Crónica: Low Festival 2022 - Jornada del domingo 31/07

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1 agosto, 2022
Redacción: Fran González

Rufus T. Firefly (2022) - Low Festival 2022

Todo pasa, incluso lo bueno. Amanecemos el día después al cierre de su esperada nueva edición con cierta resaca (emocional) y confirmando que, a pesar de todos sus puntos flacos y mejorías en la lista de deseos personales de cada uno, el Low Festival continúa brindando una experiencia a la cabeza de los eventos musicales más emblemáticos de nuestro país, y, a despecho de haber lidiado con unas circunstancias poco favorecedoras durante el último par de años pandémicos, la organización continuó demostrando a lo largo de sus tres días de celebración por qué es capaz de seguir estando en la cresta de la ola festivalera.

La jornada del domingo 31, a diferencia de la del viernes 29 y la del sábado 30 en la que acabamos con la lengua fuera por no querer perdernos ni un detalle de su programación, la dedicamos a orbitar por el recinto, valorando los pros y cons de la experiencia y tomándonos este cierre con calma. Porque esa es una de las virtudes que precisamente aporta el Low Festival, bajo nuestra experiencia previa y actual. Tres días holgados que transmiten comodidad y proporcionan los mimbres idóneos para disfrutar sin prisas ni estreses, favoreciendo algo que siempre es gustoso de atestiguar, y es ese clima familiar que se respira en el ambiente. Porque tener canas y ser indie no está reñido.

Por avatares del destino, nuestro itinerario para el domingo nos quedó excesivamente masculino (no habían muchas más alternativas, que supiéramos), y decidimos dar el pistoletazo de salida a la jornada con otra dosis de psicodelia de media tarde, que bien podría ser ya un género en sí mismo. Si la encargada de hacerlo el sábado fue Anni B Sweet, en esta ocasión el turno fue para sus hermanos en las tablas, el elenco al completo de Rufus T. Firefly (aunque a la de Fuengirola le tocó hacer doblete y salir a la palestra a llenar con su luz y encanto las inmediaciones del Escenario Benidorm music&emotion). Una muy notoria turba de asistentes hizo ruborizar al bueno de Víctor Cabezuelo, consciente de que las circunstancias climatológicas no eran las más idóneas para permanecer bajo la tórrida mirada de un sol abrasador. Los de Aranjuez agradecieron que los asistentes se jugaran la lipotimia sirviéndoles en bandeja las sinuosas y sugerentes líneas que completan ese El Largo Mañana (Lago Naranja Records, 2021) donde se dejó claro que estos nuevos tintes que ahora maneja la banda, con sabor a afrobeat y soul, obligaban a tener que cambiar el ritmo y la cadencia del movimiento de nuestras caderas.

Temples - Low Festival 2022

Como si de un fade out/fade in se tratara, Cabezuelo y compañía le cedían el testigo a otros expertos en lo que a psicodelia crepuscular se refiere, quienes además también conocen bien a la entrañable Anni (pero esta vez la andaluza pudo disfrutar del concierto desde abajo como el resto de mortales y no tuvo que realizar ningún triplete, eso faltaría). La banda liderada por James Edward Bagshaw arrancó con timidez, rodeada por una asistencia más bien comedida que nos hizo plantearnos el interés de la misma sobre la banda británica. Más allá de su acogida, cuestionablemente exitosa, Temples cerraron esta dupla de pyscho-rock ámbar y alborado ofreciendo uno de esos sets que entran bien y que acompañan idealmente cualquier atardecer de verano que se precie.

Para cambiar radicalmente de tercio, nos esperaba de vuelta en el Escenario Benidorm music&emotion una figura de nuestro pop de nueva época a la que le teníamos muchas ganas, pero que sin embargo nos dejó algo fríos. Sen Senra arrastró a una remarcable multitud, como no pudo ser de otra manera. Esa irresistible ola de R&B a lo 00s que abraza su ritmo y la notoria cantidad de éxitos inmediatos que el artista ha cosechado en tan poco tiempo han firmado cheques que su directo no pudo pagar. Aparte de que los exagerados graves de su sonido nos despeinaron y nos obligaron a sacar los benditos tapones para los oídos por vez primera y única en toda la jornada (inciso, ¡llevado siempre tapones!), el artista gallego hizo un excesivo uso de elementos pre-grabados en su set que, a título personal, nos provocó desconectar de su directo y sentirnos fuera del mismo. Pero oigan, que quizás es la edad. Aunque en disco, seguimos disfrutando y mucho del bueno de Senra, que conste.

Contra todo pronóstico por el llenazo que acontecía a la actuación del artista de Vigo, en el Escenario Radio 3 también estaban sucediendo cosas y positivamente arropadas por el respetable. Ni lo que sucedía en otros escenarios ni su bisoñez impidió que Morreo nos deleitaran con ese salero a caballo entre lo castizo y lo lisérgico, poniéndonos a bailar y de buen humor con sus melodías pícaras y estivales que tan bien maridan con el caloret del Mediterráneo. No obstante, para nosotros nos era imposible no tener la mirada ya depositada en el gran acto de la noche, que aterrizaría en breves instantes sobre las tablas del Escenario Vibra Mahou.

Primal Scream - Low Festival 2022

Sin lugar a dudas, tener a Bobby Gillespie a un palmo de distancia y poder ver en su rostro la vida y obra del rock’n roll es un privilegio que nos llevamos forjado a fuego de esta edición del Low Festival. El de Springburn no nació ayer y por eso supo cómo encendernos desde el principio con una arrolladora y muy eléctrica versión de la mítica Swastika Eyes, que sin embargo fue sucedida por un tramo de cortes más densos, donde Gillespie puso en riesgo la atención del público, emborrachándose de palabras abrazadas por largos solos de guitarra más próximos a la performance que a una actuación musical al uso (de hecho, fue durante el mencionado baremo del concierto donde el escocés le brindó unos emotivos versos al recientemente desaparecido Mark Lanegan). Pero con la elegancia que le caracteriza, el frontman de Primal Scream supo girar el timón a tiempo, invitando a escena a su coro de confianza y ofreciéndonos una inmersión directa y deliciosa dentro de algunos de los temas más clásicos y célebres de su afamado Screamadelica. Historia viva de la música que a día de hoy continúa siendo tan vigente y relevante para el público como para bandas nóveles que se miran en Gillespie y cía a la hora de hacer andar sus respectivas carreras. Por algo será.

El del escocés fue un broche único para la conclusión del añorado regreso de un festival en su edición más “indie nacional”, pero que más allá de sus pertinentes nombres de toda la vida en tamaño grande, nos demostró que rascando se ocultaban en su cartel una destacable variedad de nombres más emergentes, prometedores o simplemente minoritarios con los que se pretendía tener a todo el mundo contento. A nosotros, por lo pronto, nos tiene ya expectantes pensando en la edición del año próximo.

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