Crónica de Paredes De Coura 2017 - Jueves

[kkstarratings]
18 agosto, 2017
Redacción: dod Magazine

Car Seat Headrest - Paredes De Coura 2017

Redacción: Vitor Blanco

Segundo día del portugués Paredes de Coura con su propuesta de escenarios y horarios desplegada ya al completo. Es jueves 17 de agosto y tras un baño fluvial, un sueño breve en la hierba y unas ojeras crecientes, el recinto se va llenando poco a poco para acoger una propuesta protagonizada mayoritariamente por el hardcore, pero que deparará también alguna sorpresa inesperada.

Un gran día para los hermanos pequeños.

La segunda jornada del festival marcaba la inauguración de su escenario secundario, más pequeño, de menos aforo y menos impresionante. Triunfar en este "hermano menor" del escenario principal es siempre más complicado: el público, cuanto más cercano, más exigente se suele poner. Pero el 17 de agosto Paredes de Coura escondía en su cartel unos nombres de altura para esta jornada inaugural en el segundón de sus espacios. Una oferta que, a simple vista, no se volverá a repetir en los próximos días del festival.

A Sunflower Bean y a Nothing ya los conocíamos de las salas de Madrid, pero sorprendieron en el recién estrenado escenario Vodafone.fm con una nueva manera de acometer su repertorio. Los primeros dejaron sus envolventes atmósferas para entregarse a un rock más directo, a una transparencia festivalera más pura y menos hermética. En un primer momento parecía una estrategia equivocada, les hacía perder parte de su magia; pero a la larga consiguieron conquistarnos. Entre viejas y nuevas canciones Sunflower Bean acometieron un concierto breve pero de gran calidad, manifestada en los aplausos de una audiencia entusiasta. Entre los temas del pasado no pudieron faltar cortes de su Human Ceremony, como Easer Said, 2013 o I Was Home (en una versión muy recortada porque, literalmente, solo tenían dos minutos más de concierto). De las novedades, una pieza de nombre desconocido que buceaba en esos sonidos transparentes de los que hablábamos (pero no podemos aventurarnos a afirmar que ese será su sonido definitivo en estudio, habrá que esperar hasta el álbum) y otra que probablemente se llamará 22 y que sorprende con un tempo más detenido, paseando desde himno de carretera a oda a la juventud despreocupada. Los de Nueva York tienen pendiente pulir un poco este tema, pero todo apunta a que se convertirá en uno de sus imprescindibles.

Por su parte, Nothing no sorprendieron a Paredes de Coura con un sonido demasiado distinto al de su paso por las salas. Interrumpían una gira por ciudades europeas para unirse al festival portugués con la misma propuesta que les llevó a la Moby Dick madrileña hace menos de un año. Eso sí, el volumen se multiplicó para la ocasión lusa. Contundentes, agresivos, depresivos también, pero rabiosos; los de Filadelfia ofrecieron un espectáculo de post-rock y hardcore que no sorprendió tanto como sus antecedentes Sunflower Bean pero que destiló algún momento de aplauso. El mérito se lo deben a sus composiciones, sobre todo a joyas como Vertigo Flowers, A.C.D. (Abcessive Compulsive Disorder) o Course Of The Sun - y su desgarrador "We are useless" final - todas ellas extraídas de su último mejor álbum: Tired of Tomorrow.

Fueron las preferidas de un público que apenas esperó a las ocho de la tarde para iniciar un pogo demoledor sobre los adoquines del escenario menor. La entrega emocionó al mismísimo Domenic Palermo, líder de Nothing, que ahora sí (en las salas no tenía el espacio suficiente), pudo lanzarse sobre los brazos de todos sus seguidores.

Pero si algún grupo debe ser coronado tras su paso por el escenaro Vodafone.fm esos son, sin duda alguna, Ho99o9. Genios de culto en la escena post - hardore de sus Los Ángeles natal y otras ciudades y escenas internacionales, todavía permanecen desconocidos para buena parte del público español.

