Crónica: Mallorca Live Festival 2022 - Jornada del viernes

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25 junio, 2022
Redacción: Fran González

Mallorca Live Festival 2022

Hay pocas cosas que puedan mejorar una ya de por sí nutrida y variopinta oferta musical repartida a lo largo de tres intensos días de festival. Al margen del innegable atractivo de su cartel, el Mallorca Live Festival parte con el juego ganado desde el minuto uno gracias, precisamente, a su privilegiada ubicación y a su entorno de auténtico ensueño. Un clima envidiable, un marco inscrito por y para la desconexión, y las inacabables bondades de una isla amable, paradisíaca y sanadora que hacen de éste el espacio que cualquier asistente asiduo a festivales pueda desear.

Es lógico, por tanto, que nuestra segunda vez en este festival parta con las expectativas tan altas, teniendo en cuenta la gustosa experiencia de la que pudimos ser partícipes en un ya lejano 2019, y que ahora, cerca de tres años después, buscamos revalidar como se merece. No queríamos perder ni un segundo, y las ganas de que nuestro reencuentro con el festival mallorquín dieran comienzo cuanto antes nos llevaron a estar en el recinto tan pronto como nos fue posible. ¿Los motivos? Conocer de primera mano el buen hacer de ciertos chicos levantinos de los que llevamos hablándoos algún tiempo. Ellos son Muro María, a quienes descubrimos el pasado año y que por fin, durante esta primera jornada del Mallorca Live Festival, comprobamos in situ lo acertados que estuvimos al incluirles en nuestra promoción dod de artistas a tener en cuenta en 2022. Aunque comedidos por las dimensiones de la cita en la que ponían en juego sus armas, el cuarteto alicantino formado por Claudia, Rubén, Jorge y David supo caldear el ambiente acertadamente, entregando algunas de las pistas pertenecientes a su EP de debut, recientemente publicado (“Estoy Pensando En Dejarlo”) e incluso otras muchas que aún no han visto la luz y que ya nos alertan de que hay Muro María para rato. Su propuesta, desenfadada y a caballo entre el pop acelerado y el rock más naíf, se deja querer gracias a esa trabajada entrega que bebe de los mejores (arrojo jovial, frescura noventera y picardía de la que marca la diferencia), volviéndonos a convencer sin lugar a dudas de que el suyo será uno de los nombres a los que ahora en adelante y de seguro nos acostumbraremos a ver en muchos festivales de nuestro país.

Pero esto no había hecho más que comenzar, y raudos y veloces nos dirigimos al escenario Innside By Meliá para tener el deseado encuentro con uno de los artistas que más ganas teníamos de ver sobre el escenario. Gracias a su omnipresencia y de haber formado parte de las aportaciones más mayúscula de nuestro panorama nacional, nos da la sensación de que le conocemos de siempre, pero a Christian Quirante hay que verle y disfrutarle como se merece, porque más allá de su papel como productor en la sombra de terceros, Alizzz lleva dos intensos años demostrándonos que su nombre se conjuga con presencia propia y su puesta en escena no hace más que corroborar eso con crédito y mérito. Desafortunadamente y por cosas de los solapes, a pesar de coincidir con Rigoberta Bandini y con C.Tangana en la misma jornada del festival, su puesta en escena no incluyó ningún featuring (algo que de seguro frustró a más de un asistente), aunque dada la energía con la que Alizzz y su banda llenaban el escenario, pocos añadidos extra le hacían falta al catalán para ganarnos y esas tonadas que son ya parte de la historia de nuestro pop (Tiene Que Haber Algo Más, Ya No Siento Nada, Ya No Vales, Amanecer) fueron la idónea nota de romanticismo y ritmo que necesitábamos para abrazar el atardecer mallorquín.

Editors - Mallorca Live Festival 2022

Sin mover los pies de donde estábamos, nos disponíamos a reencontrarnos con unos clásicos de la primera hornada de bandas británicas independientes que supusieron un antes y un después en ese movimiento revival que tanto influenció a nombres posteriores. Nos referimos a Editors, que, contra todo pronóstico, siguen tan vigentes como el primer día y saben de buena mano cómo enfrentarse a las circunstancias menos favorecedoras (su franja de actuación coincidía con la de cierto madrileño, y eso repercutió en el comedido número de asistentes). A pesar de ello, la formación liderada por Tom Smith supo ganarse a su público, sirviendo sobre las tablas del escenario Innside By Meliá un sorpresivo arranque con sabor a puro techno oscuro donde demostró la valía de algunas de sus canciones nuevas, pertenecientes a su inminente nuevo disco (Heart Attack) y además seguir demostrándonos que se puede pasar el juego echando mano de clásicos inmediatos que nunca pasan de moda (Papillon, Munich).

Después de esta positiva regresión a nuestras raíces indies, queríamos caña y los gamberros riffs de guitarra de The Parrots nos llamaban desde el escenario Ferry GNV como cantos de sirena para ir a darlo todo. Una dosis de buen rollo, íntima y cercana, ubicada en un espacio que, a pesar de sus dimensiones, acogió la puesta en escena de hasta seis músicos, saxofonista inclusive, quienes gracias a esas pegadizos y desenfadados cañonazos pusieron una nota de color sobresaliente a la noche. Especial mención a la colaboración extra que Diego García y Álex de Lucas tuvieron, contando con la todoterreno Ade Martín (aka Shanghai Baby, aka una de las artistas más omnipresentes del underground patrio actualmente).

Pero tocaba cambiar de tercio, ya que a medida que la noche se cerraba cada vez más el cuerpo nos pedía baile y euforia a tope. Para ello, nada mejor que el escenario Tanqueray 0,0, que acogía la actuación del londinense Max Cooper. No lo negaremos, acabamos viendo al productor gracias a esas casualidades que a veces ofrecen los tiempos muertos dentro de un festival, pero su propuesta, completamente centrada en un minimal techno progresivo que nos hizo entrar en calor con vistas al que, en nuestra opinión, era el plato fuerte de la noche. Un nombre que se coló a última hora, como consecuencia de la desafortunada baja de Peggy Gou, pero que a sus seguidores más acérrimos nos alegró de sobremanera. Sin embargo, todo hay que decirlo, Jamie xx entregó un set más irregular del que en esencia nos hubiera gustado disfrutar. Para los fans de toda la vida, comenzar con su reciente Let’s Do It Again o colarnos puntualmente temazos propios como SeeSaw fueron notas de alegría que terminaron quedándose escasas dentro de esa maraña de zapatilla machacona que, entendemos, es la propicia para las circunstancias. Aún con ello, poder sentir de cerca la entrega de uno de los mejores productores de los últimos diez años es un apasionante check que tachar de cualquier lista.

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