Crónica: Festival DGTL Madrid 2019

26 noviembre, 2019
Redaccíon: dod Magazine

DGTL Madrid 2019

Crónica: Pablo García Torres

El pasado 23 de noviembre acudí a la segunda edición del festival sostenible de la marca holandesa DGTL, que tuvo lugar en el recinto ferial IFEMA de Madrid. Había dos escenarios: el Modular y el Generator. El primero se caracterizaba por ser el más grande, con una pista amplia y con artistas dedicados al house y al mininimal; y el segundo era más pequeño, con menos pista y con artistas centrados en el techno. Los sets duraban dos horas y solapaban. Aunque hubiese solapes, la distribución estaba bien pensada ya que podías ir a la mitad de cada set de cada escenario en el caso en el que te gustasen ambos géneros o querías descubrir nueva música (como era en nuestro caso), o simplemente afincarte en un escenario si eres un amante de ese género. Nada más entrar la gente ya entraba emocionada bailando y alzando las manos.

Llegamos cuarto de hora antes del set de nuestra favorita del cartel Honey Dijon para poder conocer el recinto. Una vez reconocido, marchamos para el escenario Modular. Nos adentramos entre el público para poder estar cerca de ella. Las luces, con temática del diseño del festival, brillaban y se iluminaban al ritmo del house de la artista. Algo que no me gustó de la disposición del escenario era que un panel de leds tapaba a Honey Dijon, dejando ver solamente su cabeza. Hubo un momento en el que decidí dejar la ropa mi chaqueta en el ropero del calor que estaba pasando. A pesar de que los carteles indicaban que costaba dos euros, para mi sorpresa, era gratis. Estaba agrupado por secciones de colores y contaba con una gran plantilla de trabajadores.

Volvimos al set de Honey Dijon dispuestos a darlo todo. Como ya sabemos, suelen escoger a la dj para animar eventos de moda, por lo que era inevitable que en su repertorio no estuviese Vogue de Madonna y la intro del conocido programa de televisión americana Ru Paul Drag Race. También sampleo a David Guetta y Think (Freedom) de Aretha Franklin, mostrando así que el tiempo no ocupa lugar en sus sesiones. Fuimos a por algo de beber y a la vuelta, pensamos que era mejor quedarnos en la parte trasera de la pista para probar el sonido, ya que leí comentarios de asistentes quejándose del él en la edición anterior. Delante hubo algunos momentos en los que el pabellón retumbaba cuando se subían las revoluciones,. Por otro lado, atrás, generalmente el sonido se escuchaba algo bajo menos cuando este subía.

Antes de que Honey Dijon se marchase, fuimos al otro escenario para coger un sitio cerca para ver al exponente del techno underground español Oscar Mulero. Le dio caña desde el principio. Se caracterizaba por sonidos oscuros, loops repetitivos y potentes. Fue imposible no pensar en Du Hast, la famosa canción de Rammstein en algunos momentos en los que sonidos se acercaba a lo industrial.

Cuando finalizó, nos fuimos a descansar un poco mientras tomábamos algo para reponer fuerzas. La zona de descanso tenía mesitas y sofás hechos de palé. Aunque todo era bastante cómodo, la zona me pareció bastante pequeña. Siempre estaba llena y había recinto suficiente para poder ampliarla. La zona gastronómica también era pequeña, solo había food trucks en los cuales únicamente ofrecían una oferta vegana o vegetariana. Las barras funcionaban bastante rápido, tenían varios trabajadores, los productos bien colocados y un datafono colocado fijo en la barra que permitía un pago rápido.

En la última franja horaria del festival, nos decantamos por Tale Of Us en el Modular. Al contrario que Honey Dijon, a el dúo de amigos les ofrecieron una plataforma para elevarse y que fuesen mejor vistos. Ellos son unos expertos en crear expectación. Se centraron en crear ambientes ligeros, no tan cargados como los dj del Generator, en los que se centraban bastante tiempo. Poco a poco, las revoluciones y el ritmo aumentaban, creando aún más expectación en el público hasta llegar al deseado momento culmen. Era como estar en una montaña rusa.  El momento estrella fue el remix que pincharon de Running Up That Hill (A Deal With God) de Kate Bush. Todo el mundo entregado elevó las manos, sintiendo la música y las luces fijas rojas; viviendo la experiencia. Sin duda afirmo que fueron de las mejores actuaciones del festival. Me gusta cuando el artista juega con el público y sus emociones.

Nos dimos prisa en coger mi chaqueta del ropero. Aún nos quedaba mínimo una hora de transporte público para poder llegar a casa después de una larga jornada de techno y house.

En general el festival esta muy bien organizado y es cómodo: las barras fluyen, el ropero es gratis, los escenarios, aunque solapen, se dividen por el target y puedes coger sitio perfectamente en cualquier lugar de la pista. No obstante, el sonido podría mejorar para que fuese más accesible desde cualquier posición. En mi opinión, me gustaría que este evento siguiese adelante y creciese para poder alcanzar el nivel de la edición original.

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