Crónica del Tomavistas Ciudad 2017: Perro y ZA! (Sala Ochoymedio)

24 diciembre, 2017
Redaccíon: dod Magazine

Perro (2016)

Redacción: Andrea Genovart

Era de esperar que con Perro y ZA!, la última propuesta del Tomavistas Ciudad, se podía liar un buen pitote. Daba igual que los proyectos musicales de ambos sean más bien dispares; los dos tienen algo en común: les encanta la jarana. Y eso, para cualquiera que los ha visto juntos o por separado, es irrefutable. Y si es la primera vez que lo haces, los ves hablar en el escenario – apenas mirando a los ojos, en tono irónico y huyendo de sentimentalismos - y entiendes todo el colegueo que haya detrás. Y así fue el pasado jueves 21 en la sala OchoyMedio: aunque las fechas no fueron idóneas para llegar al sold out, ya que los compromisos de cenas de empresas evitan poder ir a hacer el gamberro, se montó igual. Aunque lo difícil es no hacerlo.

El primer turno fue para el dúo barcelonés ZA!, banda de electrónica experimental y de letras de sonidos onomatopéyicos pero capaces de ponerse al público en el bolsillo en un segundo. Vestidos de camisetas hawaianas e imitando a la Pantoja de Puerto Rico, este dueto empezó a enchufar ruido en una sala que, en un primer momento, estaba más vacía que llena. Pero enseguida engancharon a un público que bailaba y, seguramente en mucho tiempo, tan gustosamente por poder estirar los brazos sin pedir disculpas. El concierto giro entorno al despido de la famosa maleta de la gira de Loloismo, que acabaron lanzando al público que le rindió homenaje con un canto budista. Ritual que pone fin a una etapa que les ha llevado a ser un grupo referente en la escena más underground – pero underground de verdad – nacional; provocando un encantamiento – en el sentido literal del término – para todos aquellos que no los habíamos visto antes en un escenario, donde uno asiste a un desfile de variedad de instrumentos – desde unas maracas hasta un silbido, pasando por guitarras, trompetas y sintetizadores. Vaya, un despilfarre bizarro del que solo se pueden concluir dos cosas: están puto chalados pero caen simpático y no sé sabrá nunca qué coño hacen del todo pero suenan bien, muy muy bien.

Y luego los esperados Perro, que ya tenían el ambiente caldeado no solamente por lo que suponen para su público tan fidedigno sino porque este último año apenas se han dejado ver el pelo. Aunque ya se sabe que no necesitan ningún tipo de vaselina. Que aunque no sean cosa fina, entran a la primera. Igual que entraron de bien las canciones de su nuevo disco, del que solamente han desvelado el título (Trópico Lumpen, otra vez bajo el sello Miel de Moscas), regalando por estas fechas la primicia de conocer cómo suenan cuatro de sus nuevos temas.

En la reciente entrevista que la banda nos concedió esta misma semana, recalcaban que en su próximo LP habría una notable presencia de los sintetizadores y también algún que otro ritmo más pausado de lo que nunca habíamos escuchado, pero la verdad que lo que sonó era pura marca canina: letras en una primera escucha ininteligible y mucha mucha cuerda. Pero cómo no, al poco de descubrir la sorpresa, hubo un par de minutos de parón del subidón por problemas técnicos. Banda marciana; algo tenía que pasar. Eso sí, el concierto – de hora y poco - retomó en nada el ritmo y su curso, formándose al final un pogo central dónde se cumplió como se debe con la triada de Marlotina, Martillo y La Reina de Inglaterra como traca final, complementándola con ondeamiento de la bandera de Murcia en un día de elecciones que probablemente le deben dar igual. Como todo. Y gracias a Dios, que si no Perro dejarían de ser lo que son.

MÚSICA RELACIONADA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cross-circle
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram