Crónica: Kamasi Washington en Madrid, Teatro Coliseum (13-05-2019)

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16 mayo, 2019
Redacción: dod Magazine

Kamasi Washington (2018)

Redacción: Adrián Gallego

Kamasi Washington volvió esta semana a visitar nuestro país y lo hizo de la mejor forma: tocando en teatros en vez de en salas o festivales como nos tiene acostumbrados.

Podría tener sentido aproximarse a la música de Kamasi Washington con cierto escepticismo. La sobreexposición en los medios y la sospechosamente articulada buena recepción de sus trabajos por parte de una crítica que no para de utilizar la etiqueta de “renovador del jazz” para referirse a él dan motivos de sobra para levantar sospechas, pero, de forma excepcional, en este caso sí que hay una propuesta sólida detrás del hype mediático. Desde luego la etiqueta de renovador del género quizás no es la más apropiada para describir su música. Se podría decir que Kamasi reinventa la rueda, pero lo hace con clase tomando elementos de vanguardistas del jazz como Sun Ra, Art Ensemble of Chicago o Pharoah Sanders, combinándolos con elementos de grandes del soul y el funk y añadiendo influencias de sonoridades más recientes.

En directo los méritos de la propuesta de Kamasi Washington quedan aún más al descubierto, aunque esto se deba principalmente a la ridículamente prodigiosa banda que le acompaña: Desde el contrabajista Miles Mosley capaz de tocar fantásticas melodías funk a ritmo frenético al interesantísimo registro de la intérprete Patrice Quinn, pasando por el teclista Brandon Coleman, que le robaba protagonismo al mismísimo Kamasi. Completan la banda dos bateristas que aportan épica al conjunto, un trombonista y Rickey Washington, el padre de Kamasi que cumplía años aquella noche y que no podía dejar de mirar con admiración a su hijo en los momentos en los que no tocaba.

A diferencia del repertorio de su última visita, en esta ocasión Kamasi decidió obviar The Epic para centrarse en Heaven and Earth, su monumental último álbum que se extiende hasta las 3 horas de música. Del resto de su discografía el estadounidense sólo repescó Truth del ep Harmony Of Difference, una canción que Patrice Quinn elevó por encima de la versión de estudio aportando una fabulosa melodía cantada con vibrato, empleando su voz como si fuese un instrumento más. En el repertorio de la noche también introdujeron Giant Feelings, una canción de corte más pop escrita por el teclista Brandon Coleman y cantada a dúo con Patrice Quinn, que pasó de los 3 minutos de la versión de estudio a dilatarse a casi los 20. Brandon Coleman también cantaba en otros temas utilizando vocoder y su virtuosismo al teclado dejó grandes momentos como un solo de guitarra tocado a teclado valiéndose del bending.

Pese a que los componentes de la banda se repartían el tiempo para brillar de forma bastante democrática, los elegantes solos de Kamasi, en los que dejaba al lado el virtuosismo fácil y se centraba en romper ritmos y crear melodías simples pero interesantes, fueron sin lugar a dudas de lo mejor de la noche. De forma paralela, el estadounidense también ejercía de director de orquesta estando atento en todo momento a lo que hacían sus compañeros y al rumbo que tomaban las canciones. Esto quedó muy patente cuando en Fist of Fury, con una simple mirada al teclista y al baterista, hizo que estos cambiasen en cuestión de segundos ritmo e intensidad para dejar espacio a la voz de Patrice Quinn, quien volvió a brillar bramando en el tramo final la proclama “Our time as victim is over. We Will no longer ask for justice. Instead we will take our retribution”

En fin, así se convierte a un escéptico.

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