Crónica: Festival Cruïlla 2018, jornada del jueves

13 julio, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Bunbury - Festival Cruïlla 2018Crónica: Andrea Genovart

Ayer el Festival Crüilla 2018 abría sus puertas, otro año más, en una jornada tranquila y de programación reducida pero no por ello menos significativa que el resto. El festival, que tiene lugar en el Parc del Fòrum, mismo recinto que el Primavera Sound, contó con las actuaciones de Seasick Steve, Jack White y Bunbury. En este orden.

De Seasick Steve seguro que podemos decir que fue una sorpresa para muchos. El cantante americano de blues se encargó de abrir el festival a las 19::00h de la tarde levantando el ánimo sin coste alguno y con una actitud divertida, generando un ambiente festivo y distendido entre los que acababan de llegar. Música alegre, apoyada con instrumentos fabricados por él mismo, fue recibiendo a la gente poco a poco y acortando la espera a los ansiosos por el directo de Jack White, por quién reconoció públicamente tener una gran admiración y serle referente.

Pasadas las 21:00h y después de una cuenta atrás que no dejaba de actualizarse, jugando así un poco con los nervios y la expectación, el ex-vocalista de The White Stripes irrumpió en el escenario Estrella Damm - el único habilitado en el primer día de jornada - entre aplausos que acogió y que pidió más.

Con una energía desbordante, Jack White se erigió indiscutiblemente como maestro de la guitarra, que cambiaba prácticamente a cada canción de la hora y media que duró el concierto. Over and Over and Over, Would You Fight For My Love? y Connected By Love fueron las canciones que tocó de su nueva etapa como solista; aún así, hubo generosidades para los que por encima de todo amamos lo que supuso su ex-banda: Hotel Yorba, The Hardest Button To Button, We’re Going To Be Friends, Steady, As She Goes y, cómo no podía faltar, Seven Nation Army, encargada de cerrar un concierto espectacular y capaz de mantener la tensión con el público en todo momento, sin excusas ni palabras vagas que dan margen para parar. Con el clásico cromatismo azul que acompaña al proyecto del músico - y que desvirtuaban el blanco y negro de las pantallas -, el de Detroit inauguró la noche no solo levantando el ánimo sino haciéndose incluso querer, cuando quizá nos esperábamos más bien un tío duro marcando distancias y sin fijar la mirada. Pero siempre haciendo rock.

Quien tampoco las marcó, al contrario, destacó por su efusividad, fue Bunbury. Con un repertorio dedicado a hacer recorrido por todos sus éxitos, el ex Héroes del Silencio fue de un sitio a otro del escenario saltando y bailando como la estrella que en su momento fue; callando también a los escépticos dudosos por el paso del tiempo, que en este caso nada se le debe reprochar. Así pues, el Cruïlla cerró por todo lo alto vociferando, entre constantes aclamaciones de ‘Enrique, Enrique’ Frente A Frente, Lady Blue, La Actitud Correcta, Hay Muy Poca Gente y Despierta. Y, cómo había sucedido con el concierto anterior, homenajeando por todo lo alto a su anterior banda con Mar Adentro, Héroe De Leyenda y Maldito Duende.

Un regalo para los oídos de todos aquellos que estaban allí, y no por la inmejorable calidad del directo sino por la oportunidad de revivir lo que fueron los himnos de una generación que ahora volvían a estar allí, bajo el pretexto de un festival que busca hacer converger lo heterogéneo y transversal.

 

 

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