Crónica: L.A. en Madrid, sala Joy Eslava [22-11-2018]

26 noviembre, 2018
Redaccíon: dod Magazine

L.A. - Concierto despedida Madrid (2018)

Redacción: Bárbara Sanjuan / Fotos: David Moya

El pasado jueves, 22 de noviembre, tuvo lugar el concierto de despedida de la banda L.A. en la capital. Como ya os contamos, tras diez años de trayectoria musical, el grupo mallorquín liderado por Luis Alberto Segura abandona los escenarios (esperamos que no para siempre).

Por esta razón, el directo que iba a tener lugar en el escenario de la sala Joy Eslava, se presentaba ante nosotros como un concierto más emotivo de lo normal, que congregó grandes canciones de su carrera durante dos horas. El público estaba expectante, y según apareció el cuarteto sobre el escenario, empezaron a sonar las notas que nos descubrían uno de sus mayores éxitos Hands. La canción con la que se dieron a conocer hace casi una década, entonó al público que tarareaba el estribillo al unísono.

El sonido en la sala, bastante bien calibrado, nos dejaba contemplar cada una de las peculiaridades de la banda, saboreando cada una de las notas que reflejan la calidad musical de L.A. Eso sí, desde mi punto de vista, a un volumen demasiado alto. De hecho, a partir de una canción lenta, que fue amenizada con un carrusel de luces muy bonito, la guitarra de Pep comenzó a sonar de forma estridente, llegando incluso a superponerse sobre el resto de componentes y la voz de Luis. Esta sensación continuó durante todo el concierto, haciendo que no disfrutara todo lo que quería, pero bueno, me voy a centrar en otros aspectos de la noche, aunque creo que esto era necesario mencionarlo, de hecho lo comentamos entre el público.

Después de la primera canción, siguieron con Perfect combination haciendo que, con un par de temas, el público rememorara la primera etapa de la banda y se entregara completamente. Sonaron cortes cañeros como Crystal clear o Revolutionary disguise intercalando con otros más tranquilos como Oh, Why?.

L.A. - Concierto despedida Madrid (2018)

Canción a canción, iban completando las dos horas de show que tenían previsto, y como bien dijo Luís, habían venido a tocar, les había costado mucho elegir entre todo el repertorio y seleccionar los temas, y aunque también tenían muchas cosas que decir, iban a ir directos al grano. Tuvieron tiempo de ponerse melancólicos y recordar sus inicios en esa misma sala, en la Joy, y agradecer al público estos diez años de compañía, saborear la multitud de aplausos entre tema y tema y algún que otro vítore. También nos invitaron a bailar con In the meadow y su sonido tan “años cincuenta”, para continuar con un momento casi acústico (al que ya nos tiene acostumbrados Luis). Para más detalle, anoche nos les servía con solo un bis, sino que entre peticiones de “otra, otra” decidieron salir a tocar una última canción.

L.A. nos ofreció un concierto en el que abstraerse en los sonidos de las canciones y dejarse llevar por las emociones de cada una de ellas, más aún sabiendo que desconocemos cuando será la próxima vez que podamos volver a escucharlas en directo. Para colofón final, como ya han hecho en otras ocasiones, eligieron para despedirse Stop the clocks, canción con la que no pude evitar que cayera alguna que otra lagrimilla. Es tan bonita a la par que te envuelve en un halo de tristeza… y más sabiendo que por el momento L.A. se retiran de los escenarios.

Mención especial al técnico de luces, que envuelve siempre en un ambiente especial los conciertos de L.A. También el guiño de la camiseta de Pep, que llevaba impreso el nombre de cada uno de los componentes de la banda.

Os deseamos un “Swetest goodbye” y deciros que os echaremos de menos.

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