Crónica del Contempopranea 2016, Badajoz

21 junio, 2016
Redaccíon: dod Magazine

Festival Contempopranea 2016

Redacción: Javier Solís 

Noche de emociones, regresiones y nostalgia tras 5 años de ausencia de mi último Contempopranea, aunque mi primera vez en su nueva sede en Badajoz.

Todo cambia para que todo siga igual o al menos esa fue mi percepción al contemplar que la vida, valga la redundancia, sigue igual y que poco o nada ha cambiado. Que la gente con la que compartí momentos musicales hace un lustro sigue ahí, como siempre, disfrutando del mismo modo o más si cabe, del eterno cartel que la dirección del festival repite cada dos años, aprovechando que los grupos lanzan nuevo disco tras una interminable gira, cesando en su intento de dar cabida a grupos que se alejen del concepto “poppie o pop dulce de corte sesentero” y que ofrezcan algo más innovador como la electrónica o el pop-rock sampleado.

Porque la gente en realidad pide emoción y desenfreno y, sobre todo, baile enloquecido, como el que nos deleitaron León Benavente, fruición absoluta sobre el escenario para el disfrute de todos los presentes.

“Gloria” es la historia musical con más histeria que he escuchado en mucho tiempo. Abraham Boba y los suyos han sabido reinventarse e industrializar su sonido en un momento de plenitud de sus carreras, porque nunca es tarde si aquello que tenías en mente iba a ser tan bueno como este proyecto musical que empezó como eso, un proyecto fugaz, y terminó con aquello que en realidad es el presente: una superbanda.

¡Viva León y Viva Benavente!, porque la unión hace la fuerza. La misma que demuestran siempre de principio a fin y que por qué no decirlo, son el eslabón perdido entre Joy Division y Parálisis Permanente, con esa oscuridad, siniestralidad y magnetismo que envuelven sus canciones. Este concierto, en realidad, fue el sábado, pero empiezo por ellos porque sin duda el suyo, fue el mejor de este año, al menos para mí, y creo que para muchos porque pocas veces se ve a tanta gente desatada en un concierto masivo de tales características.

Anni B. Sweet acaparó los primeros flashes y piropos por su belleza y buen hacer sobre el escenario. Bien arropada por su banda, brilló con luz propia gracias a sus irresistibles melodías y su voz cristalina. “Chasing Ilusions”, editado hace dos años, fue el guión principal de su actuación, muy aplaudida y con una Ana muy cómoda y con gestos de agradecimiento corte tras corte.

Maga son esa clase de bandas que siempre han sabido hacer lo que a uno le gustaría hacer en su vida: trabajar en aquello que realmente te gusta y sentirte realizado por ello. Aunque Maga siempre fue un grupo de minorías, no por ello son menos grande como banda. Además, han mantenido ese estatus porque nunca tuvieron la ambición de fichar por un gran sello y optaron por el “hágalo usted mismo” y “hágalo como quiera”.

Pura actitud la de los sevillanos que nos regalaron las canciones ensoñadoras de aquel disco debut homónimo que todos conocimos como “blanco”, el primero de una exitosa trilogía tras su primer parón y que fue interpretado de cabo a rabo con la misma energía y emotividad de siempre. Ese disco marcó un punto de inflexión, un antes y un después, en la historia del indie nacional y prueba de ello fue ver como el público enardecía y cantaba una a una canciones como “Diecenueve” o “Agosto Esquimal”. Contaron con la inestimable ayuda de colegas de batallas como Noni de lori Meyers y Anni B Sweet, colaborando para la causa gracias a la interpretación a dúo de la dulce “Silencio” o Zahara poniendo voz a “Piedraluna”.

Amaral, a pesar de ser un producto del mainstream reconvertido al indie (hay otros que invierten el camino contrario),  actuaron como “Cabeza de Cartel” de turno para salvar un festival en horas bajas, cuyo cartel apenas difiere de su hermano mayor en Alburquerque, cuando en un principio el motivo de esta segunda sede en Badajoz pretendía ser la plataforma de grandes grupos internacionales, que consiguieron en las dos primeras ediciones poniendo el listón muy alto y perjudicando a esta tercera edición. Volviendo con Amaral, puedo decir sin tapujos que consiguió poner brillo a la noche y llenar de algún modo los numerosos huecos entre el público. A pesar del reclamo de Amaral y sus eternos hits que tanto hemos escuchado casi sin querer en el coche de algún amigo o amiga o en algún bar de moda, el público fue escaso.

ZAHARA tuvo el sabor amargo de subirse al escenario tras el doble ciclón Amaral y Maga. Además, si a eso le sumas el intenso frío que corría por la Alcazaba de Badajoz (excelente ubicación con zonas ajardinadas y de relax, mejor que la ladera del Castillo de Alburquerque) poco más se puede añadir de un concierto en el que a pesar de la intensidad que la jienense muestra siempre, ésta vez no contó con su mejor aliado, el exiguo y arrecido público. No obstante, fue un broche final dulce y agradable para guardar fuerzas de cara al sábado, para muchos el gran día.

Al igual que Zahara, Lost Tapes tuvieron el infortunio de comenzar muy temprano su set cargado de guitarras distorsionadas y ensoñadoras. Una lástima, porque apenas pude disfrutar de los últimos cortes del concierto, todo ello por culpa del inefable Sr. Chinarro, quién sigue cosechando los aplausos de los más entusiastas feligreses, a pesar de ser uno de los iconos del indie más incomprendidos pero no por ello menos influyente. Antonio Luque estuvo muy correcto en su actuación haciendo un exhaustivo repaso a su dilatada discografía y al mismo tiempo promocionando sus nuevas canciones de “El progreso”.

LORI MEYERS prometían mucho y las expectativas, obviamente, eran muy altas. El público que doblaba en volumen el recinto respecto al día anterior, solo hablada de ellos y de nadie más, porque los granadinos fueron durante mucho tiempo los dignos sucesores de Los Planetas, así como los nuevos estandartes del indie patrio.

Sin embargo, Lori Meyers recurrieron a lo fácil y práctico, sus rompepistas de siempre y canciones emblema para el cante popular que en algunos momentos no fueron suficiente y pudieron resultar algo pesados y desanimados. Sonaron nuevas canciones, aunque nadie sabía su nombre, y evidentemente eso causa rechazo en un público cada vez más exigente que reclama un disco Habrá que esperar pues, al ansiado nuevo trabajo porque los anteriores ya nos lo sabemos de sobra y nos encantan.

Y aquí termina una edición más de Contempopranea, una de las marcas festivaleras pioneras en nuestro país más reconocidas, que año tras año sigue luchando por salir adelante. Ojalá podamos seguir disfrutando de este evento tan singular y especial, en el que por qué no, se podría dar la oportunidad al público de participar en la confección del cartel. Al fin y al cabo, es el festival indie por excelencia en Extremadura.

Como siempre, larga vida a Contempopranea.


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