Crónica del concierto de Christopher Paul Stelling en Vitoria, Sala Jimmy Jazz (09-10-2017)

13 octubre, 2017
Redaccíon: dod Magazine

Christopher Paul Stelling - Vitoria

Redacción y Foto: Dani Arrizabalaga

Christopher Paul Stelling es un músico comprometido con las canciones y con su mensaje. Un auténtico currante de este oficio, con más de cuatrocientos conciertos en los últimos tres años.

Lo podríamos encajar dentro de ese manido mundo de los songwriters, un trovador, como en más de una ocasión lo han definido. El folk, ese género en el que es muy fácil que todos los compositores te suenen igual y tengan poco que decir, donde encontramos tanta oferta que, a veces, resulta complicado destacar. Este podría ser el caso de Stelling, pero al contrario que otros de su especie, su calidad y profundidad son innegables. Un tipo honesto, un artesano.

Christopher Paul Stelling: Artesano del folk

Llegaba a Vitoria-Gasteiz presentando su última referencia Itinerant Arias, donde se ha rodeado de músicos amigos para acompañarlo y crear un disco en el que renuncia por momentos a las melodías delicadas y se adentra en pasajes más oscuros, con más grano y suciedad.

La sala Jimmy Jazz ataviada con sus telones negros para conseguir un espacio más reducido e íntimo, hizo que los allí presentes (unas 40 personas) nos sintiéramos como en una reunión  familiar, en un ambiente cercano.

Stelling, portando su curtida guitarra, apareció en escena junto a tres músicos (violín, contrabajo y percusión menor) que agradecieron con sus sonrisas que hubiéramos aceptado la invitación de acompañarles esa noche.

En la siguiente hora y veinte repasó su último disco. La delicada Oh, River abrió el concierto con su pegadizo riff de guitarra. Le siguieron You have to believe, Cost of Doing Businsess o Sleep baby sleep con una dedicatoria especial para los refugiados, compuso este tema después de vivir de cerca el conflicto de los desplazados sirios al cruzar el canal de la Mancha que conecta Dover y Calais.

Sonó enorme A day or a lifetime, donde es casi inevitable acordarte del parecido de su voz con el reputado Damien Rice.

Los cuatro músicos se sintieron cómodos todo el tiempo, saboreando su última actuación después de dos semanas tocando todas las noches y antes de afrontar su primer day off y tomar rumbo a París.

Nos deleitaron con momentos de raíces irlandesas, pletóricos fragmentos de violín, y juegos vocales al más puro estilo America como en el corte Bad Guys.

En Brick X Brick la voz rota te conmueve, te agarra, y no te suelta hasta el final.

Rozando la hora de actuación, Stelling se quedó sólo para interpretar tres temas, entre ellos la versión Poor Wayfaring Stranger, himno que todo artista de folk conoce y debe haber cantado, al menos, una vez en su vida.

Ya los cuatro de nuevo sobre las tablas, encararon la parte final con la magistral Destitute, no sin antes mandar un “saludo” a su presidente Donald Trump.

Después de los aplausos del público era imposible que se negará a un bis, y volvió a escena para demostrarnos que es un guitarrista excepcional, con una técnica pulida y con matices que recordaban a la música tradicional australiana que podría haber facturado el propio John Butler.

Siempre es un regalo encontrar una propuesta así en la ciudad. Y más un lunes.

 

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