Crónica: Festival Tomavistas 2018, jornada del sábado

27 mayo, 2018
Redaccíon: dod Magazine

La Bien Querida - Tomavistas 2018Redacción y Fotos: David Moya

Con la resaca emocional todavía de la primera jornada del festival tocaba acercarse al Parque de Enrique Tierno Galván a una hora temprana, propia de un domingo de cañas (o cualquier día, no os vamos a engañar), ya que la programación del Tomavistas así lo requería. Podíamos haber ido antes, porque sabemos que Texxcoco lo merecía. Pero si no, ¿quién escribía la reseña del viernes para que supierais todo lo que había pasado? Para que veáis que pensamos en vosotros. Pero que sepáis que me han chivado que sigue mereciendo la pena ver a Texxcoco y que les auguramos un buen futuro a los canarios.

Pero lo que os decía, llegamos para ver a La Bien Querida, que está inmersa en la gira de Fuego, su último trabajo. Con algo de retraso por motivos técnicos aparecía Ana en escena rodeado de una banda de gran calidad, y es que siempre ha sabido rodearse de gente con talento. Recordemos que lo de la bilbaína era la pintura hasta que Jota, cantante de Los Planetas, le animó a componer e intentarlo en esto de la música. Si es que le debemos tanto a ese hombre…Pero bueno, ya hablaremos más tarde de él. Sabíamos que el plato fuerte de la programación del mediodía era ella, y se notaba por la gran afluencia de público que, caña en mano empezó a vitorear desde el primer acorde. Y es que es jodidamente bonito todo lo que hace, y si no os habéis parado a escuchar su quinto álbum os recomiendo hacerlo. Allí sonaron temas como Dinamita, Muero de Amor o Lo veo posible; pero el momento más mágico, recordemos que rodeados de arbolitos que ensalzaban todo, llegó con De momento abril. Alguna lagrimilla vi caer, que yo estoy atento a todo. Y es que siempre que te vemos, nos pasa lo mismo. Gracias por tanto.

Tulsa - Tomavistas 2018

Ahora era el turno de Tulsa, que al igual que nuestra protagonista anterior, llega con disco bajo el brazo. Miren Iza presentaba a finales del pasado año Centauros, y como llevábamos bastante tiempo sin presenciar un directo suyo, nuestro deber era asistir para tomarle el pulso a la hondarribiarra. Con esa actitud que combina su dulce voz con ese tono medio “macarra”, por definirlo de alguna manera, que quiere transmitir; aparecía en el escenario. Personalmente, noto mucho la diferencia entre las canciones pertenecientes a Centauros, su nuevo trabajo, respecto a las de los anteriores; especialmente las que aparecen en La Calma Chicha, disco que creo es el mejor de su carrera. Y es que, aunque canciones como Venda Vendita Venda o Bilbao suenan genial en esa voz prodigiosa que la madre naturaleza le ha dado, me quedo con Los Amantes del Puente. En resumen, el concierto fue una Oda al amor efímero.

Y llega el momento de confesaros mi relación de amor-no lograr pillar de qué rollo van. Estoy hablando de Kokoshca, los navarros lo dan todo en el escenario y las guitarras que tienen son increíbles. Y me pasa que cuando les veo quiero irme, pero hay algo que no me deja, porque en el fondo me gusta lo que escucho y veo. Así que si tenéis oportunidad tenéis que verle y dar respuesta a lo que os digo, porque me vuelan la cabeza.

El Columpio Asesino - Tomavistas 2018

Tras un descanso para comer, porque en dod Magazine somos unos máquinas pero también comemos y somos humanos y cosas de esas; estábamos listos para la dosis de puretismo que se nos avecinaba. Y nosotros encantados. ¿El primero grupo? El Columpio Asesino. Antes de nada me gustaría aclarar que la voz principal del grupo es la de Álbaro (sí, con “b”), batería del grupo, que siempre miráis a Cristina; y hasta os he oído escuchar que hacen playback. Aclarado todo esto, soy así de tiquismiquis, precedamos. Se notaba que había ganas de su actuación, y quedó patente a lo largo de la actuación, especialmente cuando sonó Ballenas muertas en San Sebastián. Se podía ver a la mayoría de la gente en esa especie de anfiteatro que forma el recinto bailando y disfrutando como niños pequeños. Babel, La Lombriz de Tu Cuello y el ya clásico Toro, contribuyeron a caldear el ambiente para lo que se nos venía encima.

The Jesus and Mary Chain - Tomavistas 2018

Si luego tendríamos a los padres del indie nacional, ahora tocaba disfrutar de los padres del internacional; al menos están considerados así por muchos. Es justicia poética, porque Los Planetas nacieron imitándoles a ellos, a The Jesus and Mary Chain. Entre aplausos aparecían los hermanos Reid y compañía, para empezar con Amputation. Y vaya pasada de show que dieron, y quiero dejar por escrito, que cuando yo sea una estrella quiero que me diseñe las luces el que se las ha diseñado a ellos. Vaya juego de luces milímetrico el que acompañaba a los temas de los escoceses. Era un pack y el público estaba disfrutando. Aunque al salir parecía que Jim estaba enfadado, el calor de los asistentes le hizo sonreír más de una vez. Como no podía ser de otra manera, el punto álgido llegó con Just Like Honey. Boquiabiertos nos dejaron, y más después de interpretar I hate Rock ‘N’ Roll. Bendita la hora en la que decidieron reunirse y reaparecer en aquel Coachella de 2007 junto a Scarlett Johansson.

