigues, canción inspirada en los versos de Jacint Verdaguer. Guillem hizo la gracieta de usar un mata insectos o desodorante mientras cantaba, apestando toda la sala entera. Luego vinieron Els Entusiasmats, Aquí tens el meu braç y La Serotonina, la canción más caribeña que nos hizo mover las caderas. A partir de aquí, lo que no cesaron hasta el final fueron los movimientos y bailecitos de Guillem. En Jo Competeixo, al ser la canción del título de su anterior disco, cuya portada, es obra del propio Roger Padilla, decidieron cambiar la gama de los colores de la pantalla para acompañarla. Hubo un momento en el que el público pidió Un directiu em va acomiadar, pero Guillem comentó que ni siquiera recordaba los acordes de esta. Al igual fue entonces el karma el que hizo que Guillem Gisbert, al intentar empezar La Cançó del Soldadet, no encontrase los arpegios. Llegó pensar que era culpa de la guitarra o de Roger, el guitarrista.

La gente se animó aún más al escuchar Tubs de ventilació. En Teresa Rampell, una versión moderna de Santa Teresa de Jesús, la gente comenzó a corear el estribillo con el vocalista. Juguetearon con el público alargándola más mientras bailaban. No faltaron obviamente ni Boy Band ni Per la Bona Gent. Durante las canciones más bailables, hubo gente que se subía encima de los hombros de sus amigos, intentando imitar a los castellers catalanes. En el bis, hubo momento para volver a sus raíces. Tras Amb un Ram de Clamídies y Sabotage, cantaron una versión actualizada a sus nuevos sonidos de Boomerang y Benvolgut, que además fueron hiladas entre sí sin darnos cuenta. En la primera, entre la canción reprodujeron frases dichas en un Tour de Francia en el que Indurain participó, haciendo referencia a la estrofa “Però parlo de temps, crec que era el juliol en què es va fondre l’Indurain i vam maleir el danès i les rampes d’Hautacam” (“Pero pasó hace tiempo, creo que era el julio en que se fundió Indurain y maldecimos al danés y a las rampas de Hautacam”), poniendo así a la canción en contexto.

El concierto de Manel fue casi impoluto, sonaban bastante bien y eso es difícil de hacer tocando en la Riviera, una sala de la que todo el mundo se queja por su acústica y sonido. La gente, a pesar de no saberse todas las letras, mostraban la ilusión de poder ver a la banda.

Me alegra que grupos como Manel triunfen en comunidades de habla no-catalana y defiendan su lengua minoritaria, porque supone un intercambio cultural, que es algo que siempre es bonito y enriquecedor. Y más aún con Manel, que se caracterizan por tener unas letras originales, preciosas y llenas de referencias.


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