Crónica: Festival Paraíso 2018, jornada del sábado

11 junio, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Festival Paraíso 2018 en MadridRedacción: Felipe Martínez

Paraíso cerró sus puertas la madrugada del domingo ante un sentimiento de satisfacción general y unas ganas de más, que por supuesto supieron aprovechar la gente de los after repartiendo descuentos en la salida. A las cinco y media de la mañana los supervivientes iban pasando de un escenario a otro rogando cinco minutos más de música. Pero no pudo ser, el último en poner el cierre con pocos minutos de diferencia fue Guy Herber en el escenario grande, después de Acid Pauli en el Escenario Manifesto by Absolut y Gerd Janson en el escenario mediano, que cerró con un tema tan brutal como Pick Up de DJ Koze

El día grande de los dos que duró el festival, con unas Ibeyi que fueron atrayendo al primer público que iba entrando poco a poco. Unas bestias del directo, dos voces espectaculares animando constantemente al público a participar, como en Deathless, River y Me voy. Si su primer álbum estuvo lleno de críticas positivas, con Ash han despegado definitivamente en su carrera. Poco más que un teclado y unos ritmos pregrabados para lograr un gran ambiente, su presencia es tan poderosa que llenan cada hueco entre el público y ellas haciéndote muy partícipe.

Henry Saiz & Band. Tralla tempranera, pero con precisión mecánica. Acompañado en el escenario, un formato live interesante para calentar antes de Tune-Yards. Siempre extravagante Merrill Garbus en un escenario, siempre con una sonrisa. Un concierto copado por canciones de nikki nack y del último trabajo que vinieron a presentar, I can feel you creep into my private life. Del ukelele de Powa al cierre enérgico con Heart Attack pasando por Water Fountain y Coast to Coast, un concierto con el sello impreso del falsete de Garbus en un loop continuo a través de las canciones y un público no muy abundante pero dispuesto a darlo todo en la pista.

Cumhur Jay, por si quedaba algún despistado, es la mitad de The Zombie Kids, aunque es bastante injusto dejarlo ahí. Es un producto que ha evolucionado en una línea distinta a su proyecto conjunto, creando una música progresiva y ácida. Todo esto acompañado de unos visuales a la altura de lo que se mueve por las entrañas de internet: un gameplay del Second Life. Música e imagen contribuyeron a desarrollar un set que tenía algo de hipnótico al ver al avatar atravesar mesas de escritorio e impresoras en la pantalla mientras iba anocheciendo.

Ya entrada la noche, apareció uno de los nombres más esperados del cartel: Floating Points. La fama le precede y el formato live en solitario le sienta muy bien. Ante la creencia inicial de que íbamos a presenciar un set muy progresivo, se demostró que nada de eso. Comienzo muy tranquilo con pasajes del estilo de Shadows, aquel EP ya lejano, para llegar hasta arriba, volver a bajar y entonces reventarlo con Ratio y ponerlo debajo de nuevo. Una hora magistral de un friki absoluto de la música, un hombre con una elegancia innata encima del escenario.

A partir de ahí cuesta abajo y sin frenos, el escenario pequeño tenía una programación de lujo hasta el cierre. Dekmantel Soundsystem, Palms Trax, Hunee y Acid Pauli. Casi nada. El hecho de que todos se conozcan solo mejoró la cosa, se convirtió en un dj set casi continuo en el que el dj iba rotando. Mucho baile. Los dueños de uno de los festivales de música electrónica más grandes del mundo no pueden pinchar mal, ¿no? Mucho en común con el set de Palms Trax, house y música disco de bandera. Lo de Hunee es de otro mundo, un inicio más duro de lo que pensábamos, pero el público pedía caña. Aun así, el hecho de no hacer caso a la organización y pinchar más tiempo del que le correspondía hizo que le diera tiempo a llevar el cierre de su set hacia un terreno más colorido y esotérico. De otro mundo.

Acid Pauli solo tuvo que poner el broche a la noche. A pesar de su fama de pinchar pasajes más ácidos y no tan bailables, anoche siguió la línea anterior hasta el cierre. Perfecto.


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0 comments on “Crónica: Festival Paraíso 2018, jornada del sábado”

  1. Vimos a Petit Biscuit, un chaval majete con buena mano, y a Roisin Murphy, alocada y genial; nos comimos una pizza, entramos en una instalación con paneles luminosos y sonoros muy evocadores, y salimos por patas de este festival muy cuqui pero desangelado.
    Menos mal que habíamos pillado los abonos "regalados" en pre-reserva.

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