Crónica del concierto de James Rhodes en Barcelona, Sala Barts (10-11-2016)

15 noviembre, 2016
Redaccíon: dod Magazine

James Rhodes

Crónica: Laura Ventosa

Tras pasar por el Festival Primera Persona y actuar en el Sonar, James Rhodes visitó de nuevo la capital catalana y, como era de esperar, colgó el cartel de Sold Out al poco tiempo de su programación. De hecho, para los que se quedaron sin poder ver al artista británico dentro del Voll Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona o para los que quieran repetir, hay disponible otra fecha. Ahí lo dejamos.

Puntual a la cita, nada más salir, Rhodes se dirigió al público en un tono muy agradable, dio las gracias a todos los asistentes, hizo bromas del momento político actual y resaltó una vez más su pasión por la capital catalana. Algo dejó caer sobre su deseo de establecer su residencia en Barcelona.

La primera pieza que interpretó fue un preludio de Bach, del que volvió a hablar maravillas y, de nuevo, señaló como principal culpable de su afición por la música. Este preludio es analizado en profundidad en su nuevo libro “Toca el piano”, en el que da las directrices para aprender a tocar el piano. “Todos, incluso los que no han tocado nunca un piano o no han recibido clases de música, pueden aprender a tocar el piano de una manera muy fácil”, de este modo se dirigió al público haciendo una mini promoción de su nueva publicación.

A partir de este momento interpretó más piezas de Bach, una sonata de Beethoven, dos piezas de Chopin, y alguna composición más de Rachmaninoz. Lo que resultó interesante fue que tras cada pieza, el artista se alzaba, cogía las gafas, se dirigía al público y hacía un mini speech, en el que no tan solo explicaba algo de historia sobre cada compositor, sino que también describía las sensaciones que uno podía experimentar tras estar escuchando la pieza. No dejó de transmitir en todo momento, y esto, en la mayoría de ocasiones, es la clave.

El publico estalló en aplausos. Muchos fueron los que de pie aplaudían con la mayor fuerza posible. La admiración rozó niveles muy altos. Como era de esperar el sonido de la Sala Barts estuvo al nivel, impecable. Al terminar, Rhodes anunció su presencia en el vestíbulo donde firmaría libros y hablaría con el que quisiera. Otro detalle.

En una entrevista reciente afirma que “la música clásica nunca ha sido tan relevante como ahora”. Está claro que si esto sucede, en parte, es gracias a él, haciéndose partícipe de hacer llegar la historia de la música clásica a sus seguidores. Seguramente muchos de los asistentes al concierto la hayan descubierto hace poco o vuelvan a tener interés por ella, y eso en parte, es gracias a él.

Como él mismo ha comentado, no sabemos si en unos años se escuchará a Justin Bieber, pero si sabemos que se escuchará música clásica, la prueba está en que alguna de las composiciones que sonaron el jueves tienen más de 200 años y siguen interpretándose y brillando por su propia riqueza.

James Rhodes afirma reiteradamente que la música le salvó la vida. Ahora, es él quién lo da todo para la música. Y la gente se lo está agradeciendo. Bienvenida de nuevo música clásica.


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