Lo suyo es quemar escenarios del globo con brutalidad musical y conciencia racial. Esa empresa les llevó al Paredes de Coura, donde sin duda alguna (es un atrevimiento decirlo cuando todavía quedan dos jornadas de festival, pero dudo mucho que sea una equivocación impaciente) han ganado el premio al directo más demoledor. Y eso que compatían e la misma liga, también en la misma jornada, que los atemporales líderes At The Drive-In. Con una formación diversa e irreverente sobre el estrado, interpretaron durante una hora numerosas canciones de su último larga duración (United States of Horror), desde la pareja When Death Calls - Interlude y Street Power que abría el concierto, hasta Face Tatt o Moneymachine. Lo hacían con toda la violencia que promete la escucha de su álbum y que contaban los testiominios de otros directos. Una violencia que no echó abajo la ancha carpa del escenario gracias a algún tipo milagro divino.

En la pista un pogo descomunal se (des)coordinaba para cada nuevo tema, llamando incluso a su acción a uno de los integrantes de Ho99o9 durante la parte final del set. Sobre el escenario principal comenzaban los primeros acordes de sus grandes rivales At The Drive-In, creando una especie de concierto ininterrumpido entre las dos propuestas. En esa rivalidad Ho99o9 jugaban con la desventaja de haber pasado mucho menos tiempo sobre los escenarios. Y sin, embargo, adelantaban a sus adversarios y parecían dispuestos a ganar la carrera.

Mientras tanto... en el escenario principal...

Car Seat Headrest ha madurado para su concierto. Sobre el gran escenario Vodafone ni rastro queda de aquel adolescente marginado que componía canciones intimistas y se disculpaba antes de comenzar a tocarlas en Bandcamp. En directo sus canciones dejan de sonar a la habitación cerrada donde le encontró su sello, Matador Records, y Will Toledo (el nombre detrás del mito) consigue formar, finalmente, una completa banda de rock.

Dos fueron sus caminos a su paso por Paredes de Coura: los temas de rock íntegro - retos pogueros - y las baladas largas y progresivas. Ambas estrategias se alternaron a lo largo de su set, pero la segunda, la de las odas meditadas, se llevó sin lugar a dudas el sello de máxima calidad. Y no es que entre sus temas más rockeros falten grandes himnos: ahí está Fill In The Blank para demostrarlo. Y fueron, además, de los preferidos de un público que suplicaba baile. Pero es que son sus arriesgadas composiciones pausadas las que realmente arrancan a los presentes unas lágrimas de emoción.

Baladas controladas, extensísimas, que progresan y regresan, y vuelven a avanzar hacia un desenlace apoteósico que se anuncia desde el segundo cero. Cocciones a fuego lento que consiguen extraer a cada una de las palabras de su letra su sentido más íntimo, más expresivo. Es el caso de (Joe Gets Kicked Out Of School for Using) Drugs With Friends (But Says This Isn't a Problem). Pero mención especial merece Drunk Drivers/Killer Whales que se lleva, sin lugar a dudas, el premio a su mejor interpretación.

Tras Car Seat Headrest subía al escenario principal un King Krule en el que puede ser el momento más importante de su carrera. Ampliamente aplaudido por los medios, cada vez más conocido entre el gran público, y con un gran álbum (ese descomunal 6 Feet Beneath the Moon) que desde el 2013 de su publicación ha sabido explotar a la perfección; el joven de voz grave y amarga Archy Marshall se encuentra a un escalón - si no lo ha subido ya - del Olimpo de la música.

Con este contexto cualquier actuación es para King Krule un desafío del que no puede salir derrotado. En el Primavera Sound de este año consiguió colocarse entre los conciertos más destacados, y en Paredes de Coura, por lo menos para quién escribe estas líneas, también lo estará. Por temas como Easy Easy o Baby Blue, por supuesto las favoritas del público; pero también Out Getting Ribs, que quiso dedicar al pintor Jean Michael Basquiat (el título del disco, 6 Feet Beneath the Moon, está tomado del famoso artista). Un repertorio completado con alguna nueva canción, donde sorprenden composiciones a dos voces, así como un continuismo muy marcado al que damos las gracias. La fórmula de 6 Feet nos gustó demasiado para dejarla ir ya en un segundo larga duración.

At the drive-in - Paredes De Coura 2017

Y si elevamos a King Krule a imprescindible de esta vigésimo quinta edición del festival es a sabiendas de que la ausencia de Neptune Estate y Blue Train Lines (esta segunda interpretada junto a Mount Kimbie) duele como cuchilladas en un directo que, finalmente, pareció quedarse corto para lo que nos tiene acostumbrados el escenario principal.

Pero perdón para Krule, agradecimiento por su inclasificable estilo (¿rock? ¿jazz? ¿darkwave?) y dientes largos de cara a un nuevo álbum que parece a puntito de llegar. Y página nueva, por supuesto, para el turno de At The Drive-In.

