Crónica: Helado Negro en Madrid, sala Moby Dick (21-11-2019)

23 noviembre, 2019
Redaccíon: dod Magazine

Helado Negro

Redacción: Pablo García Torres

Esta vez no fuimos al Santiago Bernabéu para ver uno de los partidos de la temporada del Real Madrid, si no para poder asistir al sold out de Helado Negro en la Sala Moby Dick, en la que presentaba el íntimo y notable This Is How You Smile (2019).

Quién se encargó de abrir el evento fue mori con música cosechada de su propia habitación. A pesar de los nervios, lo que no nos dejó disfrutar de su música fueron los bajos y graves tan altos que hacían que las estanterías metálicas de la pared derecha de la sala retumbasen constantemente. Este problema no se solucionó durante el concierto y me dio algo de rabia porque el artista parecía bastante interesante. Aun así, de una manera dejada y cansada nos deleitó con canciones que todavía no forman parte de un disco concreto.

A medida que mori iba finalizando su actuación, la sala se iba llenando cuidadosamente para poder coger una buena posición. A las nueve y media, bastante puntual, salió Roberto Carlos con sus dos multinstrumentistas que le acompañaron durante toda la velada. Comentó que, durante esta gira, quería darle la oportunidad a su público de poder escuchar íntegramente su último disco en directo y que tocaría otros temas de sus obras anteriores al final del concierto.

Con una sonrisa de oreja a oreja comenzó a tocar Please Won’t Please. Mientras el saxofón sonaba algo temeroso, el problema del retumbe de las estantería y pared persistía, así que esperé el momento oportuno para poder alejarme algo más ya que me impedía disfrutar del concierto correctamente. Una vez alejado, el problema se solucionó, aunque hubo momentos en los que, cuando el sonido bajaba, el choque de copas y los abridores irrumpían los íntimos momentos que Roberto quería crear para sus fans.

Aun así, Roberto siempre mostraba esa sonrisa al cantar, transmitiendo una energía que nos hizo vibrar a toda la sala, moviendo el cuerpo tímidamente hasta que poco a poco entramos en calor. El repertorio continuó y llegamos a Running. Antes de comenzar a cantarla, Roberto nos invitó a corear con él el estribillo. Los músicos se colocaron uno enfrente del otro para tocar el teclado, Roberto cantó alegremente a la vez que se movía de un lado al otro del escenario mientras la gente no paraba de cantar junto a él. El momento más delicado de la noche fue al cantar Sábana de Luz solo con la ayuda de sus músicos. Recordó la última vez que vino a Madrid, hace seis años en el Museo Reina Sofía, y comentó lo emocionante que es ver que su público crece y lo encantador que era vernos otra vez más en una sala más grande.

Los efusivos aplausos y gritos del público hicieron que volviese a salir para cantar esos temas antiguos que nos prometió al principio. No faltó Come Be Me de su anterior disco, canción con la que cerró el concierto y con la que más nos hizo bailar. Había alguna que otra nuca emocionada bailando a los ritmos synthpop.

Los problemas de sonido de la sala hicieron que no disfrutase mucho de ambos conciertos, me costó entrar en el ambiente que Helado Negro crea tan cuidadosamente. Fue casi a mitad del concierto cuando esto se solucionó. A partir de ahí, dejé que la amabilidad y sonrisa de Roberto me atrapasen.

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