Crónica del Madrid Live! 2016

30 octubre, 2016
Redaccíon: dod Magazine

Madrid Live! 2016

Redacción: Vitor Blanco

En el enorme Barclaycard Center (o el Palacio de Deportes) Madrid celebró el pasado viernes 28 de octubre una nueva edición del Madrid Live! con unos invitados de lujo. Los Chemical Brothers aterrizaban en la capital para presentar un espectáculo apoteósico un día después de haberlo hecho en Barcelona y antes de su paso por Bilbao y Santiago de Compostela. Les acompañaron en el escenario, abriendo el apetito de los presentes, un prometedor Erol Alkan y los ya asiduos de la ciudad 2Many Dj’s.

Hagamos un repaso de lo acontecido en una noche que podría marcar el devenir de la oferta musical madrileña.

Erol Alkan. La tempestad que precede a la tempestad.

Todavía no se habían abierto las puertas y el sonido del interior nos indicaba que Erol Alkan ya estaba empezando su set. Para quienes no le conozcan, Alkan es un DJ asentado en Londres que alcanzó la fama como residente en el club londinense Trash. De su trabajo destacan algunas composiciones originales y numerosísimos remixes de grupos de la talla de Tame Impala, MGMT, Franz Ferdinand y cómo no, The Chemical Brothers.

Pero su paso en Madrid debía ser algo más que un simple repaso de su repertorio. Un set único de material inédito sin pausa. Todavía nos emocionamos al recordar esos beats calmados mientras recorríamos la enorme pista del Barclaycard repleta de humo e iluminada por unos débiles faros rojos, mientras buscábamos la primera fila para no perder detalle. Y, sin embargo, había algo en esa tranquilidad oscura que resultaba perturbador, una especie de advertencia: ese sosiego, esa quietud house, no sería el devenir lógico de la noche. Su propio set acabó por darnos la razón.

Tras algunos problemas con el volumen (tal y como denunciaron los propios miembros del público pidiendo a gritos más decibelios) y una serie de olas entre la intensidad y la calma, los beats y los bajos de Erol Alkan renunciaron a la paz y nos introdujeron de lleno en la tempestad que reinaría todo el festival. Un espectáculo, el del DJ londinense, perfectamente bordado, esencialmente novedoso. Un calentamiento olímpico que nos dejó con verdaderas ganas de volver a ver a Alkan en algunas de las discotecas tecno de la capital.

La coronación madrileña de 2 Many Dj’s.

No necesitaron tiempo ni cambios en la escenificación. Sobre la misma mesa de mezclas sobre la que Erol Alkan había deleitado durante más de una hora, 2Many Dj’s cogieron las riendas de la fiesta y la elevaron a otro nivel.

Poniéndonos en situación, esa pareja que subió trajeada al escenario son la faceta disc jockey de los belgas Soulwax. Aunque, siendo sinceros, no haber escuchado nunca el nombre de 2Many Dj’s en Madrid es realmente complicado. Los hemos visto pinchar de madrugada en la discoteca Ocho y Medio, como teloneros de muchísimos conciertos y, sin ir más lejos, fueron uno de los principales nombres de la última edición del Festival DCODE en la Universidad Complutense. Pero la noche del viernes 28 tuvo una importancia vital en su proyección sobre la ciudad. Quizás, su set con más audiencia hasta la fecha. Seguro, uno de los mejores. La audiencia entregada a su hedonismo house fueron la prueba perfecta.

Un directo que paseó desde beats libres hacia el trabajo con grandes temas de la electrónica y otros muchos (muchísimos) géneros. Así, el eclecticismo de su actuación nos hizo bailar desde samples de anuncios de cerveza Mixta o flamenco fusión hasta elecciones aparentemente más “sofisticadas”, entre las que destacaron la aplaudida You wanted a hit de LCD Soundsystem y Let it happen de Tame Impala.

Una demostración de calidad tecno que no nos dejó parar de saltar en ningún momento sin considerar lo que vendría después o sobreestimando enormemente nuestras energías para sobrevivir a una noche así. La coronación definitiva de 2Many Dj’s en una ciudad que ya les quería pero ahora les venera.

The Chemical Brothers, electrónica de estadio.

Si todo lo anterior puede sonar enormemente apetitoso, si las ansias de baile de la audiencia ya estaban satisfechas antes incluso de las diez de la noche (tres horas después de haber empezado a saltar), todavía quedaba mucha música capaz de derribar los cimientos del Barclaycard Center.

