Crónica del concierto de Iván Ferreiro en Inverfest 2018

Redaccíon: dod Magazine

Iván Ferreiro (2015)

Redacción: David Moya

Una vez más, con el cartel de “no hay entradas” colgado, Iván Ferreiro llegaba a Madrid. Esta vez de la mano del Inverfest y en el Teatro Circo Price, escenario que, como él mismo dijo más tarde, sólo había pisado como invitado; pero jamás siendo el protagonista.

Las elegantes butacas rojas y el ambiente especial que envuelve el recinto madrileño, hacían augurar una noche mágica, una de esas que solo el gallego sabe ofrecer. O al menos todos los elementos jugaban a su favor. Entre aplausos y vítores aparecían en el escenario toda la banda, los de siempre y puede que, de los mejores músicos del país, puesto que a Iván siempre le ha gustado rodearse de calidad. ¿Pero dónde estaba Iván?

Por fin aparecía, alegre y saltarín; haciendo enmudecer a la sala con las teclas de su piano. Y es que este hombre impone respeto solo con su presencia. Siempre he pensado que romper el hielo para meterte al público en el bolsillo es uno de los papeles más complicados que tiene un artista, pero ayer lo supo hacer con gran maestría. Me toca tirar fue la canción elegida para dar el pistoletazo de salida, y más de un suspiro de los de morirse de amor se pudo escuchar entre el público.

Obviamente, si no nos cuenta un chascarrillo de esos malos que caracterizan el humor del gallego, nos hubiéramos ido con la sensación de que nos faltaba algo. Y tras interpretar la primera canción, y al más puro estilo de los payasos de la tele; nos preguntó de forma reiterada aquello de ¿Cómo están ustedes? (Para quien no lo haya pillado, estábamos en el Teatro CIRCO Price) Lo sé, malísimo.

El concierto en general fue un salto entre toda su discografía, ya que 13 años en solitario dan para mucho. Casa, ahora vivo aquí, Toda la verdad, Pájaro azul, o El pensamiento circular, fueron algunos de los temas que eligió Iván Ferreiro para regalarnos. Pero el momento en el que el Teatro Circo Price casi se viene abajo, obviamente, fue cuando pudimos disfrutar de El equilibrio es imposible.

En lo que a invitados a subirse al escenario se refiere, no me esperaba a nadie, aunque algo me decía que, si llegaba a subirse alguien, ese sería Coque Malla. La intuición no me falló, y es que el madrileño se está convirtiendo en un visitante habitual en los conciertos de la capital. Juntos interpretaron Canciones para el tiempo y la distancia.

El momento exclusivo y más enmudecedor de la velada llegó cuando Iván anunció que iba a interpretar El acontecimiento, canción que se había quedado fuera del disco, en lo que él denominó “la cara B”. Aunque lo cierto es que 3.000 fuimos los afortunados que recibimos una de esas cajitas de mudanza de su “casa”, en la cual venía incluido un segundo cd con todos esos descartes.

Después de todo esto, llegó la traca final con canciones como la mítica Años 80 o Cómo conocí a vuestra madre. Habiendo un bis de por medio, y apareciendo en solitario para interpretar al piano Farsante; El dormilón y esa fusión ya habitual del Diecinueve de Maga y su gran himno, Turnedo, completaban una noche de tranquilidad placentera.

Analizando al Iván Ferreiro que presentó su último trabajo hace ya casi año y medio y el de ahora, notamos una gran evolución. Recuerdo a un Ferreiro apático, tristón y, en ocasiones, transmitiendo ganas de esconderse y no querer saber de nadie. Noches como las de ayer, me hacen querer creer, que todas las desgracias que dieron como fruto ese pedazo de disco que es Casa, están superadas. Y pensar eso me alegra, porque Iván es uno de los grandes músicos que España ha dado. Le necesitamos alegre y contento. O mejor dicho, sin adornos: le necesitamos.

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