Crónica del concierto de Julien Baker, Gordi y St Woods en Madrid, Sala El Sol (17-11-2017)

22 noviembre, 2017
Redaccíon: dod Magazine

Julien Baker (2017)

Redacción: Marta Modino

La llegada de esta joven artista a la capital fue uno de esos acontecimientos que vienen con factor sorpresa.

Lejos del modus operandi de telonero y artista, Julien Baker nos proporcionó algo distinto, dos artistas con un set de seis canciones que merecían estar en aquella sala tanto como ella.
El reloj marcaba las diez de la noche cuando las puertas de la sala El Sol se llenaban para acoger a gente ansiosa por disfrutar de un concierto que destellaba intimidad y calidad musical.
Afortunadamente, poco después, el escenario se iluminó para recibir a St Woods, un músico madrileño que dio la clave de apertura a ese ambiente tan esperado.

Serían su canciones a voz y guitarra las que nos pusieran en ese modo folk acústico que tanta similitud tiene al primer Bon Iver.

Presentando su primer álbum Lessons, pudimos escuchar temas como Riddle o My Side, este último coreado por su público ya incondicional, y es que este joven apunta alto ya desde sus inicios y su actuación en el pasado Primavera Sound.

Sin embargo, una de las mayores sorpresas de la noche estaba a punto de comenzar. Sophie Payten, conocida artísticamente como Gordi, venía directamente desde Australia para mostrarnos algo con lo que caeríamos rendidos el resto de la noche.

La sala enmudecía cuando esta artista daba los primeros toques de teclado, y es con solo un EP (Clever Disguise) y un álbum (Reservoir) en la cartera, consiguió que seis canciones cautivasen a todos los espectadores.

Desde Can We Work It Out pasando por Wanting o I’m done, pudimos ver como una voz cautivadora que se desenvolvía desde el tono más grave hasta la delicadeza de un agudo que temblaba en su propia boca, se fusionaba a la perfección con una base melódica de teclado y guitarra, respectivamente.

Pero no sería hasta Heaven I know cuando caeríamos en aplausos después de escucharla cantar este tema con base pregrabada, superpuesta a coros que la misma artista se hizo a sí misma para cantar por encima de ellos en directo. La meticulosidad y práctica de esta actuación hizo que con mayor o menor experiencia musical, todos pudiésemos apreciar la calidad vocal y musical que la artista nos brindaba.

El colofón final que daría paso a Julien Baker vendría de la mano del tema On My Side que animó y consagró su status. Con un estribillo pegadizo nos despediríamos de la que ya es reconocida como una de las mejores voces australianas del último año.

Para conocimiento de muchos, Gordi ha tocado con artistas como Bon Iver u Of Monsters and Men, y recientemente hemos sabido que estará también de gira como el grupo islandés Asgéir, con lo cual podemos predecir que su trayectoria será larga, y que posiblemente aparecerá pronto por Europa o en alguno de los festivales más sonados.

Pero no solo de sorpresas vivimos la noche, la expectación de Julien Baker se notaba y el deseo se convirtió en acto en el momento que vimos que las luces se atenuaban para dar la bienvenida a la cantante estadounidense.

Con tan solo una guitarra y un piano (que ella misma agradeció), se plantó en el escenario para deleitarnos con uno de los singles de su último disco. Appointments abriría la actuación que contaría con hasta doce temas.

Bajo un telón de luces azules sonarían temas como Funeral Pyre, Sour Breath, Happy to Be Here, Sprained Ankle, etc.
A pesar de ello, este no era un concierto para cantar al uso, aunque algunos temas como Rejoice fueran de los más coreados, este era un concierto para buscar la simplicidad y emoción que la artista transmite con su voz.

La honestidad y fragilidad estaban presentes cuando tocó Everybody Does, y es que una guitarra y un micro en su mano son más que suficientes para emocionar a todo el que esté presente. El show fue progresando aunque pocas palabras salieron de la artista, que sin embargo nos regaló un tema que solo estaría en la edición deluxe del disco en Japón, algo que agradecimos porque en aquel momento todo nos sabía a poco.

La velada iba llegando a su fin cuando sonaba el single homónimo de su último álbum, Turn out the lights, que con una base a piano, recibíamos la calidez de su voz para una vez en calma llegar a romper con un estribillo que la artista cantaba con la misma delicadeza y potencia que la caracteriza. Something y Go Home sería lo último que escuchásemos de la artista, que entre aplausos salía habiendo transformado el concepto de intimidad musical para los allí presentes.

Naturalidad, descubrimiento y calidad, serían los adjetivos más adecuados para describir aquella noche de viernes en La sala El Sol.

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