Crónica Madrid Live 2015

Imagine Dragons - Madrid Live 2015

Crónica : Beu

El día 30 de octubre la capital contaba con la primera (o segunda, ya que parece que a pesar del cambio de nombre ni ellos lo tienen claro) edición del Madrid Live! en el Barclaycard Center, o como todos seguimos llamándolo, el Palacio de los Deportes.

Las actuaciones comenzaron con puntualidad a pesar de que era imposible que todas las personas que estaban en la cola consiguieran entrar en la media hora prevista antes del comienzo del primer concierto. No obstante, no pareció que importara demasiado ya que los pobres Papaya no recibieron demasiada atención. Con algo menos de la mitad de la pista y las gradas prácticamente vacías, tocaron temas como “Caballo de Sal” o “Cosas Fascinantes y Sencillas”, que aunque no consiguieron despertar del todo al público, sí que hicieron algo más llevadera la primera media hora de festival. Sonaron bastante bien y no se puede negar que Yanara Espinoza puso todo su empeño en animar al público.

Tras un cambio de escenario francamente eficiente, llegó el turno de los teloneros de Imagine Dragons en toda su gira europea, Sunset Sons. Con una voz que a veces recuerda a la de Caleb Followill de Kings of Leon y un rock bastante más directo y pegadizo, se supieron ganar a un público que lo que quería era disfrutar y divertirse. Tocaron sus singles “She Wants”, “Remember” y “On The Road” y otros temas como “Tick Tock” que aunque aún no ha salido en su versión de estudio sin duda promete. Un concierto sencillo pero que dejaba con ganas de más.

Se avecinaba la que sin duda fue la peor parte del festival. Con un “Somos nudozurdo y estamos encantados de que la gente joven vaya a los conciertos” los madrileños dieron comienzo a una actuación que se vio afectada por un sonido demasiado estridente y el gran error de ponerles entre Sunset Sons y Kakkmaddafakka. Y es que lo cierto es que los organizadores no fueron nada inteligentes al establecer ese orden de actuación, ya que no les hacía un gran favor ni al grupo ni a ellos mismos: el estilo no encajaba demasiado y supuso un parón impresionante, por lo que fueron muchos los que aprovecharon para huir a por comida o al baño. Aunque en lo instrumental no están nada mal, el sonido estaba demasiado alto, como ya comentábamos, y su cantante, Leo Mateos, se marcó más de un gallo que no pasó desapercibido. Si a eso le sumamos que su despedida en medio de la última canción, “Prometo Hacerte Daño”, fue haciendo un simple gesto con la mano y sin dar siquiera las gracias, podemos explicar fácilmente por qué no solo su música no convenció, sino que además acabaron cayendo mal.

En cualquier caso, ya venía Kakkmaddafakka para hacernos olvidarlo mientras pasábamos un buen rato. Hicieron una entrada triunfal con el himno de la Champions a todo volumen y comenzaron con su famoso “Touching”. Ya desde el primer momento quedó claro que se habían ganado al público, y es que aunque está claro que técnicamente no son perfectos (de hecho, Axel Vindenes parecía estar un poco afónico y hubo algún que otro fallito), saben montar un buen espectáculo y hacer que la gente disfrute. Sin abandonar sus peculiares coreografías y su constante movimiento, nos deleitaron con casi todos sus grandes éxitos y con el estreno de su nuevo single “Galapagos”, que cuenta con un sonido que te transmite el ambiente paradisíaco de estas islas. Finalmente, para no dejar de lado la fiesta que sus conciertos suponen, cerraron con una versión de “Bailando” de Paradisio que todo el mundo coreó entre risas.

Se acercaba ya el momento que todo el mundo esperaba y el Palacio de los Deportes ya estaba prácticamente lleno. Poco a poco el escenario se llenó de espejos, luces y todo tipo de instrumentos de percusión, hasta que finalmente Imagine Dragons saltaron al escenario con “Shots”, de su último álbum. Desde ese momento se fueron sucediendo canciones acompañadas de juegos de luces y efectos y una energía incesante por parte de los integrantes del grupo. Hay que decir que aunque Dan Reynolds (voz y percusión) es un gran líder y sabe cómo mantener el ánimo del público, cuenta con una banda de grandes músicos detrás, como Daniel Wayne, que se marcó unos solos de guitarra impresionantes, tanto con la eléctrica como con española, y, sobre todo, William Wells, que pese a pasar desapercibido por no ser miembro oficial del grupo, realizó una actuación impecable en la que salvó todos esos momentos en los que Dan no se molestaba en cantar su parte. Porque otra cosa no, pero los coros en Imagine Dragons son esenciales

Además, uno de los elementos más destacables de su directo, y de sus temas en general, es su gran variedad de registros, que en parte explica por qué atraen tanto a adolescentes como a gente que ya peina alguna que otra cana. Así nos hicieron viajar desde el pop de “Trouble” o “Polaroid” hasta el potente rock de “I’m So Sorry”. Ahora, no se puede negar que no les falta ese toque teatrero de grandes estrellas que se refleja en lo exagerado de muchos de los movimientos del cantante, que se tiró la mitad del concierto tirándose al suelo de rodillas, y, por ejemplo, en el momento en el que se quitó la camiseta para provocar una gran ovación por parte del público adolescente.

Para conseguir alguna que otra carcajada entre el público, Dan hizo gala de sus conocimientos de español al contarnos que se llama “Danielito”, que es “un hombre sincero” y que estudió español durante 3 años. Con esos comentarios, dio comienzo a lo que sería la recta final del concierto, con temas, en su mayoría, de su primer álbum, como “Bleeding Out”, “Demons” y “On Top of the World”. Cómo no, el broche final antes de abandonar el escenario no podía ser con otro tema que con su famoso “Radioactive”, que sin duda merece la pena ver en directo con toda la energía que derrocha y con la gran exhibición de percusión en toda la parte final.

Tras unos minutos de vacío en el escenario, volvieron para regalarnos un solo tema más, “The Fall”, de su último disco Smoke + Mirrors. Una gran elección para un final de concierto, pero podrían haberse estirado más y haber tocado alguna que otra más antes del final, ya que se quedaron un poco cortos y muchos esperaban escuchar el nuevo single, “I Was Me”, que sacaron recientemente para colaborar con el tema de los refugiados.

En resumen, un festival que en general dejó buen sabor de boca pero en el que, lamentablemente, la representación nacional no resultó convincente. Esperemos que para la próxima la elección de bandas se haga con algo más de sentido común.

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