Los texanos ya han logrado esa clasificación de "héroes emos del pasado", quizás por su extenso descanso a partir de 2001 que solo han conseguido romper definitivamente desde el 2016 en adelante. Y se puede comprobar en la masiva afluencia de su concierto. Lo suyo es post-hardcore de la vieja escuela, y sobre el escenario Vodafone demostraron que, pese a su larga trayectoria, siguen guardando las energías de quien ha guardado un buen reposo. Salieron con toda su fuerza y, aunque hubo algún momento de mínima distensión, no bajaron el listón durante todo su set. Set que apenas superó la hora de duración y pudo saber a poco para muchos de sus seguidores acérrimos. Y es que cuando logras una importancia histórica como los de El Paso, lo propio es que comiences a ofrecer conciertos algo más extensos, que repases una trayectoria fructífera y no dejes en el tintero (o en el interior del amplificador) himnos atemporales.

Supieron a poco At The Drive-In, pero su concierto tuvo elementos que deberíamos destacar. En primer lugar la interpretación de nuevos temas como los iniciales No Wolf Like The Present o Hostage Stamps, y también Goberned By Contagions; todas de su recién publicado in.ter a.lia (su primer álbum desde el año 2000). Pese a ser novedades y separarse por más de quince años de sus predecesoras, encajaron a la perfección en un setlist coronado, como no, por esa One Armed Scissor (del álbum Relationship of Command, del año 2000). Por otro lado, fue el público quien terminó por dar al directo de At The Drive-In la chispa de épica que le faltaba. Entre gritos, aplausos, pogos y saltos consiguieron que los de Texas subieran, por fin, al podium de los clásicos.

Inmediatamente después de At The Drive-In y en una noche llena de hardcore, la llegada de Nick Murphy marcaba un radical cambio de registro. Ese es el nombre verdadero de un ya superado Chet Faker; que ha decidido dar un paso en su carrera y enfrentarse sin pseudónimos a los estudios y escenarios internacionales. El resultado es, por lo menos en Paredes de Coura, asombroso. Su concierto aprobó con sobresaliente en gestión de los temas y en emoción, gracias a decisiones muy acertadas. La primera, no renunciar a los temas de su anterior etapa. Recordarlos le permite iniciar un directo de lujo con una pausada Gold seguida de una oda electrónica como 1998: todo un crescendo increíble que solo puede provocar ganas de más. La segunda de las decisiones a favor fue contar sobre el escenario con la ayuda de Marcus Marr, guitarrista y compositor con el que ha publicado dos temas que no faltaron en Coura. La primera, The Trouble of Us, sigue arrastrando un problema que ya destilaba su versión de estudio: es demasiado radiofórmula para Murphy. La segunda, Birthday Card, sí encaja mejor con los estándares blues pop del australiano.

Despedido Marcus Marr, regreso a los grandes temas de Chet Faker. Nuevo acierto demoledor cuando comienzan los acordes de Cigarettes & Loneliness. Una apuesta arriesgada al colar en un setlist de electrónica una balada desgarradora, intimista y con un toque de amargura. Pero acabó por firmar uno de los momentos más expresivos y sorprendentes del concierto. Hiló de manera perfecta, además, con los últimos dos temas que el australiano nos tenía reservados. Dos composiciones de esta última etapa de su carrera que justifican el cambio de nombre. Son desafíos compositivos, largos temas que suben y bajan, que no siguen los ritmos tecno a los que nos tenía acostumbrados y que quieren alcanzar nuestras emociones desde el grito, la explosión y el desgarro. Lo demostraba en primer momento Fear Less y por último Stop Me (Stop You), que concluía, giro inesperado, con Nick Murphy en solitario con su teclado. Momento final muy íntimo reforzado por linternas de móviles, bombillas de merchandising y algún mechero nostálgico en una estampa de belleza lacrimógnea.

Tras su concierto se inauguraba el Afterhours oficial, pero concluían ya las actuaciones los grandes nombres de la segunda jornada. A solo dos días más de su desenlace el cumpleaños del Paredes de Coura seguía manteniendo (¿podríamos decir subiendo?) el listón. Quedan ahora dos oportunidades más para elevar aún más la cima, o caer estrepitosamente de esta montaña de ensueño llamada Paredes de Coura.

MÚSICA RELACIONADA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cross-circle
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram