Crónica del Paredes De Coura 2017 - Miércoles

17 agosto, 2017
Redaccíon: dod Magazine

Redacción: Vitor Blanco

El festival Vodafone Paredes de Coura está de celebración este 2017. Sobre su espalda pesan ya unos longevos veinticinco años, y en ese momento donde la juventud comienza a disiparse para dar entrada a la época de las responsabilidades adultas, este queridísimo festival portugués guarda bajo el brazo gratas e irreverentes sorpresas.

Un renovado diseño del espacio o una mejorada experiencia para todos los campistas refuerzan las que son sus mejores bazas: el entorno natural en el que sitúa y su oferta lúdica donde la música, sin dejar de ser la protagonista, deja un hueco a anécdotas alternativas. Pero si algo ha querido organizar Paredes de Coura de cara a la celebración de su vigésimo quinto cumpleaños es, sin duda, un cartel de lujo. Future Islands, Kate Tempest, At The Drive In, Nick Murphy, Japandroids, Beach House, Ty Segall o Foals decoran los vasos del festival y protagonizan la parte superior del cartel. Pero entre sus líneas desfilan otras joyas que ya han subido, o subirán, a los dos escenarios de su recinto.

Rememorando la Historia. 

En la inaguración de su edición de aniversario Paredes de Coura dejó bien claro que un cartel a la altura no es una rareza en su historia. La Escola do Rock - Paredes de Coura, cuasi clásica ya sobre el gran escenario Vodafone la tarde del miércoles, volvió a abrir un año más el festival con una propuesta autóctona y autogestionada. Un espacio y tiempo de intercambios rockeros entre jóvenes locales preparando la que sería la afirmación de nuestra tesis: versiones de grandes temas que durante esos veinticinco años han sonado sobre ese mismo escenario. Y por si todavía no me creen, a primera hora de la tarde del miércoles 16 de agosto los jóvenes portugueses cataban Ellephant de Tame Impala, No Cars Go de Arcade Fire o Where is My Mind de Pixies, entre otras.

De rememorar la Historia también se encargaron unos queridos Mão Morta regresando a un festival que ya los ha acogido en numerosas ocasiones - en una, allá cuando el festival todavía no atraía a grandes mastodontes internacionales, Mão Morta llegaron a ser cabezas de cartel. Su rock siniestro y enérgico brilló en interpretaciones geográficas como Lisboa o Budapeste, ambas composiciones envolventes con sendas rupturas explosivas que hacían delicias del público portugués (espontáneo sobre el escenario incluido). Pero cuando lograron unir a todo el público fue, de nuevo, para el manido cumpleaños. Cada uno en su idioma, pero todos al unísono, los asistentes entonaron una felicitación multitdinaria donde triunfaba, por supuesto, ese bello Parabens pra voce.

Escribiendo nuevas páginas.

Pero ya era noche y urgía escribir nuevas páginas en los anales del Festival. No creo que el paso de Beak> sobre el Escenario Vodafone ocupe un lugar privilegiado en esas páginas - hicieron méritos, no hay duda, pero probablemente quedarán eclipsados por otros conciertos -, pero para el propio grupo la noche del 16 de agosto será un día memorable. Tocaron delante de su mayor audiencia, como ellos mismo afirmaron, y consiguieron ganarla con una muy buena conexión, una actitud agradecida y, claro está, con su música. Y si mucha gente no estaba en aquel escenario más que por esperar a otros grupos, podemos dar la vuelta a ese argumento y mirarlo desde una perspectiva más postitiva. Muchos de los presentes sabrán ahora de un pequeño grupo llamado Beak>, buscarán en Internet sus canciones krautrock, repetitivas y envolventes, de voces lejanas y sugerentes. O por lo menos, cuando vuelvan a leer su nombre recordarán aquel trío de portentos que vacilaron con tocar Pink Floyd pero nunca llegaron a hacerlo.

Sí se escribirá un párrafo histórico sobre Future Islands, la extraordinaria banda estadounidense que mezcla pop y rock alternativo en baladas o bien entusiastas o bien desgarradoras. Llegaron a Paredes de Coura con un nuevo álbum bajo el brazo, The Far Field, al que la crítica ha tachado de continuista y poco original. Recuerda ese argumento al que los medios arrojaban sobre el último What Went Down de Foals - que tendrán su oportunidad para paliar críticas la noche del sábado -, pero el paso de Future Islands por el palco Vodafone demuestra que es, en gran medida, un argumento vacío.

Con The Far Field los de Samuel T. Herring completan un repertorio numeroso y mucho más fácil de gestionar en los directos. Dirigidos por él mismo a la voz - y sus movimientos, saltos, expresiones y guturales que hicieron saltar al grupo a la fama tras una actuación en la televisión norteamericana - salieron al escenario a golpe de la nueva y maravillosa Ran, seguida de una más longeva A Dream of You and Me. Amor existencial y mucha confesión conmovedora para dar paso a un binomio de su último álbum muy bien engranado. Beauty of the Road seguida de Time On Her Side sintetizan una de las ideas básicas de su último larga duración: la imposibilidad de coordinar una vida en la carretera, de escenario en escenario, con disfrutar de la compañía de las personas a las que aman.

Si bien es cierto que el concierto no se mantuvo en la intensidad de ese inicio apoteósico, marcó un par de repuntes magníficos. Algunos nuevos, como la bella Cave, y otros más antiguos, como la famosa Seasons (Waiting on You) o (la aún más longeva) Tin Man, una joya que solo los guturales desgarrados pudieron mejorar.

Le tocaba cerrar esta inauguración a la rapera británica Kate Tempest. Lo suyo no son grandes egos ni expectativas desbordantes. Mientras sus instrumentalistas preparaban el escenario ella se paseaba despreocupada ayudando en todo lo necesario; y cuando dio la hora del concierto, se ahorró ese tiempo de espera entre bambalinas y comenzó directamente. No fue una estrategia suicida: consiguió, como todo gran rapero debería, triunfar únicamente con sus letras. Y éstas incluyeron, como anunció al comienzo, su último Let Them Eat Chaos íntegro y en riguroso orden. Una decisión a la altura una poeta como Kate Tempest, que cumplió con una justicia poética estricta (el disco cuenta la historia de siete londinenses atrapados en una crisis existencial y debe escucharse/leerse en orden) pero que arrastra, imposible que no, los problemas del propio disco.

El más grave, una intensidad desigual. Comienza en lo alto del listón, con esa progresión Picture A Vacuum, Lionmouth Door Knocker, Ketamine for Breakfast hasta la sublime Europe is Lost, grito furioso y extenso contra todos los males de nuestro tiempo, capaz de desmontar y dejar en cueros nuestro modo de vida, morder de lleno el racismo o la islamofobia, y pedir auxilio para un planeta que se muere ante nuestra despreocupación medioambiental. Pero a la hora de continuar con las canciones, cae en altibajos que podrían ser paliados con otra disposición de los temas.

Al final, entre sentencias sin acompañamiento musical, improvisaciones cargadas de furia y bases contagiosas, Kate Tempest consiguió que le acabáramos dando la razón: Let Them Eat Chaos solo puede interpretarse de esa manera. Y sorprendida por una convocatoria masiva o por los gritos y aplausos agradecidos despidió el escenario concluyendo el primer día de celebración. El vigésimo quinto cumpleaños ya ha comenzado. El regalo de la audiencia ha sido un merecido cartel de "entradas agotadas". Veremos ahora qué más prepara Paredes de Coura para la ocasión. Si mantiene el nivel de la primera jornada, ésta será, sin duda, una gran fiesta de aniversario.


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