Crónica IZAL - Madrid, Barclaycard Center (11-04-2015)

17 abril, 2015
Redaccíon: dod Magazine

IZAL (2015)

Redacción: Íñigo Renedo

Doce mil almas abarrotaban el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid a la espera de uno de los grupos que más han evolucionado en estos últimos años, Izal. Sólo dos discos, Magia y efectos especiales y Agujeros de gusano, les ha servido a estos chicos para dar pasos de gigante en el panorama musical español.

Pasos que se plasmaron al principio del concierto con un vídeo cronológico de 2010 hasta el presente, 2015. De tocar para apenas veinte personas, a pasar por la Plaza del Trigo del Sonorama 2013, la sala La Riviera en 2014, hasta llegar a donde están. El recorrido terminó enfocando a la gran masa que se agolpaba. Los gritos ya no podían cesar, y ni si quiera habían salido los integrantes de la banda.

Ahí estaban, Mikel Izal (vocalista y compositor), Alejandro Jordá (batería), Emanuel Pérez (bajo), Alberto Pérez (guitarra) e Iván Mella (teclado), o lo que viene siendo: Izal. La risa y Jenna Fischer. Con fuerza. Relájate, conseguiste conquistar a todos, esto cantaba Mikel, y a la vez parecía intentar decírselo a si mismo, porque, como bien dijo el mismo cantante durante gran parte del concierto, todo lo que estaban viviendo en ese momento era un sueño hecho realidad.

Asuntos delicados, 28 horas, Tu continente. Una vez en funcionamiento, es difícil parar, y esto no iba a ser menos. El ambiente se calentaba por segundos. Había momentos en los que la propia banda dejaba que el público fuese el cantante; quien llevase el ritmo del concierto. Y entonces llegó el “cómo os gusta el ukelele” que exclamó Mikel al ver el revuelo que formaba entre el público el simple hecho de coger dicho instrumento y Conclusión en Do para ukelele. Les acompañó Iván del Castillo con una trompeta y sonó en todo el Palacio. También hubo tiempo para presentar dos temas del próximo disco que saldrá en septiembre: En aire y hueso y posteriormente Hacia el norte, que dejó entre ver cómo será lo nuevo del grupo.

Igual que el vocalista recibió en su momento un ‘Extraño regalo’, éstos nos daban uno inesperado a todo el público, Jairo Zavala, o lo que es lo mismo, Depedro. Con él interpretaron Palos de Ciego y exigieron "gritar, lo más alto que puedas” a todos y cada uno de los allí presentes. Tras el delirio llegó la trilogía y el mensaje del conjunto con Epílogo I – La duda razonable, Epílogo II – La caída del imperio y Epílogo III – Resurrección y venganza.

Un brevísimo descanso y aparecieron cinco sillas en medio del escenario. Una para cada componente. Un acústico que maravilló al público y dio otro toque, mucho más personal, al concierto, y a los temas Sueños lentos, aviones veloces, A los que volveremos y Eco. Este último, del primer EP Teletransportedel grupo, pedido a gritos festival tras festival y que no quisieron olvidar en esta velada.

Iván Mella se posicionó sobre su teclado e inició una sofisticada entrada de Ockham. Lo justo para cambiar el chip de los ritmos lentos del acústico para enfilar la segunda mitad de la gala. Tóxica y de repente Juan Aguirre (Amaral) para dar Magia y Efectos Especiales. Una caja de sorpresas que no cesaba y todavía quedaba por abrir del todo. Una vez interpretadas, y coreadas por todos, Hambre y Pánico Práctico, llegó el turno para el Premio Nacional de las Músicas Actuales, Carmen París, que acompañó a Izal en Agujeros de Gusano. El ritmo frenético continuó con la esperadísima Qué Bien, con la cual prácticamente se dieron a conocer lejos de sus círculos cercanos y con la que seguro que ni una garganta paró de cantar.

Mikel aseguró que “ya ha comenzado la cuenta atrás, se acabará” y llegó la Despedida. Pero una despedida que se aumentó con Prueba y error y el final, ya normal de la banda, La Mujer de Verde. Un final que solo es el principio de lo que esta banda ha creado y seguirá creando. Mikel, Alejandro, Emanuel, Alberto e Iván se arrodillaron y agradecieron a todos los que llenaron el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, pero estos fueron correspondidos con las mismas “muchísimas, muchísimas, muchísimas gracias” que Izal gritó al apagarse las luces del escenario.


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