Crónica: Jorge Drexler en Madrid, Teatro Calderón

6 marzo, 2019
Redaccíon: dod Magazine

Jorge Drexler (2017)Redacción: Javier Nieto

Solo había tenido la oportunidad de ver a Jorge Drexler en directo una vez con anterioridad, fue en el verano del 2008 en el Teatro Egaleo de Leganés, aquella fue una hermosa velada de viernes que servía de broche de oro a dos jornadas musicales que comenzaron la noche anterior con un inmenso Springsteen en el Bernabeu. Desde aquel día pensé que sería un asiduo a los conciertos de este poeta del  castellano con el gran don de palabra que le caracteriza. Como la de anoche, aquel día fue una noche especial de una gira especial (Cara B) en el que un intimista Jorge Drexler mostraba en solitario con su guitarra y artefactos sonoros de lo que era capaz.

Pues alejado de las expectativas que me marqué aquella noche, me planté en el madrileño Teatro Calderón más de 10 años después sin haber cumplido aquello que me dije. Con varios discos, giras y premios a sus espaldas, esperaba impaciente esta noche, pero parece que poco ha cambiado. Jorge Drexler en la gira Silente ofrece un espectáculo en solitario parecido a aquel que viví, pero con diferente poesía. Respaldado únicamente por guitarra y unos escasísimos efectos visuales que hacen que te centres más en lo que has venido a hacer, a disfrutar de una de las voces y talentos más grandes del panorama castellano. El uruguayo, recién llegado del Cadiz carnavalero, nos ofreció un set list muy enfocado en su último disco, Salvavidas de Hielo, pero repasando con versiones muy personales algunos de los éxitos de su larga carrera.

Así, temas como Deseo, Mi guitarra y vos, Todo se transforma o El pianista del gueto de Varsovia fueron disfrutadas por un respetuoso publico que parecía avergonzado de estropear con su voz lo que deleitaba a sus oídos. Hubo tiempo para charlas físicas, bromas, versiones (Chega de Saudade) e incluso peticiones (Zamba del olvido).

Mención especial para Asilo, la canción que más me gusta de su último disco en la que colabora Mon Laferte y la pena de no haber podido disfrutar de Pongamos que hablo de Martinez, en la que agradece fervientemente todo lo que Sabina a significado en su carrera musical.

Olvidandose por completo de sus dos discos anteriores, Amar la Trama (2010) y Bailar en la cueva (2014), pone fin a la velada con una emocionante versión a capella de Al otro lado del río, canción con la que consiguió el Oscar a la mejor canción original por Diarios de motocicleta y una festiva Sea.

Para los bises, de pie y con guitarra eléctrica, se deja un trío de canciones mágicas de su nuevo disco. Movimiento, Silencio y Telefonía son ya canciones fetiche en la discografía del urugauyo. Tras dos horas con el alma pegado a la butaca Jorge nos dejó volar libres saliendo del teatro con la sensación de que lo había vuelto a hacer, que el solito con su presencia, su voz y su guitarra es capaz de cautivar a propios y extraños en un mundo de universos paralelos.

Por segunda vez me digo a mí mismo que no tardando mucho debo volver a ver a este espécimen en extinción de la palabra y la guitarra, y a poder ser en otro formato en el que estoy convencido que lo disfrutaré tanto como lo he hecho dos veces en solitario.

 

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