The Chemical Brothers sí que se tomaron un tiempo para preparar su escenario, que incluía una mesa circular que haría delicias de cualquier amante del tecno. Pero antes de que nos diésemos cuentas los láseres verdes ya inundaban a la tarima y al público. Entre aplausos y ansias de conocer cuál sería la primera canción de la noche, nos sorprendían a todos con Tomorrow Never Knows de los Beatles.

Buceando un poco por la red descubrimos que es una canción que nunca ha faltado en sus conciertos, una especie de fetiche musical que no estaban dispuestos a abandonar tampoco en Madrid. Su repertorio propio comenzaba inmediatamente después con la reconocible batería de Hey Boy Hey Girl. Los hermanos químicos no se andaban con rodeos. No cerrarían con uno de sus hits más importantes sino que harían sucumbir al público por su energía incontrolable desde el primer minuto. El inmenso recinto se llenaba también de luces parpadeantes, láseres y una escenificación completada con la pantalla gigante a sus espaldas.

Sin duda el inicio del espectáculo fue su fragmento más explosivo. Sometimes I Feel So Deserted, siguiendo a Hey Boy Hey Girl, fue la primera demostración del último disco que han publicado los ingleses (Born in the Echoes), y preludió a su himno de los 90, Chemical Beats (una canción tan importante que incluso les dio el nombre). Fue también el anticipo a otro ya clásico de las pistas de baile, Do It Again; y a una revisión de su tema actual más famoso, la imparable Go. Un derroche de éxitos que despejaba cualquier duda acerca de por qué Chemical Brothers son considerados héroes del big beat. Un derroche que, desde un punto de vista negativo, pudo haber dejado parcialmente “huérfanos” a otros momentos del directo.

El puente hacia la siguiente parte de la noche lo dio la plenitud ambiental de Swoom (publicada dentro de Further, 2010) junto a Star Guitar (Come With Us, 2002). Las dos sendos estudios sobre la intensidad creciente, sobre el house más distendido. Ese que hace cerrar los ojos y sonreír en hedonismo pleno. Y antes incluso de aparecer la monotonía, empezaban las grandes sorpresas de los conciertos de estadio. Grandes globos verdes y amarillos recorriendo el público mientras sonaba Saturate (rescatada del 2008); o reflejos sobre una gran antena de espejos para Got Glint?. Y lo más sorprendente, dos robots gigantes y suspendidos sobre el techo que se movían y proyectaban luces de neon durante Under the Influence.

Sumados a los visuales (destacando sobre todo el icónico rostro hablando por teléfono repitiendo constantemente la frase principal del tema Elektrobank, o la pesadilla oriental en I’ll See You There) completaban un directo digno de grandes nombres del rock y estadios de fútbol llenos de admiradores. Una actitud que sitúa la electrónica en el pódium de los géneros de nuestro siglo y de la que Chemical Brothers son protagonistas absolutos.

Antes de la falsa conclusión del concierto destacó la mitificada Galvanize, y para su regreso al escenario una retocada Hold Tight London (con un gran mensaje en la pantalla rezando “Hold Tight Madrid”) o la final The Private Psychedelic Reel, extendida en solos de piano y reverberaciones metálicas por unos Chemical incapaces de abandonar aquel recinto que les cubría en aplausos.

Madrid Live! ¿La nueva capital de la electrónica?

La noche del 28 de octubre, 2 Many Dj’s empezaban su sesión con un sample infinitamente repetido y de una única palabra: “Ibiza”. Todos conocemos la tradición y la fama ibicenca en el mundo del tecno y del house, de las sesiones de disc jockeys y la cultura rave. Pero es posible que le haya surgido competencia.

Aunque suene excesivo, o demasiado optimista, el Madrid Live! puede no haber sido una discontinuidad en la oferta musical madrileña de este último año. Su apuesta puramente electrónica (literalmente no hubo otro género esa noche) enlaza con lo ya propuesto desde hace años en el famoso Mulafest. Pero también con la selección del más joven A Summer Story o del recién estrenado Utopia. Y no solo eso, el surgimiento y consolidación de clubes tecno en la capital (Stardust, Mondo o Metta.club son solo algunos ejemplos) es también evidente.

Todo ello nos puede hacer recapacitar sobre la posibilidad de una próxima expansión del género por la capital, una escena que involucre a artistas, clubes y promotores y consiga enlazar a Madrid a este movimiento que el viernes demostró tener numerosos seguidores. Podría ser simplemente cuestión de tiempo. Mientras tanto nosotros quedamos ansiosos por corroborar que nuestras predicciones eran verdad.


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