Los Planetas - Tomavistas 2018

Por fin. Por fin llegaba la hora que la mayoría de todos los que estábamos allí esperábamos. Se notaba que iba a ser el concierto con más afluencia de toda la edición, porque allí no cabía ni un alma. Y al verlo me puse de los nervios, mientras escribo esto se me pone la piel de gallina todavía. No por mí, si no por ellos, por el grupo. Porque ya sabemos cómo son, nunca sabes qué directo te van a ofrecer, y era la noche perfecta para demostrar lo que valen. Y vaya que si lo demostraron. Sí, estoy hablando de Los Planetas. Pelos de punta cuando sonaron los ya típicos cantos árabes que suenan a modo de reclamo para anunciar que allí están, preparados para comerse la galaxia. Y ahí mismo, a contraluz aparecieron, porque ellos siempre van a contraluz. Y tener la silueta de Jota a escasos dos metros impone, porque joder, es Dios en carne y hueso. ¿Qué puto grupo es capaz de tener a casi toda la primera fila llorando antes de que haya empezado la primera canción? Nadie. ¿Y de que todo un festival, fieles y no fieles, se unan para cantar al unísono la primera canción, Islamabad? Tampoco nadie. Ya tenía el nudo en la garganta cuando en el foso, cámara en mano, me desarmaron con la segunda canción. Fue escuchar ese maldito acorde, ese LA que tantas veces me ha hecho sentirme vivo, en la Gibson ES-335 acariciada por Jota y se me vino el mundo encima. No recuerdo nada de ese preciso instante, solo que podría haberme quedado a vivir en él, solo que podría vivir en esa canción: Señora de las alturas.

Para descargar rabia llegaba esa Seguiriya de los 107 Faunos, en la que Eric aporrea la batería como si no hubiera un mañana. Y es que así tocan ellos, como si fuera la última vez que se suben al escenario. Fue tocar Santos que yo te pinté y empezamos a ver la luz con Corrientes Circulares en el Tiempo, Hierro y Níquel y la preciosa No sé cómo te atreves que, cómo no pudo ser de otra forma, interpretada junto a La Bien Querida. Le siguieron Amanecer y Zona Autónoma Permanente, canción en la que cambió la letra para que nos partiéramos la camisa como homenaje a Camarón.

¿Y qué os voy a decir de Un buen día o Segundo Premio, si cada vez que las interpretan parece que estamos nosotros metiéndonos esos cuatro millones de rayas junto a Eric? Qué bonito ver a todo el anfiteatro saltando y con los brazos en alto. Y qué bonito ver a Jota sonriendo y dando palmas gitanas cuando empezó a sonar la batería de Prueba esto. Y es que no era para menos, estaban allí muchos de sus amigos, y obviamente no pudo aguantarse las ganas de volver a subir al escenario a La Bien Querida, a Soleá Morente y a Miguel Valiente para interpretar Espíritu Olímpico. Vaya lujo poder ver bailar a Soleá, vaya arte joder.

Pero el final se acercaba, pero nos daba igual, porque nos regalaron Alegrías del Incendio y pese a ver cómo le indicaban a Jota que tenía que cortar, les dio igual; porque aún quisieron regalarnos De Viaje. Joder, vaya conciertazo.

Se notó que habían disfrutado, que llevaban todo preparado, que el setlist estaba cuidado. De rompernos el corazón y hurgar en las heridas emocionales que todos tenemos a invitarnos a que les acompañáramos de viaje para siempre mientras saltábamos y cantábamos a viva voz encontrándonos con miradas felices de desconocidos; guiñándonos los ojos queriendo decir: “tú sí que sabes lo que es esto, tú sí que has sido capaz de entender lo que significan Los Planetas”.

Muchas cosas quedaron claras anoche, y una de ellas por encima de todo: son el mejor grupo que ha dado la escena española, son únicos e inimitables. Y te gusten o no, debes reconocer, que les debemos mucho. Esperemos que duren muchos años. Tantos como para que yo algún día pueda llevar a mi hijx a un concierto suyo, poder mirarle a los ojos y decirle: “disfruta. Esto es lo que significa ser de Los Planetas”. Porque Los Planetas no te gustan, de Los Planetas se es, como si de un equipo de fútbol se tratara.

Y de Princess Nokia…de Princess Nokia no esperéis ni foto, ni palabras por mi parte. Solo vi media actuación, y todo lo que hacía era a mitad de cada una de las canciones indicar al dj que cortara y pasara a la siguiente. No entiendo el revuelo con esta chica.

Creo que la organización del festival se merece una pequeña felicitación. Sacar un evento adelante de estas características no es fácil, pero lo que nació como un pequeño festival al que había que mimar se está convirtiendo en algo enorme y muy bonito; y me alegro por ello. La edición “pureta” del Tomavistas cierra con un balance positivo, así que solo queda esperar a que pase un año y poder disfrutar de un cartel hecho con tanto mimo y dedicación como solo ellos saben hacer. ¡Larga vida al Tomavistas!


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