Crónica de MUTEK 2016 Barcelona

7 marzo, 2016
Redaccíon: dod Magazine

MUTEK 2016 BARCELONA

Crónica Davíd Díaz

Debía correr el año 1993 o así, cuando vino mi amigo César con un cd en las manos. El último disco que me había dejado había sido el White Room de KLF y me había dejado rotísimo. No sabía ubicarlo ni nada pero me había fascinado y sus palabras fueron: “pues ahora escucha esto”. El disco en cuestión era Aubrey Mixes: The Ultraworld Excursions de The Orb y ya sólo por la portada intuí que eso iba a ser otro viaje a lo desconocido y, efectivamente, así fue. Evidentemente, por aquél entonces no sabía que Alex Paterson era miembro de The KLF y no había escuchado en la vida la palabra club... Para empezar electrónica (no hay guitarras, a veces no cantan... WTF?), viaje líquido por capas de flow housero, beats, dub que me volvieron a knoquear. Te lo comes sin referencias, sin poder comparar con nada pero a la vez sin poder dejarlo de escuchar. Con César teníamos un pacto: Nos dejábamos discos por una semana y después nos los devolvíamos, copiando los patrones de la biblioteca del insti, supongo. Así que durante esa semana en mi casa sólo sonó The Orb con la obsesión monomaníaca de la que sólo es capaz un prepúber de 15 ó 16 años.

Este fin de semana, como 22 años más tarde, he podido ver a The Orb en directo en el MUTEK [ES] y ha sido como cerrar un círculo. Para empezar, esa sensación de pensar que esos podrían ser tus abuelos, que te dice que por desgracia en este país aún estamos como estamos musicalmente hablando. La sesión ha sido un verdadero espectáculo espacio-temporal. The Orb ya estaban cuando todo empezó y lo han demostrado, sin aspavientos, sin necesidad de colgarse medallas y con el único propósito de hacer bailar a la gente que se agolpó en el párking de la Antigua Fábrica Damm y consiguieron eso que sólo ocurre muy de vez en cuando y que te alinea con los astros: el ambiente se imbuyó de una sensación de gratitud, de sorpresa y de alucine por poder estar ahí. Increíble. El comentario más escuchado fue: Vaya tela! El espíritu rave del verano del amor en su máxima expresión. The Orb convertidos, durante hora y media de sesión, paseando house, funk, electro, dub y lo que les diera la gana, en el motor inmóvil del buen rollo de este MUTEK 2016.

El día anterior, "sentaíto" y bien a gusto en el teatro BARTS, Henrik Schawarz y Bugge Wesseltott se empeñaron en hacer coincidir el espíritu free del jazz con la cirugía milimétrica de los aparatejos digitales que lleva un dj cuando quiere hacer un live. Les costó como 10min sincronizar potencias, los pianos y sintes analógicos de Bugge, y el contrabajo, se ahogaban en la bocanada constante de capas de sonidos de Schwarz. El oído humano no es capaz de hilar tan fino y se lo comía todo la parte digital del experimento. Pero tras esos 10 minutos de pequeño desencuentro, conseguimos apreciar entre los tres, eso tan característico del jazz que es levantar la vista para ver qué hace el otro, que el otro te mire, tú le devuelvas un gesto con la cabeza en modo de ya-te-he-pillao y empiece el diálogo y la magia. Se han probado y se probarán experimentos para aunar jazz y electrónica pero lo de Bugge y Schwarz puede ser un verdadero punto de inflexión. Dicho queda.

Por lo que respecta a la noche, a parte de lo que ya todos sabemos, que los gatos son pardos y que los bombos son negros, cabe destacar la propuesta de los malagueños BSN POSSE, Dub, Dubstep y Future Garage con un buen tamiz housero. Si bien es cierto lo que decíamos antes referente a The Orb y la cultura musical de nuestro país, también hay que reconocer que ya empiezan a salir propuestas que ya no caen en el saco del “EstáBienPaSerEspañol”. BSN POSSE son de Málaga pero eso es lo que menos importa. Bendito internet y deslocalización bien entendida, Sergio Ruiz y Enrique Gervilla habrán hecho la FP, tendrán una hipoteca y hacen cola en el súper, pero se meten en su habitación, se loggean en Bandcamp, ponen su foto de avatar y como BSN POSSE se codean con lo mejorcito del mercao. Punto.

Gerd Janson cerrando la noche del viernes estuvo sublime, fino fino filipino. Atacando la pista como sólo alguien que lo tiene muy claro la ataca: sin abusar de estridencias y sin dejarte ir a la barra o al lavabo o a cualquier otro sitio que no sea un poquito más adelante. Gerd Janson es la versión alemana de ese nuevo Tech-House desencorsetado que transitan pepinos como Pearson Sound en UK, con guiños incluso al disco para acabar sesión (aberración en la escena hace no más de 3 años atrás). Y Henrik Schwarz, en su versión dj, como ya pasara en el último Sonar nos dio la de cal, useasé, mal. Facilón, muy facilón. De técnica no sólo puede vivir el hombre y lo peor de todo es que lo hemos escuchado en mejores tardes, vamos, que puede y es capaz. Pero debe ser de esos que vive de la inspiración y la inspiración, como todos sabemos es caprichosa.

Suicide of Western Culture siguen paseando su live que cada vez tienen más afinado, empeñados en ser los Fuck Buttoms españoles ¡y que me aspen si no lo consiguen! Bien pluscuamperfectamente.

Por lo que respecta al otro Big Fish del cartel, Ricardo Villalobos, además de apuntar que se puso muy pesao colgando fotos en el muro del festi, cabe decir que sigue empeñado en enarbolar la bandera del Minimal. Pero lo suyo no es militancia, es digging, es microbiología musical. Si Picasso se quedó tó loco pintando 20mil cuadros de las Meninas hasta que las Meninas ya no eran las Meninas sino otra cosa, lo que trajo Villalobos junto con Max Loderbauer y su proyecto VILOD (sí amigos, sí, imaginación al poder con el nombrecico) sigue siendo minimal pero ya es otra cosa, unos graves etéreos y un groove de cadencia plana pero con muuuucho rollo... Negroide, sucio pero también matemático... Oxímoron Minimal? Que venga NME y decida.

En definitiva, MUTEK lleva aterrizando en Barna 7 añicos con este y la gente apuesta cada vez más por el MUTEK revelador que por el bailongo. La noche se llena porque es la noche, pero las cosicas rarunas la petan y todo el mundo quiere ir, ver y gozar y eso está muy bien, claro. Pero que The Orb no tengan casita en la Barceloneta y no toquen en la comunión de tu hijo, eso, eso es un enorme lastre. Así que aprovecho la coyuntura política actual, de cambios, renovaciones y propuestas profundas, para reclamar que se retoque la Constitución, y que en el artículo referente a cultura musical para que los niños aprendan cosas chachis, entre The Orb, al menos una vez al mes.

MÚSICA RELACIONADA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cross-circle
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram