Crónica: Festival Cara•B 2020, jornada del viernes

15 febrero, 2020
Redaccíon: asier

Festival Cara•B 2020

Redacción: Andrea Genovart

Quizá será casualidad, pero este año el pistoletazo de salida del Festival Cara•B, siempre dedicado a los registros más urbanos, coincidía con San< Valentín. Con el dichoso 14 de febrero que empieza ya a ser la fiesta del anti-amor, o la anti-celebración del mismo. Y eso se notaba, pues probablemente la misma generación que asiste al festival ya no es esa generación enganchada a la tele consumidora de anuncios de El Corte Inglés. Yendo a lo importante, este a.-o el Cara B volvía a proponer, en su primer día, un cartel de artistas con unas propuestas que se alejan bastante de lo edulcorado y prefabricado, huyendo de todo aquello que tiene que ver con las finuras protocolarias. Y seguramente, por ser un Sin Valentín en toda regla, la sexta edición del festival barcelonés ha vuelto a aprobar con sobresaliente.

Para aquellos que todavía no acaban de ubicar la particularidad del festival - de hecho, el primer festival del año de la Península - cabe recordar que el Cara B es un festival que nace de la intención de dar voz a todas aquellas propuestas emergentes, minoritarias y urbanas. En definitiva, a todos aquellos artistas y grupos de música que normalmente no llenan salas de más de cien personas ni saldrán nunca en la radio. Sin embargo, es la segunda edición que el festival cuelga el cartel de Sold Out, y eso quiere decir que quizá la música “alternativa” es menos minoritaria de lo que parece, o de lo que era hace unos años. Hay, pues, una mayor receptividad e indagación en conocer propuestas nuevas y ofrecidas por gente que no tiene el respaldo de grandes productoras y sellos a sus espaldas. No obstante, el Cara B no es un antisistema y cabe resaltar que en los últimos años el festival ha acabado acogiendo propuestas reconocidamente alternativas. Así pues, podríamos decir que en vez de ser una cara B real, hoy en día es más bien un cara A2. Pero eso no significa que no sea bueno (ni barato).

Después del gran éxito que tuvo la edición del año pasado, en un cartel donde el día dedicado al trap estaba configurado por artistas de nivel como La Zowie, Cecilio G o Pedro La Droga, este año el listón estaba muy alto. Y ha vuelto a ser un festín. Aunque quizá las propuestas eran menos conocidas, aunque no mucho menos, éstas han ofrecido un directo impecable. Sin sorpresas ni beefs contra el público como hizo Cecilio el año pasado, siempre poniéndose la medalla del espectáculo. Ayer se vino a hacer música, más allá del espectáculo, más allá de la polémica, más allá de la provocación. Y eso mismo creó un ambiente sano y potente. Para abrir boca, contábamos con el hip hop clásico de Erik Urano y el autotune de Aleesha. Una pena que tres cuartas partes de la gente todavía estuviesen por llegar, la verdad, pero supongo que los primeros en abrir el festival siempre pagan por ello. Y los que están ahí, ganan en confort y comodidad de poderlo ver plenamente bien.

A las 20:15, con un aforo ya casi casi medio lleno, Deva, la propuesta de Jagermeister, se erguía en el escenario. Con su banda instrumental, la cantante demostró toda la personalidad que rebosa, constituida por una propuesta melódica pero sin dejar de lado esa aspereza de lo urbano. Además de derrochar una simpatía encantadora y un cuidado con el público a través de sus constantes interacciones, que eso siempre suma. Y es que su concierto fue, probablemente, como muchos perciben a la cantante: elegante, sin dejar un sedimento sucio e inquisitivo. De esas personas que, simplemente, tienen un saber estar. Que en su caso perduró hasta las 20:55, hora en la que se encendieron las luces como señal de haber alcanzando el timing concedido. Relegada por Soto Asa, artista andaluz que sobre el cual recaía gran peso y expectación. Soto irrumpió el escenario de la Fábrica Fabra i Coats a ritmos de tintos reggaetoneros. Fue entonces probablemente cuando el público del festival hizo una especie de clic, cruzó ese estadio transitorio de manera irrevocable, y de repente el recinto se volvió en una gigante pista de baile entre columnas de estilo Bauhaus. Con Soto Asa, la energía de los beats latinos adquirieron una presencia totalmente explosiva, y todo fue de repente un carnaval anticipado en un barrio casi periférico de la ciudad de Barcelona. Bailadores asistentes que despidieron, mucho a su pesar, a la joven promesa, que finalmente pudo complacer los gritos de “otra otra” con otro tema que regaló unos minutos más de este mood de vaivén de sube y baja de caderas.

Festival Cara•B 2020

Sobre las 22 y media, ya entrando en la apuesta fuerte del cartel del primer día del Cara B, tuvo el protagonismo Ca7riel y Paco Amoroso. Los raperos fueron acogidos entre gritos, con toda una serie de protocolos implícitos en el fenómeno fan adolescente que te hacían olvidar por un momento que estabas dentro de un recinto limitado de aforo y en una propuesta de cartel de un festival independiente. Pero bienvenida sea la euforia por la música en vivo, más aún cuando no se trata de la presencia de un héroe - heterito - ya previamente vendido. Lo dicho, pues, sobre este par de raperos que devolvieron al recinto ese sonido más puro del hip hop, con una propuesta más limpia y desnuda de artefactos, sin melodías que reconducen a otros registros que niegan este estadio más primitivo, más clásico, de la música urbana. En unas horas en que el público ya estaba eufórico, desatado con imput tras imput, Ca7riel y Paco Amoroso actuaron durante una hora y algo más acogidos entre aplausos y reconocimientos. Quizá no había tanta intensidad en movimientos de baile, pero sí que se creo una especie de flow slow que oye, todo el mundo estaba super agusto, mientras sucedían letras llenas de statements y una presencia dual de la que no todo el mundo puede presumir. Y con break de música latina que nunca falla.

Con el siguiente grupo, Fanso (Cráneo y Lasser), el festival tuvo una vuelta a lo analógico. Supongo que si tocó a eso de las 23 tuvo que ver con la estrategia de cómo encaminar el primer cierre del festival. Y si no fue así, fue mucha casualidad. Pues Fanso constituyó ese estadio de trance perfecto que disfrutas a la vez que te hace medir fuerzas para poder darlo todo en ese porvenir inmediato, que es el siguiente artista. Fanso es quizá mucho menos bailable, musical, que el resto de las propuestas de la tarde del Cara B. Pero porque es el sonido más lo-fi del cartel del primer día del Cara B, reivindicando esa esencia primera del hip - hop basada en lo sencillo: micro y una única base. Y eso está bien, y acaba siendo hasta necesario, pues es importante no perder de vista al sonido originario y más fiel que explica todo el desarrollo y evolución posterior. Los madrileños estuvieron entregados con la gente, a la que agradeció constantemente su predisposición y receptividad, y al festival, por juntar semejantes nombres y por su afán de visibilidad. Que, sinceramente, se da por hecho pero no está mal recordar. Menos aún cuando el rap ha quedado eclipsado por el trap, tristemente. El concierto sucedió y con sorpresa incluida, pues se presentó alguna que otra canción inédita de un nuevo proyecto llamado Picnic y con colaboraciones varias. “Follamos todos con todos”, dijo Cráneo, literalmente, a la hora de explicarlo. Y para acabar de hacer el jueguecito y no dejar en mal lugar esta promoción vestida de overpromise cachondo, hizo dar la vuelta a todos los asistentes para que no viéramos de quién se trataba su última colaboración, que iba a presentar en directo allí. Y… ¡sorpresa! Era Bejo en el escenario, cantando con Fanso, que al cabo de pocos minutos tocaría con Locoplaya y acabaría de cerrar esa apoteósica de noche de los raperos que no quieren ser traperos y de los traperos que respetan a los raperos y todo ese lío sin resolver que explica que mucha gente esté allí sin saber de qué partido es.

Y obviamente, la piedra filosofal apareció a eso de la una menos diez. Locoplaya, el grupo de canarias formado por Bejo, Don Patricio y Uge. Sí, exactamente, no solamente existe Agorazein como esa banda de tres raperos de donde salió uno que ahora triunfa y está a punto de hacer anuncios para Chanel. Con un sonido particularmente fresco, desenfadado, distendido, la banda era la guinda del pastel perfecta en una noche de celebración a través de la música. Aunque parece ser que a nadie le hacía falta recordar que existían, mucho menos descubrirlos allí por primera vez, pues casi todos los que estaban ayer en la Fábrica Fabra i Coats estaban esperando ese momento que parece ser que, en el caso de la banda, últimamente no ocurre mucho. Y que vale mucho la pena de ver y disfrutar, la verdad, porque es un jodido festejo. Pelotas hinchables lanzadas contra el público como si ya fuera agosto en la Costa Brava, también caramelos… En fin, todos estábamos allí para pasarlo lo mejor posible. Como si trajeran el jodido verano, oye. Y no falto Esa Carita Que Me Llevas, y los hits mainstream de Enchochado de Ti y Contando Lunares de Don Patricio.

Y así sucedió, con todo lo bueno, y podríamos decir con nada de lo malo, la primera edición del festival. Del festival que cada vez se le queda pequeño el espacio, la repercusión, el cartel. Quizá deberían atreverse a crecer, pero probablemente eso significaría dejar atrás muchas de las cosas que hacen especiales al festival Cara B.

 

Festivales, grupos y discos de la notícia

MÚSICA RELACIONADA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cross-circle
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram